Por Fernando Moncayo Castillo
Aunque estamos todavía pasando el chuchaqui de las fiestas de Navidad y año nuevo, siempre es bueno un momento de reflexión de lo conseguido en 2008. Serán ustedes sus principales jueces. Sabiendo que el pasado quedó atrás y que nada podemos hacer, la pregunta más importante debería ser ¿qué espero para mi vida en 2009? Todos dicen que va a ser uno de los años más duros de los últimos tiempos. No me cabe duda. Lastimosamente se nos acabó la fiesta. Solo un milagro o hartas mañas salvarán la dolarización. No hay que ser economista para darnos cuenta de la desesperación que tiene el Gobierno por tener acceso a todos los fondos disponibles que le permitan mantenerla, por lo menos hasta mayo, después de las elecciones presidenciales claro, y recién ahí, sin el compromiso electoral al frente, tomar las acciones pertinentes para bajar el gasto público y social, medidas que hoy solo restarían votos. ¡Qué pena! Veamos cómo le sale la maniobra. En lo personal creo que será tan "emocionante" como tratar de parar un
carro a 140 kilómetros por hora en una curva con lastre en toda su superficie.
Los retos que nos depara 2009 son enormes. Tenemos dos alternativas: bajar los brazos y dejarnos llevar por las corrientes negativas, o dar la bienvenida a un nuevo año con el alma en pie de lucha, la guardia bien arriba, y listos para afrontar los retos que están por venir. Los que escojan la primera opción son muertos vivientes que tendrán que hacer un esfuerzo inhumano por levantarse de sus sarcófagos mañana, primer día laborable del año. Por el otro lado, afortunados los de actitud ganadora quienes llenos de emoción, la misma de un atleta en la línea de partida, confían en sus capacidades para cruzar la línea de meta. Todo es cuestión de actitud. Al igual que en 1999, 2009 será un año "cernidero". La coyuntura internacional y la todavía maquillada realidad nacional servirán como un cedazo para los ecuatorianos de pura cepa, aquellos hombres y mujeres que decidimos salir adelante no importa las circunstancias. Los que estemos preparados saldremos a flote, el resto caerá sometido ante el peso de su negativismos, pesimismo y desesperación.
Dejemos de creer que la nueva Constitución nos va a dar alimentos y empleo. Que pena para los que en estos mismos días hace un año veían al circo creado como su balsa de apoyo. Sí y mil veces sí, los ecuatorianos ya deberíamos estar conscientes de que papá Estado no dará de comer a nuestro hijos. Es solo el sudor de nuestra frente, mezclado con la honestidad, la perseverancia y la buena fe los que harán que nuestros hijos tengan mejores días.
En este año que comienza, dejemos de creer en milagros o alimentarnos de desgracias, salgamos desde mañana mismo a sortear cada día con la misma actitud ganadora de aquellos seres que dejan huella, que vinieron al mundo a hacer que las cosas pasen y no solo conformarse con ver las cosas pasar. ¡Feliz 2009!
fmoncayo@hoy.com.ec
Hora GMT: 04/Enero/2009 - 05:10
