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2 crímenes destapan las venganzas

Publicado el 12/Agosto/2012 | 00:09

Varios asesinatos de colombianos se relacionaban con ajuste de cuentas

En la vía Malchinguí se encontraron a dos jóvenes baleadas. El caso le permitió a la Policía seguir la pista de una banda criminal

Nelly Agudelo, ciudadana colombiana, tenía más de una semana sin conocer el paradero de su hija, Jéssica Marín, de 23 años, cuando la reconoció por los tatuajes de estrellas que tenía detrás de las orejas.

El cuerpo en descomposición de la joven evidenciaba unos 20 orificios de bala en la cara y tórax; tenía las rodillas golpeadas, los dedos de las manos rotos..., signos de una salvaje tortura.

Junto a Marín, en la quebrada de la vía Malchinguí-Puellaro, cantón Pedro Moncayo (al norte de Quito), estaba el cuerpo de Gloria Jazmín Cifuentes, de 23 años, que presentaba más de 15 disparos y era parte de la misma escena que Criminalística de la Policía registró el 28 de julio del año pasado.

Marín había llegado a Quito el 19 de julio de 2011, procedente de la ciudad colombiana de Medellín, en donde dejó a su hijo de tres años al cuidado de su madre. Un día después, desde Cali, también viajó su amiga Gloria Cifuentes.

Ya en Ecuador, las dos jóvenes se comunicaron con sus familiares la madrugada del 23 de julio. En la última llamada, ellas aseguraron que todo estaba bien y que regresarían pronto. Eso no ocurrió. Los días siguientes, la madre de Marín comandó una búsqueda de su hija por las provincias de Carchi e Imbabura.

Por averiguaciones, llegaron hasta Guayllabamba, cerca a Malchinguí. En ese lugar preguntaron a los habitantes, en los mercados y en las carreteras, pero no las encontraron.

Paralelamente, la Policía recogió en una quebrada, usada como basurero, dos cadáveres que fueron etiquetados como NN (sin identidad) el 28 de julio. Para ese entonces, la Policía había contabilizado seis crímenes de ciudadanos colombianos, todos acribillados durante mayo, junio y julio del año pasado.

Agudelo y Juan Cifuentes, padre de Gloria, identificaron los cuerpos de las jóvenes en la morgue de Quito. Con los testimonios que los padres dieron a la Policía se inició una investigación que, meses después, logró la detención de siete personas acusadas de conformar una banda delictiva responsable, de al menos diez asesinatos tipo sicariato.

Agudelo explicó en el Juzgado Vigésimo Primero de Garantías Penales de Pichincha, que su hija llegó al país por insistencia de un ecuatoriano llamado César Flores. "La llamaba a Medellín y le decía que se venga para un trabajo", relató en el proceso.

Meses antes, Marín ya había estado en Ecuador, pero en ese primer viaje -según la madre- pasó tres meses encerrada y al cuidado de un colombiano llamado Óscar Andrés Rivera, a quien se lo conocía en su ambiente como La Mamita.

Agudelo explicó a las autoridades que la joven, mientras estuvo en Quito, se enteró que Flores había ordenado la muerte de varias personas en Quito y Guayaquil, la mayoría colombianos. Además, que "Óscar Andrés estaba negociando la vida de Flores con una banda organizada dedicada al narcotráfico que en Medellín se la conoce como Los Valencianos, dijo la mujer en su testimonio en el Juzgado.

Según Agudelo, Flores tenía alguna enemistad con gente de Maximiliano Bonilla Orozco, alias Valenciano (ahora detenido en EEUU), uno de los cabecillas de la banda criminal denominada 'La Oficina de Envigado', dedicada al narcotráfico y al cobro de cuentas delincuenciales, en Medellín y otras regiones de Colombia.

Para no involucrarse en problemas, Marín había regresado a su ciudad natal. Días más tarde se enteró que la madrugada del 24 de junio mataron con diez disparos a Óscar Andrés Rivera, mientras conducía por las avenidas Brasil y Granda Centeno, en el norte de Quito.

Tras la muerte de Rivera, Agudelo aseguró que su hija y Flores siguieron en contacto. Él le había ofrecido un trabajo con gente importante por el que cobraría unos $5 000; ella aceptó y, de paso, trajo a su mejor amiga, ambas dedicadas a la prostitución.

Cuando llegaron a Quito -en dos vuelos de Avianca con tiquetes comprados por Fredy Escobar Guano- fueron llevadas a un departamento en el edificio El Rey, en la avenida República del Salvador, en el norte de la ciudad.

Días después, los hombres que les dieron el hospedaje las invitaron a conocer la playa, pero en la vía Malchinguí las bajaron del auto y acribillaron. En la escena, a tres metros de la carretera, se levantaron 24 casquillos.

Meses después, el 20 de septiembre de 2011 la Policía allanó el departamento de Flores y otras tres viviendas más. En esa operación, llamada Envigado, se detuvo a siete personas, entre estas a Flores, supuesto cabecilla y asesinado en el interior del expenal García Moreno, después de cuatro meses de su arresto.

Otro de los detenidos fue Drayson Arenas. En su testimonio aseguró que Flores ordenó matar a las jóvenes. Sostuvo que Flores no había olvidado que Rivera trató de matarlo y reveló a sus enemigos la dirección de su anterior casa, ubicada en el sector de El Bosque. En esta traición, de alguna forma, estaba involucrada Marín. Por las muertes, según Arenas, el supuesto cabecilla pagó $10 mil a una persona llamada El Pri; más tarde se supo que se trataba de Raúl Bossa Rodríguez, ahora detenido.

"La idea era que venga sola Jéssica, pero vino con otra chica (Gloria Cifuentes), a ella no se tomaba en cuenta", relató Arenas ante la Fiscalía en el proceso.

Dijo que luego del doble crimen, él fue hasta la quebrada para verificar que se haya cumplido, y luego llamó a los familiares de Marín para darles la noticia de forma anónima. El 15 de mayo pasado se vinculó en el caso a Bossa, alias Pri, y Escobar, vendedor en una concesionaria de autos de lujo, el encargado de comprar los boletos de avión de las dos jóvenes colombianas.

Los cuerpos de las mujeres regresaron a Colombia. (SO)

 

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lvasconez - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

Comentarios

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  1. 1 SinBanderaPolitiKa desde - Carita de Dios

    LA INSEGURIDAD Y EL SICARIATO YA ES DE TODOS Y AVANZA A PASOS AGIGANTADOS.

  2. 1 Andreas Papadopoulos desde - Ambato

    Que ignorantes!!! no ven las sabatinas?? En el Ecuador NO EXISTE el narcotrafico!! y el sicariato y el aumento de la delincuencia son una percepción!!! no están oyendo al compañero Mashi ustedes!!!. ¬¬

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