

En la sociedad occidental existen diferentes razones por las
cuales las personas se abstienen de tener relaciones sexuales.
Muchas de estas ideas tienen que ver con la religión, como en
el caso de los miembros de órdenes religiosas católicas,
protestantes y de otras religiones. En otros casos estas
ideas también están relacionadas una idea de pureza, como la
práctica de no tener relaciones sexuales antes del matrimonio
(una regla que en sociedades machistas suele aplicarse más en
el caso de las mujeres) pues se considera que la persona que
no llega virgen al matrimonio pierde su pureza.
En otras sociedades existen tabúes y prohibiciones alrededor
de las actividades sexuales, las cuales van desde una
abstinencia total a abstinencias limitadas a ciertos grupos o
momentos. Entre los Desana, un grupo que vive en las frágiles
florestas tropicales de área del Vaupes, en Colombia, las
relaciones sexuales son vistas como parte de una concepción
cosmológica de los ciclos de vida y muerte de la tierra. Los
Desana ven el sexo con gran miedo. De acuerdo a R. Dolmatoff,
un estudioso de este grupo, el nivel de miedo y ansiedad
relacionado al sexo ha contribuido a que ellos hayan
sexualizado el universo. Para los Desana, el sol fue el
creador de todo lo que existe y se dice que incluso creó al
maestro de los animales a quien los desana tienen que
consultar cuando quieren ir de cacería, y al jaguar que es el
representante del sol en este mundo; también creó a las gente
de la noche, quienes hacen brujería. Se considera que la
energía que viene del sol es una energía limitada y vital, y
es una energía sexual seminal. La energía del sol es la que
sirve para que las mujeres queden embarazadas, hace que los
animales se reproduzcan y que las plantas crezcan. Pero al
igual que el semen humano, el semen solar también puede causar
mal; los rayos son un tipo de energía solar que están sin
control y que son muy destructivos.
La energía es limitada y los seres humanos debe tener cuidado
acerca de cómo se la usa. Debido a que existe esta energía de
manera limitada, se considera que cuando el hombre tiene
relaciones sexuales con su mujer debe mantener ciertas
precauciones y no ingerir carne de animales que consumen mucha
energía como el tapir, el sajino o los monos. Para recuperar
la energía gastada durante la cacería, los shamanes tienen que
intercambiar un cierto número de almas de las personas muertas
por los animales utilizados. Existen actos que pueden acabar
con esta energía, como la cacería y las relaciones sexuales.
Un cazador no debe tener relaciones sexuales antes de ir de
caza.
Las enfermedades son enviadas por la deidad protectora de los
animales cuando las personas no han pedido permiso para ir de
caza y, por tanto, han abusado de la energía solar-seminal.
Se dice que esta deidad tiene celos de las personas y de sus
relaciones sexuales y, por ello, les envía enfermedades. Entre
los Desana, al igual que en muchas sociedades amazónicas, los
shamanes tienen que abstenerse de relaciones sexuales,
especialmente durante el período de entrenamiento, el cual
puede durar varios años; pero en ciertos grupos, los
shamanes amazónicos tienen que abstenerse durante toda la
vida.