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¿Juegos de camaleones?

Publicado el 30/Mayo/2009 | 00:08

Por Juan Montaño Escobar


axe858@hoy.com.ec

El Estado ecuatoriano tuvo, eso si es digno de tal denominación, el sistema de inteligencia que se permitieron sus estadistas. No más y bastante menos de lo que hubiera necesitado un país soberano y preocupado de agenciarse un buen lugar en el mundo. Los límites fueron establecidos por los Gobiernos de los Estados Unidos, sus inspiradores y financiadores. Mejor dicho: sus dueños. El adoctrinamiento de sus integrantes debió tener como eje principal ser buenos soldados de la Guerra Fría, trataron de serlo; les indicaron que tenían un "enemigo interno", y a combatirlo dedicaron sus mejores esfuerzos. Aún ahora en cualquier aeropuerto ecuatoriano se ejecuta con bastante dedicación, insoportable humillación adjunta, el "combate al terrorismo" por encargo estadounidense.

La desaparición de la Unión Soviética, o sea del enemigo favorito de los jefes de los servicios de inteligencia del Ecuador, fracturó la base doctrinaria y se quedaron guácharos ideológicos. También desorientados, porque en la confusión del suceso histórico ya no tenían razón para existir. Pero el golpe maestro debió ser los sucesivos triunfos electorales de la izquierda latinoamericana. Y la victoria, en el país, del discurso utilizado por los que cabían con comodidad en la categoría de "enemigos de la democracia y de la patria". Los encargados de los organismos de inteligencia aún deben estar bastante confundidos entre su lealtad a la doctrina aprendida de memoria y esta realidad política que debe parecerles cuentos de la cripta. ¿Existirán archivos de los "enemigos del Estado"? Este jazzman está convencido de que debe haberlos. La Comisión de la Verdad debería exigir que se abran y la ciudadanía sepa quiénes fueron vigilados y tienen expedientes de "peligrosos".

Ocurrió el bombardeo de Angostura y se abrió la caja blanca de las evidencias: espías colombianos y gringos eran mandamases en el Ecuador; la Guerra Fría se volvía caliente en las calles ecuatorianas y los organismos de inteligencia nacionales estaban "ciegos"; el enemigo a perseguir era cualquier izquierdista, por aquello de "siniestro"; y lo más atroz: el presidente de la República de ese momento no sabía nada de aquello, bueno también ocurre en algunos matrimonios. Angostura se volvió anchura y de inmediato aplicaron los cursos de desinformación ciudadana y encontraron una víctima ideal en José Ignacio Chauvin.

El nuevo sistema de inteligencia ecuatoriano deberá aplicar dos principios éticos básicos: ningún ciudadano será objetivo de espionaje y jamás se pasará los derechos humanos por el forro. Además será cumplidor obligatorio de las leyes ecuatorianas. No habrá ninguna Ley de Seguridad Nacional que sustituya a la Constitución. Los que mejor saben de estos temas escriben que los organismos de inteligencia tienen el aburrido trabajo de "gestionar conocimiento", para defender la soberanía nacional y posicionar mejor los intereses del país. Esa será su única tarea.

Hora GMT: 30/Mayo/2009 - 05:08

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Comentarios

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  1. 1 Luis Portalanza desde - gye

    Excelente análisis. Pues, es cierto asi ha sucedido, por lo menos desde los 50 del siglo anterior. Ahora bien, como reemplazarles en el cuerpo y en el alma, la doctrina mal aprendida de nuestros miembros de la "inteligencia" que siempre será sinònimo de ente represor de algo?
    Hoy al parecer el objetivo es luchar contra el "terrorismo y el narcotráfico", como los paradigmas que orientan a esos organismos. Sin que se siga, pero alguna explicación va por este análisis, cuando vemos que se echan de las filas a 10 policias generales.
    No olvidemos que el período oscuro y tenebroso que se llamó "guerra fría", en verdad ya terminó? O ahora se ha reemplazado ese concepto estratégico por otro que en verdad significa lo mismo? Entonces pretender el cambio que señala el jazzman quedará solo en saludo a la bandera y expresión de un buen deseo nebuloso e impracticable en la realidad del estado. Y eso que lo definimos como democrático pero mucho nos cuesta hacer doctrina nacional el respeto a los derecho humanos de todos.

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