Columna del padre Roberto
Por Roberto Fernández
rofer@hoy.com.ec
Tarde o temprano, a todo gobernante se le presenta esta pregunta clásica en la economía política de los Estados. Optar por los cañones solamente se puede justificar ante un peligro real de una agresión externa o interna. ¿Tiene América Latina esa probabilidad? Según las declaraciones de los gobernantes actuales, todos ellos apuntan a la paz y al progreso de la región como objetivo primordial. El deseo de la gente común del continente coincide también con este objetivo siguiendo el talante cristiano que conserva la mayor parte de los ciudadanos. Entonces, ¿qué sentido puede tener esta carrera armamentista que estamos presenciando? Gastar lo que se está gastando en países como Venezuela o el Brasil puede crear un efecto dominó en sus vecinos y provocar una escalada en el gasto por compra de armas.
Si los militares son en cada país el honor de la nación, ¿no tienen ellos mismos el deber moral de moderar esta tendencia con la virtud de la templanza y de la fortaleza que nos invitan siempre al justo medio y a la proporción entre las asimetrías que tiene la violencia dentro y fuera de nuestros países? La carta del presidente Alan García a la Unasur (sugiriendo transparencia, confianza y un pacto de no agresión) tiene que ser tomada muy en cuenta, pues propone lo que en el fondo queremos todos, es decir, un continente que no gaste su dinero en armarse más, sino en combatir el hambre, la desnutrición y la deficiente educación.
En definitiva, es mejor optar por la mantequilla, que quiere decir solucionar los problemas y las necesidades de las personas en la vida real, para lo cual se necesita crear más puestos de trabajo, más vivienda, mejores centros educativos, y poner nuestras energías mancomunadamente al servicio también de un crecimiento espiritual. Nos enseña Jesús en los evangelios que "no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mateo 4,4). Volvamos a releer el Evangelio en profundidad y dejémonos iluminar para ver con otros ojos la perspectiva actual. Esto no es una fuga hacia ningún nirvana desentendido del mundo material. No. El ser humano es unión sustancial de alma y cuerpo, de carne y de espíritu, y el mismo Jesús nos enseña que "se debe dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" (Lucas 20,25). Por eso, merecen igual respeto y admiración los que se dedican a cuidar los cuerpos y los que están pendientes de las almas.
Así que hay que dirigirse hacia un humanismo integral, gran propósito del cristianismo, en colaboración con la gente de buena voluntad. Desde esta misma buena voluntad, muchos percibimos con preocupación el sesgo ideológico que polariza cada día más a algunos. Es peligroso trastocar el recto sentido de palabras y cosas de la tradición mediante ese neolenguaje con que los lobos de antaño se disfrazan hoy de corderos inocentes. ¡Pobre Caperucita Roja de siempre, tan vulnerable y a la vez dichosa!
Hora GMT: 19/Septiembre/2009 - 05:14

19/Septiembre/2009 a las 10:22
Bien dicho que casi todos los gobernantes de la region promueven y estan por la paz en este continente , sin embargo , ante la tosudez de las aguilas guerreras-socialistas del siglo XXI que han surgido , la aberrante carrera armamentista se ha iniciado , siendo tan perversa esta situacion porque yo creo , con mucho optimismo y seguridad , tras haber permanecido varias decadas en las FFAA , todo este alarde de agresividad no pasara de convertirse en una espuria DISUACION porque nadie quiere la guerra entre los hermanos latinoamericanos y que , en el peor de los escenarios de crisis , todo terminara en un breve conflicto belico como en el ano 1995 entre Ecuador y Peru. Quiera el Senor asi sea.