Invitado de HOY
Por Andrés Cárdenas/ Estudiante universitario
En una revista europea, me topé con un excelente ensayo de Ana Marta González, doctora en Filosofía y estudiosa de la política. Se titula "Radiografía del (des)gobierno posmoderno". En general, distingue dos pasos gigantes en la humanidad en lo referente al concepto de política: i) a raíz del desarrollo industrial y productivo del siglo XVIII, y ii) impulsado por la relevancia creciente de los medios de comunicación como agentes formadores de la opinión pública. Un gran referente modernista del paso i), es el considerado primer teórico de la sociedad industrial, y posible fundador del socialismo francés, Henri de Saint-Simon.
"La política ha dejado de ser el gobierno de los hombres para convertirse en la administración de las cosas", señaló, quien, junto con Hegel, llegó a ser considerado por Engels la mente más enciclopédica de nuestra época. Esta visión tecnocrática hacía que el gobierno vea, en una eficiente asignación de bienes y tareas, la solución de todo problema. Según González, para la segunda concepción de política, la posmoderna, los problemas de la sociedad en realidad no son más que problemas de imagen: "Lo de menos es lo que el gobernante es o piensa por sí mismo. Tal vez no piense nada especialmente significativo. Lo de más es la imagen que logra proyectar en otros y, sobre todo, que esa imagen despierte simpatía.
Así, de entre las muchas y muy variadas imágenes que proyectan los medios, las que más interesan al gobernante posmoderno un tanto narcisista- son las que se refieren a su gestión y a su propia persona, esto es, a su modo personal de enfocar que no resolver- los mil y un asuntos que para bien o para mal, tienen alguna incidencia en la vida de los gobernados"; y después continúa: "Pero lo que ante todo importa es asociar a dicha imagen un eco emocional positivo. El estudio está enfocado al ámbito político europeo y norteamericano. ¿Sucede lo propio en Latinoamérica? ¿Podríamos incluir a nuestro país dentro de la anterior forma de hacer política?
Lo citado me hizo pensar rápidamente en dos aspectos de la actual política ecuatoriana: Primero en la proliferación de partidos políticos y movimientos sin tendencia política clara, o sin tendencia política alguna, y para ejemplos basta ver las encuestas de los grupos políticos más populares (y más demagogos); y segundo en la invasión agobiante de propaganda gubernamental en todos los medios de comunicación. "Si morir por la patria podía tener algún sentido, morir por la empresa no tiene ninguno", dice González en referencia el gobierno moderno; y en la misma línea de argumentación, expone lapidariamente el pensador venezolano Alejandro Peña Esclusa: "el hombre posmodernista se tiene a sí mismo por prioridad, no a la patria".
Hora GMT: 19/Octubre/2008 - 05:12

19/Octubre/2008 a las 10:02
Saludo el baño de frescura de sus argumentos. Encuentro muy enriquecedor que incorpore estos nuevos elementos de análisis y se divulgue estos ensayos de los que no tendríamos noticias de otra manera. Felicito al editor que ha acertado tan oportunamente con esta voz joven. Esperamos lo repita en lo sucesivo, permitiéndonos seguir una auspiciosa trayectoria a la que auguramos toda clase de éxitos.