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¿Se hizo todo?

Publicado el 06/Febrero/2009 | 00:07

Por Marco Lara Guzmán


mvlaraguzman@hoy.com.ec

Debo confesar que la vertiginosa velocidad con la que en nuestro país se presentan los hechos, junto con una notable cantidad de sorpresas y desaguisados, conducen a la postergación u oscurecimiento de sucesos dignos de ser comentados, tarea propia de los articulistas.

Debo añadir que, desde luego, los asuntos de las relaciones extranjeras del país siempre serán de primera importancia porque conforman lo que debería ser la política internacional del Ecuador, cosa que, al decir de manera pública y visible por experimentados diplomáticos y excancilleres, simplemente no existe desde algún tiempo atrás.

Uno de esos temas es el relacionado con el fracaso de la candidatura ecuatoriana para integrar la Corte Penal Internacional. Así apareció en los periódicos y en las páginas web.

El ministro de Relaciones Exteriores comentó lo acontecido diciendo que los concursos son para perder o para ganar y que, por tanto, así mismo pasa cuando sucede, añadiendo que, según alguien le habrá dicho en la Cancillería, se hizo todo lo posible para ganar. Desde luego, el señor Falconí arribó a ese puerto tiempo después del naufragio que nos ocupa. Pero ahí está el quid del asunto: ¿se habrá hecho todo lo necesario para obtener el triunfo?

Y aquí entramos en algo que se hace en todo el mundo, que es negociar, en el buen sentido de la palabra. Esto es, buscar los medios para conseguir el éxito deseado, lo cual quiere decir, en el presente caso, conseguir los votos necesarios para obtener la mayoría, asunto que más o menos pudo haber sido sencillo, puesto que nuestro asiento en la Corte estaba, como quien dice, asegurado porque teníamos el cupo listo.

La Corte Penal Internacional y, en general, los organismos de elección suelen tener, por reglamento o por costumbre, y aún por cortesía, una especie de reparto por razones temporales o regionales, de tal suerte que no se produzcan hegemonías antipáticas o la eternización de tales o cuales países o de tales o cuales personas.

He revisado la información pertinente que trae esa formidable fuente del saber que es el sistema de Internet y me enteré de que había dos plazas para los países de nuestro costado del Globo o sea, palabras más o palabras menos, que el puesto para la representante ecuatoriana estaba de alguna manera asegurado. Mas, no había que dormirse en las posibilidades.

Al parecer, el sueño fue indomable, siendo digno de averiguarse dónde y de qué manera falló, si es que se produjo, la acción negociadora. Todo esto por dos motivos. Uno, porque nuestra candidata fue la embajadora María del Carmen González, cuyas excelente hoja de vida y experiencia ocupan un muy respetable espacio de la pantalla de los computadores, y dos, porque si bien de la Corte Penal Internacional no depende la paz mundial ni la felicidad del género humano, es un organismo de importancia para el que el Ecuador y su candidata estaban en gran posición para ganar. ¿Será que en el campo internacional nos estamos ganando amigos que no valen para nada y, a cambio, perdiendo los que importan? ¿Por qué?, ¿para qué?

Hora GMT: 06/Febrero/2009 - 05:07

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