Comicios presidenciales en el Uruguay
Por María Eugenia Martínez
Especial para HOY
Uno es abogado, cobra jubilación como ex presidente y tiene un patrimonio de más de dos millones y medio de dólares. El otro no egresó de la Universidad (aunque es muy "culto"), tiene una chacra de 25 hectáreas, un Volkswagen Fusca de $1 600 y dos invernaderos donde cultiva flores. Luis Alberto Lacalle viene de familia de gobernantes históricos. José Mujica, su rival, fue guerrillero antes de ser legislador, ministro y ahora es candidato a presidente con una grandes posibilidades de triunfar.
Los uruguayos deciden hoy entre dos modelos muy diferentes: el de la izquierda del Frente Amplio que ha gobernando los últimos cinco años, que auspicia a Mujica, y el del tradicional Partido Nacional, que gobernó por última vez de la mano de su actual candidato, Lacalle.
Mujica representa a la izquierda, pero su pasado "radical" no le permite convencer a todos los que votaron por Tabaré Vázquez en 2004. Sus opositores se encargan de recordar que, además de tener un pasado "revoltoso", Mujica ha dicho varias veces que no cree en la propiedad privada.
Esas y otras miles de declaraciones polémicas del izquierdista le han dado argumentos a la campaña de Lacalle, quien incluso ha exhortado a los inversores a esperar los resultados electorales antes de poner dinero en el país. El líder nacionalista promete erradicar la inseguridad, un tema manejado como el talón de Aquiles de la izquierda.
Los dos generan amores y odios. A uno le dicen "asesino", por su accionar tupamaro (un accionar que le costó 13 años de cárcel). Al otro "corrupto", porque varios de sus asesores fueron procesados tras su único Gobierno. A Mujica (74 años) se lo ha criticado por no ponerse corbata. A Lacalle (67 años) por oligarca.
Según las últimas proyecciones, el 49% de los uruguayos votaría por Mujica y un 32% por Lacalle. El izquierdista necesita un punto porcentual y un voto más que lo proyectado para ser electo presidente hoy, una investidura que él asegura no desear demasiado. Lacalle, que quiere ser presidente prácticamente desde la cuna, espera el otro escenario: el de una segunda vuelta en noviembre.
Detrás de estos dos polos está el fenómeno de esta campaña: un integrante del histórico Partido Colorado e hijo de un ex dictador procesado. Con el discurso de la renovación generacional y de la no confrontación, Pedro Bordaberry (49 años) ha subido siete puntos en las encuestas en los últimos meses. Pasó de 7% de intención de voto a casi 14% (en un electorado de dos millones y medio de personas aproximadamente). El crecimiento del dirigente colorado es, al menos, una señal de que las elecciones de hoy serán interesantes.
Hora GMT: 25/Octubre/2009 - 05:02
