
Travestismos y cambios de sexo
En muchas sociedades los travestis son considerados como seres
no definidos y, por tanto, anormales, y son repudiados al ser
una amenaza para los esquema de clasificación; sin embargo, en
ciertos países el travestismo parece ser mas aceptado. En
Brasil, por ejemplo, muchos hombres han decidido cambiar su
sexo y varios programas de televisión exponen a los
travestistas y su belleza al público en general; a pesar de su
machismo, algunos hombres no sienten que tener relaciones con
un travesti mancilla su masculinidad. También el travestismo
puede tener funciones rituales: en muchas festividades y
celebraciones el mundo se presenta al revés; entonces se
pueden ver que los hombre se visten de mujeres. Tal es el
caso del carnaval de Río o, en el Ecuador, en el caso de la
fiesta de la "Mama negra", en Latacunga.
Entre los indígenas norteamericanos Crow, el antropólogo
norteamericano Lowie, reportó en 1937 la existencia de los
berdaches , personas que pertenecían a un tercer sexo, pues
eran genéticamente hombres que dejaban de efectuar actividades
masculinas como cazar, luchar en guerras y asumían un papel
más bien ambiguo. Se vestían y hablaban como mujeres, hacían
crecer su cabello como mujeres y se dedicaban a la cocina y a
la costura. Algunas actividades rituales se las dejaba solo
para ellos. Los berdeches eran shamanes poderosos; algunos de
ellos tomaban a ciertos hombres como esposos y eran altamente
respetados en su comunidad. En esta misma comunidad, algunas
mujeres pasaban a constituir un cuarto sexo, se convertían en
shamanes poderosas y adquirían esposas.
Quizás uno de los ejemplos más dramáticos de la manera en la
cual la definición de lo que constituye el género de una
persona es de tipo social-cultural, esta dada por los Nandi de
Kenia. En este grupo de pastores africanos los hombres
dominan la sociedad y la economía, y el ganado y la tierra son
la principal fuente de riqueza. Los Nandi son guerreros
famosos y se enfrentan constantemente entre sí; los hombres
más respetados tienen muchas propiedades, y varias mujeres. En
contraste con la importancia y poder de los hombres, los
derechos de propiedad son muy limitados entre las mujeres
Nandi, y la mayor parte de los animales son de los hombres que
los reciben de su padre como herencia o como regalos. Cuando
las mujeres se casan, se incorporan a la familia de su marido
y su identidad pasa a ser la de esta familia; sus hijos tienen
únicamente la identidad y la propiedad que procede de esta
familia. Cuando una mujer deja a su marido, o el marido la
devuelve a su familia por cualquier razón, muchas veces debido
a que no puede tener hijos, ella no tiene ningún derecho
sobre los animales que ella cuidaba, pues estos son de sus
hijos, pero están a cargo de la mujer hasta cuando los hijos
crezcan.
Dada la manera en la cual está organizada esta sociedad, una
mujer que no tiene marido tendrá problemas al no poder
conseguir un estatus social y no podrá obtener ningún tipo de
propiedad. Entre los Nandi se ha desarrollado una institución
que permite a la mujer que no ha logrado sobrevivir, mantener
una posición respetable en la sociedad; estas mujeres se
conviertes en "hombre". Esto no quiere decir que ellas se
hagan una operación y cambien de sexo, ni que se vuelvan
lesbianas, ni siquiera que cambien todos los aspectos de sus
vidas diarias. Las mujeres-marido dejan de hacer muchas de
las actividades que realizan las mujeres del grupo y, como
los hombres, ellas tienen el derecho de asistir y hablar en
reuniones públicas. Aunque se pueden casar con mujeres, no
tienen relaciones sexuales ni con hombres ni con mujeres. Sin
embargo, sus esposas pueden tener amantes, y los hijos de
estas serán considerados como parte del clan de la
mujer-marido.

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