Por Simón Espinosa Cordero
Me visita un conchero esmeraldeño salido de las páginas de Juyungo. Parecía de la Tri. Al cabo de hora y media de conversación, sabía que hablaba con un pescador de conchas ilustrado en la universidad de la defensa del manglar. Su elocuencia era obámica. Su convicción, la de un condenado a muerte en lucha por la revisión de la sentencia. Su lógica, tejida de experiencias y tristezas. El objeto de su cólera razonada era el Decreto 1391 del presidente de la República, firmado el 15 de octubre de 2008 y rubricado también por las ministras de Patrimonio y Ambiente y por los de Defensa (encargado) y Acuicultura y Pesca. Me cuenta que pronto será publicado en el Registro Oficial. Entonces comenzará la catástrofe.
Una vez ido, leo las reformas al reglamento general a la ley de pesca y desarrollo pesquero y texto unificado de legislación pesquera. La intención del decreto es regular las concesiones de zonas de playa y bahía que hubieren ocupado un área mayor a la concedida. Se trata de camaroneras en lucha con el manglar. Por fin alguien, me digo, que ponga freno a la destrucción del manglar y al espanto de familias pobres especializadas en buscar conchas, coger cangrejos, pescar en la bioacuática del manglar. Y me viene a la memoria una visita a un lugar de la Costa ecuatoriana. Iba con mi hijo de 14 años. El huésped adelantó el paso y me dijo: Que no oiga el chico. Y mostrándome un desaguadero de su camaronera cernido por una rejilla, añadió: Aquí tengo un tiburón. Negro robando, cholo robando, al agua, al tiburón. El conchero no está conforme con el decreto pese a que reconoce la buena intención de regular del presidente Rafael Correa. Su argumento es claro: Si antes, sin ley o con leyes insuficientes han hecho lo que les da la gana, hoy, legitimados, abusarán más de nosotros. No nos darán ni permiso para pasar en canoa por el estero frente a sus camaroneras artificiosamente protegidas por un collar de manglares que camuflan la depredación salvaje. Pienso, al oírle, en la crisis mundial de las finanzas. Un mercado libre sin frenos, dominado por la codicia, carente de ética, inmisericorde con las consecuencias de pobreza para millones de personas.
El argumento a primera vista es contradictorio. Antes, la libertad salvaje. Hoy, el control del Estado mediante leyes, reglamentos y ejecutores del control principalmente de la Armada Nacional. ¡Qué bien! Sin embargo, conocida la realidad de que la ley es papel mojado cuando de controlar al adinerado se trata, y cuando entra en juego la vida, la soberanía alimentaria, el derecho al trabajo de quienes desde tiempos inmemoriales han cuidado del manglar, han vivido de él en comunión con él y sin pedir nada al Estado, tal vez la depredación continúe, y cangrejeros, concheros, pescadores con un hábitat cada vez más depauperado y contaminado y destrozado seguirán emigrando a la ciudad en busca de trabajo, tal vez de guardias brutalmente explotados por ex policías y ex militares, o engrosarán los violentos escuadrones de asaltantes y homicidas.
El pescador me mira con desesperación: Escriba algo por favor. Lo que pedimos es que no se promulgue este decreto sin haber antes dialogado con nosotros, los pueblos y comunidades ancestrales del ecosistema de manglar de la Costa ecuatoriana.
simeco@hoy.comc.ec
Hora GMT: 06/Noviembre/2008 - 05:08

06/Noviembre/2008 a las 10:04
El gobierno quiere regular, lo cual está muy bien, pero lo hace sin sentido de justicia. Otro caso serio es el de la eliminación de pensión patronal a los jubilados de varias instituciones del estado. Un trabajador que sirvió treinta, cuarenta o cincuenta años a una institución se ganó esa renta y no por un sentido de regulación se puede ahora eliminarla sin mas. Como se va compensar a esas personas? Está muy bien a futuro, asi quienes piensen jubilarse en una de esas instituciones lo pensaran dos veces antes de quedarse a trabajar ahi tan largo, pero quienes ya rindieron su vida útil no merecen ser miserablemente robados.
06/Noviembre/2008 a las 10:06
Esta es la constitución mas verde del mundo, una mentira mas al mentiroso no le hace mella. Así como una gota de pintura negra al tigre no le afecta. Ecuatoriano tu eres el culpable de la destrucción del país.