¿Qué cadena de sucesos tuvo que ocurrir para que nos encontráramos en este mismo espacio-tiempo?
Por Ana María Correa
amcorrea@hoy.com.ec
Mientras el país se convulsiona, marchas vienen, paralizaciones nos detienen, revoluciones inspiran, conspiraciones proliferan, vidas y muertes vienen y van, me cuestiono ¿por qué somos testigos de este siglo, de estos acontecimientos y no de otros?
¿Qué elementos fortuitos o no, del destino desde hace siglos atrás, condujeron a nuestra existencia particular y única? ¿Por qué entre los miles de momentos históricos de la humanidad vinimos a caer en este, y no en el Renacimiento, la Ilustración, en la época de los Incas o en la Edad de Piedra?
Miles de preguntas existenciales surgen. ¿Por qué nacimos en el Ecuador y no en Zambia? ¿Por qué somos ciudadanos de la sociedad de la información, y no vivimos en medio de alguna corte medieval europea a inicios del siglo XV?
¿Por qué justamente nosotros pertenecemos a un élite privilegiada, con educación y repleta de oportunidades, y no formamos parte de la estadística mundial de personas famélicas del Africa? ¿Por qué nosotros sí y ellos no?
Al mismo tiempo, caímos literalmente en medio de un círculo familiar. A nuestra familia no la escogimos y, sin embargo, junto a ella somos cómplices de nuestro transcurrir por el tiempo. Y qué decir de las personas que encontramos en nuestro camino: amigos, enemigos y parejas. ¿Qué cadena de sucesos tuvo que ocurrir para que nos encontráramos en este mismo espacio-tiempo? ¿Por qué coincidimos aquí y ahora con ellos?
¿Cuántos encuentros en la vida son realmente fortuitos? ¿Existe el destino o nuestra vida es fruto de una randómica mezcla estelar, cósmica y terrestre de micro-eventos que se atan unos a otros sin ninguna lógica o razón aparente?
Quién como Ernesto Sábato, con su lucidez madura para despejar mis dudas: "Ni el amor ni los encuentros verdaderos, ni siquiera los profundos desencuentros, son obra de las casualidades, sino que nos estaban misteriosamente reservados. ¡Cuántas veces en la vida me ha sorprendido cómo, entre las multitudes de personas que existen en el mundo, nos cruzamos con aquellas que, de alguna manera, poseían las tablas de nuestro destino, como si hubiéramos pertenecido a una misma organización secreta o a los capítulos de un mismo libro! Nunca supe si se los reconoce porque ya se los buscaba o se los busca porque bordeaban los aledaños de nuestro destino...". "... El destino se muestra en signos e indicios que parecen insignificantes y que reconocemos luego como decisivos.
Así, en la vida, uno muchas veces cree andar perdido, cuando en realidad siempre caminamos con un rumbo fijo, en ocasiones determinado por nuestra voluntad más visible, pero en otras, quizás más decisivas para nuestra existencia, por una voluntad desconocida aún para nosotros mismos, pero no obstante poderosa e inmanejable, que nos va haciendo marchar hacia los lugares en que debemos encontrarnos con seres o cosas que, de una o de otra manera, son, o han sido, o van a ser primordiales para nuestro destino..."
Termino de escribir este artículo el jueves 7 de octubre de 2009 en mi computadora en Quito, aunque bien podría haber estado mecanografiándolo en 2 Lexington Avenue, en Nueva York en 1950. ¿Coincidencia o predeterminación?
Hora GMT: 09/Octubre/2009 - 05:07

09/Octubre/2009 a las 09:20
Tus ojos ya veian mis acciones y ya estaban escritas en tu libro ; los dias de mi vida estaban ya trazados antes que ni uno de ellos existiera ( Sal 139,16 )
Entonces conoceran la Verdad y , la Verdad los hara libres ( Jn 8,32 )
09/Octubre/2009 a las 09:29
Me gustan los artículos de Ana María Correa, son siempre bien interesantes. En este caso, sin embargo, me decepcionó un poco por lo de "randomica mezcla" el anglicismo no se justifica, "mezcla aleatoria" o "mezcla fortuita" hubieran sido construcciones más afortunadas. Por lo demás, buen artículo.
30/Noviembre/2009 a las 19:29
Gracias Ana María... tus artículos siempre traen reflexión trascendente y nos invitan a pensar!!
Los caminos de la vida, no son como yo pensaba, no son como imaginaba, no son como yo creía… viva Vicentico!!
¿Qué es la libertad? Es la pregunta que sin escape antecede al concepto del destino o a la que indefectiblemente la lectura del artículo nos llevará.
Creo que muchos de nosotros alguna vez hemos divagado por las insondables profundidades del “y si…” ¿Y si hubiésemos nacido en el Egipto de Cleopatra?... ser perros hubiese sido fantástico!!
Corrientes de pensadores abordan el tema con distintas opiniones, creo por mi parte que la aproximación hacia este asunto, depende mucho de nuestro entorno personal, al más puro estilo de Ortega y Gasset, el hombre y sus circunstancias...
Es indiscutible que como hombres somos importantísimos actores del porvenir, pero es igualmente incontrastable, una vez que nuestros actos no son las únicas causas de los resultados futuros, que jamás el oráculo podrá obtener una certificación en norma ISO. Ni siquiera podemos tener certeza si va o no a llover mañana… o si Vinicio?
Ahora… ¿por qué? ¿por qué yo? ¿por qué aquí y ahora? Señor, compre un guachito que se viene el sorteo de Navidad... no tengo la menor idea de cómo responder a esos por qué!!
Tamaña lotería, en la que algunos no llegan ni a nacer. Unos nacen al norte, otros en el sur… ¿qué tal será ser un esquimal? Niños nacen en hogares acomodados, otros en la más ínfima pobreza… seguro los más pobres son quienes más a menudo cuestionan al azar o a su Dios, incriminándolo por poner tamaña carga justo sobre sus espaldas...
Creo que el asunto de la época histórica a la larga, es más un juego romántico fantástico, no así la pobreza.
También estoy seguro, que si no existiera dicha pobreza, la ruleta del destino doliera bastante menos… y creo que hacer algo para que aquello cambie, no solamente está a nuestro alcance, sino que es nuestra obligación.
25 años atrás una hambruna mató a un millón de etíopes. La situación actual es similar. "Me llamo Seyum, nací en la tierra de los caras quemadas… tengo 4 años, mi mamá se murió con SIDA y mi papá en la guerra... y tengo mucha hambre!!"
Por Dios, no lo llevemos sólo a comer...
La verdadera libertad debe ser la forja del destino, es el saber hacer el bien a los demás... estará eso en nuestras manos??? Les ruego que me digan que si...