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¿Iluso? ¡Por supuesto!

Publicado el 20/Febrero/2009 | 00:07

Por Marco Lara Guzmán


mvlaraguzman@hoy.com.ec

Gracias a la gentil señora que me ha escrito llamándome iluso, manera cultísima de decirme cuasi loco, por aquello de plantear el renacimiento del socialcristianismo, sobre la base de sus inamovibles principios doctrinarios. Tiene razón la amable señora. Es obra de ilusión y hasta de sueño, un tanto envejecido, eso de buscar que vuelva a imperar, para empezar, casa adentro, la ideología del MSC de 1951 que, de hecho, hunde sus raíces en lo cristiano temporal y en las formas democráticas, sinceramente profesadas y ejercidas. Ilusión fue la afiliación de los muchachos que entramos al MSC, allá en los principios de la década de los sesenta. Diecinueve, 20 años, teníamos los neófitos, casi catecúmenos. Nos recibieron en las sesiones de los martes en el local del Pasaje Amador, grada 3, a las que acudía, por ejemplo, lo mejorcito de la Facultad de Derecho de la PUCE, agrupados los integrantes en lo que eran las Juventudes Revolucionarias Social Cristianas, JRSC.

Nadie en el MSC se escandalizaba por aquello de revolucionarios, porque el concepto no era ajeno a los postulados doctrinarios, en vista de que se aspiraba a un cambio profundo y rápido, aunque por etapas, de la realidad nacional, superando las injusticias e invocando la solidaridad de todos.

Nadie descansaba en el empeño. Compramos a plazos un mimeógrafo para escribir sobre temas ideológicos y sociales; publicamos un tabloide que se llamaba precisamente Revolución y visitábamos, varias veces por semana, saliendo de clases en la U., los núcleos barriales. Esos grupos, diseminados en sectores populares del sur, centro y norte de Quito, eran congregaciones de adultos y jóvenes, especialmente trabajadores, a los que adoctrinábamos y encuadrábamos con notables concurrencias y ejemplar regularidad. Todo era en bus y sin dinero. Todo desinteresadamente, todo soñadoramente, todo ilusionadamente. Todo ilusamente. Varios de los compañeros, así nos tratábamos, habían tenido la suerte de ir a Caracas al IFEDEC, que era el Instituto de Formación Social Cristiano, dependiente del COPEI, que era el socialcristianismo venezolano. Yo, por razones económicas, no pude hacerlo. Pero todos, al fin, pudimos leer y releer los resúmenes de los cursos que ahí se brindaban. Todos teníamos en lo intelectual la fuente de nuestro accionar político.

El paso de los libros a la práctica política nos cayó sin aviso. De pronto fuimos dirigentes del MSC. A mí, por ejemplo, me eligieron presidente de Pichincha a los 22 años de edad, a la cabeza de una lista en la que los demás ilustres integrantes al menos duplicaban en años a los novatos. Dos años después, seis de los 11 integrantes de la Directiva Nacional del MSC, éramos estudiantes universitarios. Tras las designaciones estaba el pensamiento superior del fundador del MSC, Camilo Ponce Enríquez, quien, a más de irrepetible talento, jamás padeció del triste y cómico delirio de perpetuación.

Doctrina y más doctrina. Renovación y más renovación. ¿Es esto mucho pedir al PSC en la actual circunstancia?

Hora GMT: 20/Febrero/2009 - 05:07

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Comentarios

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  1. 1 Eduardo Jiménez E. desde - Quito

    Si por declaración simple fuera, la mayoria de ecuatorianos resultariamos social cristianos ya que, casi todos nos reconocemos preocupados del futuro del pais, de la justicia social, y casi todos declaramos nuestra fe católica. El gran problema es que entre el dicho y el hecho, en este caso, no hay trecho ni mucho ni poco sino un abismo. La mentira es rampante, en anteposición a los principios cristianos, y nos envilecemos buscando proteger solo nuestros intereses personales. Se organiza el partido para elegir a caudillos nacidos del poder económico o a mafiosos y no para elegir democraticamente ciudadanos valiosos que defiendan su fe y su honor. Por eso nos estan ganando la partida unos un poco mas diestros en esas artes, unos que mienten con mas facilidad e inteligencia. Y al perder esa partida no solo que perdemos como socialcristianos, perdemos como ecuatorianos porque se llevan el pais en vilo.

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