Por César Ricaurte
CrÍTICO DE TV
Si se analizan los índices de sintonía de la TV ecuatoriana, se puede mirar cómo existen diferencias marcadas entre los televidentes de Quito y Guayaquil. En resumen, los consumos culturales son muy distintos entre los habitantes de las dos ciudades. No hablamos de que una es mejor que la otra, únicamente son distintas.
En los últimos meses se ha ido marcando una variación importante en esos consumos.
Siempre se había considerado que Quito era una ciudad más politizada, con importantes segmentos de público muy afectos a los programa de opinión, debate, entrevistas. En Guayaquil, el televidente era más apegado a la programación de entretenimiento.
Ahora ya no es tanto así. Los programas de opinión en Quito tienen a veces niveles de sintonía que son la mitad e incluso la tercera parte de lo que logran en Guayaquil. ¿Qué está sucediendo? ¿Por qué este desplazamiento? ¿Por qué el televidente de Guayaquil se muestra más dispuesto a seguir debates, entrevistas, comentarios, análisis? ¿Por qué el quiteño se ha ido alejando de este tipo de programas? Vale la pena pensar en esto, porque sin duda es muy buen termómetro de la temperatura social.
Solo para citar un ejemplo, el especial de Ecuavisa sobre los desastres naturales, que condujo Estéfani Espín y que se transmitió el pasado domingo 7 de marzo, fue tres veces más visto en Guayaquil que en Quito. ¿Hay más riesgos en Guayaquil que en Quito? Definitivamente, no. Hay informes que dicen que Quito es la tercera ciudad de América Latina con mayores riesgos en caso de un desastre natural. Guayaquil ocupa el lugar 17 en ese ranking.
¿Puede entenderse como algo coyuntural? Es posible, pero como digo... el fenómeno se va repitiendo consistentemente en los últimos meses.
Hora GMT: 17/Marzo/2010 - 05:04

08/Abril/2010 a las 09:27
La calidad de estos programas no es la misma que antes, los documentales se realizaban con mas empeño o simplemente se utilizaba documentales realizados en otros países para su retransmisión. Si el programa es para repetir lo que toda la gente ya conoce, es lógico que no llame la atención como se esperaba por los productores. En los programas de debates y entrevistas no existe imparcialidad además de que siempre están invitando a los mismos personajes a título de expertos en varios temas, esto ha logrado que la gente se aburra y haya falta de interés, esto pasa con mayor frecuencia en las radios, personalmente siempre que iba en auto procuraba escuchar estos programas ya sea en la mañana o al final de la tarde, pero ahora he optado por ir escuchando música por las razonas antes expuestas.