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¿Dónde está el pecado?

Publicado el 15/Septiembre/2008 | 00:04

Por Mauricio Pozo Crespo

Llevo casi 30 años trabajando no menos de 12 horas diarias. Mis notas en la universidad me permitieron convertir un crédito educativo en beca, pues la situación financiera familiar era limitada y no podía cubrir los altos costos universitarios. Mis estudios de posgrado y maestría los obtuve también con becas y con base en estrictos exámenes de admisión. Pude conseguir trabajos sobre la base de concursos, exámenes de conocimientos. Inicié mi vida laboral como oficinista bancario auxiliar con un sueldo de 7 500 sucres mensuales equivalente en esa época a aproximadamente $250 por mes. Llegué al cabo de muchos años y con base en ascensos graduales y esforzados a ser presidente y director de empresas, ministro de Estado y demás funciones de responsabilidad. Jamás he dejado de pagar un centavo de préstamos que he tenido ni he obtenido un dólar partido por la mitad fuera de la ley. Respeto a mis colaboradores y a los que piensan distinto y ayudo a personas que necesitan.

Como resultado de estas décadas de responsabilidad y trabajo es que he educado a mis hijos y lo sigo haciendo con lo que mejor he podido alcanzar para que puedan defenderse en el futuro, pues los conocimientos valen más que cualquier cantidad de dólares que algunos puedan dejar a sus hijos.

Cuando cumplí funciones públicas lo hice con pasión y dedicación. Compartí muchas cosas con el Gobierno que colaboré así como discrepé puertas adentro en muchos temas. Llegó la hora de separarme y lo hice agradeciendo todo el apoyo recibido y dejando al país a que juzgue mis actuaciones. Mi equipo de colaboradores, el apoyo Presidencial y la despolitización de las decisiones económicas permitió resultados que nacional e internacionalmente han sido catalogados como buenos. Nunca fui afiliado a ningún partido político ni lo seré. Tampoco he sido candidato a elecciones de votación popular. He defendido a mi país como león herido cuando tuve que representarlo y negociar el interés ecuatoriano frente al externo. La historia y mucha gente ya reconoce lo hecho.

Soy un convencido de la estabilidad y del crecimiento económico como un factor necesario, aunque no suficiente, para la equidad y la inclusión social. Sin ese ingrediente no hay como luchar contra la pobreza y la miseria.

Este referente personal que pido disculpas si asoma algún indicio de falta de sencillez, es seguramente la historia de muchos ecuatorianos que han sido maltratados, ofendidos o perseguidos por opinar distinto al Gobierno y a sus dogmas. Si eso es ser pelucón, conservador, prudente, ortodoxo o neoliberal, pues ojalá muchos lo sean. Amo a mi país y quiero vivir aquí siempre. También fui víctima de los vicios y las mafias del pasado en múltiples hechos y sucesos. Anhelo el cambio como nadie, pero para vivir mejor no para peor. ¿Es pecado ser así? El tiempo dará la razón al que dice la verdad.


mpozo@hoy.com.ec

Hora GMT: 15/Septiembre/2008 - 05:04

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Comentarios

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  1. 1 Alvaro desde - Guayaquil

    Casi lloro Pozito!

  2. 1 Wilma Krauss

    Su explicación es plausible. Pero eso pasa cuando uno no sabe escoger sus patrones. Una cosa es colaborar como ciudadano ecuatoriano y otra muy distinta es ser el sufre-dolor dentro de una dictadura de facto. Es una pena que no haya podido continuar en su cargo, porque ahora si vamos a cien por hora, directo hacia un muro y sin airbag®.

  3. 1 Wilma Krauss

    Su explicación es plausible. Pero esas cosas pasan cuando uno no sabe escoger a sus patrones. Una cosa es colaborar como ciudadano ecuatoriano con el país, y otra muy distinta es ser el sufre-dolor dentro de una dictadura de facto. Es una pena que no haya podido continuar en su cargo, porque ahora sí iremos a cien por hora, directo hacia un muro y sin airbag®.

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