|    Pico y placa Quito:  9-0    |  

¿Legitimar las drogas?

Publicado el 21/Octubre/2008 | 00:04

Por Rodrigo Tenorio Ambrossi

El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, ha movido el piso de las tradicionales concepciones sobre las drogas, al proponer que se legalicen su venta y su uso.

Por supuesto que esta posición ni es nueva ni tan descabellada como algunos piensan. Desde hace años, se habla de esta alternativa ante el fracaso rotundo de casi todos los programas destinados a erradicar su uso o, por lo menos, a reducirlo. En Europa, esta tendencia toma cada vez más cuerpo mediante análisis y discursos de los mundos académico e intelectual. Son conocidas las tesis del español Savater, quien no duda en cuestionar el poder del Estado para prohibir el uso de las drogas y que se abstiene de intervenir en otros temas, como la venta de comida chatarra que ocasiona daños más perniciosos a la salud que ciertas drogas. Piénsese en los niños que se encuentran alejados de las drogas, pero totalmente inmersos en esas comidas. La obesidad infantil es uno de los más graves problemas de salud pública en los Estados Unidos.

El presidente Zelaya no pretende justificar la producción y el tráfico de drogas. Considera que si se legalizasen los usos, probablemente la lucha contra el narcotráfico se volvería más eficiente y menos onerosa. Sin embargo, no es lo mismo legalizar que legitimar. Habría que hablar de legitimar, es decir, de colocar los usos en el deseo y en la capacidad de decisión de cada sujeto. Para ello, también es necesario abandonar la idea de vicio y de enfermedad, criterios que en nada ayudan a entender y afrontar el problema de los usos y a los que, por desgracia, acude Zelaya. Los usos nunca son unívocos. Aunque se use la misma marihuana, las demandas que cada usador hace a las drogas serán siempre distintas. Existen importantes brechas de sentidos que es preciso rescatar y sostener. Un niño de la calle inhala cemento de contacto a medio día para que el estómago no reclame una comida que nunca llega, y en la noche para darle la cara al frío y a la soledad. Es probable que este niño no tenga ninguna otra alternativa que la droga para permanecer un rato más en el mundo del deseo. Para estos niños, la droga puede que signifique la búsqueda de identidad usurpada por una ciudad que los abandona.

Temas para ser analizados con serenidad y coraje. Para ello, es indispensable crear nuevos saberes y actitudes. Nada cambiará mientras se insista en pensar y explicar el problema de las drogas con criterios antiguos que colocan dentro de un mismo y simplón sistema la producción, el tráfico y los usos. Un sistema que se niega a mirar la complejidad del sujeto que usa drogas desde posicionamientos siempre mágicos e independientes de la producción y el tráfico.

tenorior@hoy.com.ec

Hora GMT: 21/Octubre/2008 - 05:04

Archivado en | Opinión Perspectivas 

Tags : Rodrigo Tenorio 



Actualizado por

1

hoyenlinea - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

Comentarios

Recuerda que son opiniones de los usuarios y no de www.hoy.com.ec. HOY se reserva el derecho a eliminar las expresiones ofensivas, injuriantes o no acordes a la temática tratada.
  1. 1 Wilbian desde - Quito

    Miles de artículos que se han escrito desde 1914 cuando los legisladores de Estados Unidos de América aprobaron la Ley que prohibía el comercio legal del opio y la cocaína y más tarde la de la Marihuana en 1937. Se ha comprobado hasta la saciedad que la intervención policial no da resultado alguno; por el contrario, se agrava y complica con la aparición de los traficantes que dan paso a "la criminalidad organizada que se transforma en una lumpenburguesía".
    En los años 20 cuando entró en vigor la Ley Seca, que prohibía el consumo de bebidas embriagantes, quienes manejaban la prostitución y el juego encontraron la gran oportunidad de ampliar el campo de su "actividad" con el contrabando y tráfico de licores.
    Hace algún tiempo el semanario médico inglés "Lancet" analizó los hechos y entre otras cosas afirmó: "Sin embargo, la peor consecuencia de todas ha sido crear sin proponérselo un negocio de proporciones monstruosas. Imaginemos cuál sería la situación hoy si el alcohol hubiese continuado bajo el régimen de prohibición que se utilizó alrededor de los años 20 y 30. O que se hubiera optado por prohibir el cigarrillo. Tendríamos hoy como en la actualidad con las otras drogas adictivas, millares de Al Capones, de narcotraficantes tabacaleros, y no solamente tráfico de cocaína y heroína sino de alcohol y cigarrillo".
    Además de la criminalidad organizada que en Latinoamérica se ha convertido en la más grande tragedia de todos los tiempos, tenemos que sumar a esta barbaridad la brutal destrucción de nuestros campos, el exterminio de la selva amazónica con las secuelas correspondientes: abandono del campo, baja producción de alimentos, destrucción del medio ambiente, envenenamiento de fuentes de agua, presencia de enfermedades degenerativas, intoxicaciones agudas y crónicas, incremento del gasto en seguridad pública y mantenimiento de refugiados, movilización de tropas en un real ejercicio de guerra que no sabemos CUANTOS AÑOS DURARÁ, actualización de una carrera armamentista, etc.
    Y todo esto a cambio ¿de qué? De una declaración de GUERRA A LAS DROGAS que el gobierno norteamericano lo mantiene muy lejos de sus fronteras, ya que se traduce casi exclusivamente en la destrucción de los cultivos de coca y adormidera. De la marihuana ya no se habla porque Estados Unidos es el más grande productor y consumidor del mundo.
    Ha llegado el momento detener la barbarie y de asumir responsablemente una posición que saliéndose del sumiso acatamiento de órdenes "superiores", nos unamos al criterio médico de que la adicción a las drogas es una enfermedad y como tal, "ES UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA, Y NO DE LAS AUTORIDADES POLICIALES"-
    “Han equivocado el camino al pretender tratar la enfermedad con cárcel, llevando a los consumidores a prisión cuando deberían estar en centros de rehabilitación. Han pretendido disuadir el uso con la amenaza de penas, relegando a un papel secundario la EDUCACIÓN que es el VERDADERO MECANISMO PREVENTIVO" La prepotencia del país del norte ha hecho del área andina una zona de "desastre, de verdadera guerra, de desolación y muerte.

  2. 1 Eduardo Jiménez E. desde - Quito

    No estoy de acuerdo. Es obligación del Estado proteger el bienestar de la comunidad. Por que sino se declara que los derechos laborales son irrenunciables? No será porque el conocimiento y experiencia del legislador dictan que si un trabajador renuncia a esos derechos puede ser presa facil de explotación? Por que regular entonces el trafico? por que regular la tenencia y porte de armas? por que perseguir la mala practica medica y a los estafadores? Volver a las cavernas en nombre la libertad que reniega de los avances sociales es absurdo.

  3. 1 Adriana Manzano desde - Quito

    Legal o no las drogas se consumen, el problema radica en las "legalidades" al respecto y el estereotipo que se impone a las y los consumidores, drogas como la marihuana son mal vistas por la sociedad, si bien es cierto su abuso se puede convertir en un problema de salud pública, pero, acaso no es el alcoholismo un ya un problema de salud pública en el Ecuador? esa es una muestra de la hipocresia imperante, ningun fanatismo es bueno, por tal motivo debemos ir abriendo canales de comunicación, debatir estos temas, es la única forma de enfrentarnos a la mafia del narcotráfico, los narcos estoy segura que son los primeros opositores a la legalización de las drogas.. por que??

Publicidad