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¿Somos inteligentes?

Publicado el 11/Octubre/2009 | 00:10

Por Fernando Moncayo Castillo

fmoncayo@hoy.com.ec

Fue Daniel Goleman, en la década de los ochenta, el primero en cuestionar la definición de "inteligencia". Antes de sus escritos, nos referíamos como una persona inteligente a aquellas que tenían una gran capacidad de memoria o razonamiento numérico. Sin embargo, después de Goleman este concepto ha cambiado.

Recordarán ustedes al mejor alumno de su promoción, quien en algunos casos, tenía dificultad para hacer amigos. O al "amiguero" que sacaba malas calificaciones y era considerado como el indisciplinado y peor alumno de la escuela. O quizás recordarán al "profundo" que sin ser un alumno brillante, tampoco malo, tenía la capacidad de manejar su comportamiento y expresiones de una manera que parecía estar hablando con una persona adulta. Todos estos casos son ejemplos de personas que poseen, en mayor grado, una de las tres inteligencias de las cuales Goleman habla en sus libros.

La inteligencia analítica (razonamiento numérico y capacidad de memoria), la inteligencia interpersonal (capacidad de relacionarse con las personas y generar empatía), y la inteligencia intrapersonal (capacidad de autocontrol y autoconocimiento) son elementos mencionados por el investigador. La unión de las dos últimas inteligencias, interpersonal e intrapersonal, forman la Inteligencia Emocional.

Aplicando esta teoría, al análisis de una nación, me pregunto: ¿Es el Ecuador inteligente? ¿Es inteligente emocionalmente?

Nuestros índices económicos, calificaciones financieras, y niveles de competitividad nos ponen en los últimos lugares de nuestros compañeros de clase: el resto de países de Latinoamérica.

Tal parece que solo hemos decidido llevarnos con los que piensan igual a nosotros: Venezuela, Bolivia, Argentina, Cuba, y no olvidemos al compañero de intercambio, el más popular de la clase: Irán.

Este comportamiento demuestra una falta de capacidad de relacionarnos con otros diferentes a nosotros por sus personalidades, formas de pensar, y hasta apariencias físicas. No hacemos amigos con facilidad, es más, los insultamos si piensan diferente a nosotros.

Por si esto fuera poco, no solo somos uno de los más chiquitos de la clase (por el tamaño de nuestra economía), sino que además peleamos en "jorga", y nos hemos ganado la fama de busca pleitos.

Finalmente, y no menos importante, tenemos un absoluto desconocimiento de nuestro interior, no nos queremos desde adentro, nuestra diversidad nos genera conflictos, pero, eso si, si alguien decide hablar de nosotros, así sea tratando de darnos un consejo, lo atacamos tratando de hacerle callar, y si se acerca mucho no nos falta ganas de sacarlo a golpes para que nos deje tranquilos en nuestra revolución ciudadana interna.

Si Daniel Goleman hubiera estudiado al Ecuador como una persona, de seguro lo hubiera mandado a un curso intensivo de desarrollo de habilidades, caso contrario, el futuro de este pobre joven está condenado al fracaso.

Hora GMT: 11/Octubre/2009 - 05:10

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Comentarios

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  1. 1 Ivon Cecilia Reyes desde - Barranquilla-Colombia

    Excelente columna señor Moncayo, muy de acuerdo con su opinión.

  2. 1 Patricio Lovato R- desde - Manta

    No será que esa visión es de todo el mundo y no sólo del Ecuador y su gobierno con malas compañías, como quiere hacernos entender el articulista. Revíselo y extiéndalo a la humanidad. O es que cuando eramos "amidos" de USA, esos si eran amigos?

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