

Entre ciertos grupos ecuatorianos como entre los afro
ecuatorianos, muchas de las parejas no permanecen siempre
unidas, se crean relaciones que duran dos o tres años. Debido
a que es la mujer la que tiene que mantener a los hijos, son
ellas las que tienen que mantenerlos; los antropólogos llaman
a este tipo de estructura familia matrifocal. La poligamia
serial no es en todo caso una costumbre exclusiva de los
grupos afroecuatorianos sino que es común también en las
sociedades modernas.
El imaginario popular sexualiza a ciertos grupos y esta
sexualización es parte de un discurso que representa al Otro
como extraño y salvaje. Parte de esta mitología racial es
pensar que otros grupos tienen diferencias físicas en los
órganos sexuales o en el comportamiento sexual en general. Tal
es el caso de los grupos afroecuatorianos; en la concepción
mestiza, las mujeres negras están dispuestas a tener
relaciones sexuales con mayor facilidad o que son "mejores en
la cama".

Las relaciones sexuales, en numerosas culturas, no están
limitadas al matrimonio y se inician a diferentes edades.
En muchos lugares de los Andes no se considera la relación
sexual antes del matrimonio como algo pecaminoso. Existe en
varias comunidades la idea de que es necesario que los jóvenes
experimenten con el sexo antes de casarse y establecer una
relación estable con su pareja. Es un momento de
aprendizaje, si los jóvenes deciden que no quieren casarse con
su amante pueden cambiar de pareja. En caso de que queden
embarazadas, el kuichi (arcoiris) o el mismo cerro están a la
mano para explicar el infortunado accidente. La idea de que
el cerro o el kuichi puede dejar embarazada a la mujer o que
le puede hacer perder su hijo es parte de la cosmovisión de
los grupos indígenas que viven en Imbabura, Cotopaxi,
Pichincha, Chimborazo, Cañar y en otros lugares.
En numerosas culturas de pastores patriarcales y
patrilineales, como entre los Masai de Kenia, las mujeres son
intercambiadas entre familias extensas. Las mujeres no
pueden opinar sobre su futuro, y después del matrimonio pasan
a ser parte de una familia enorme en la cual hay varias
mujeres que comparten el mismo marido. Los matrimonios en
estas sociedades, al igual que todavía pasa en algunos lugares
en Asia y ocurría antes en ciertos segmentos de la sociedad
ecuatoriana, son arreglados y se los debe considerar tratos
entre las familias. En muchas de estas sociedades, las
mujeres tienen amantes y, a pesar de su gran poder, el jefe de
la familia, generalmente pretende no saber, pues en la mayoría
de los casos él es viejo y conoce que no puede satisfacer a
todas sus mujeres.
De igual manera, en varias culturas malinésicas, el matrimonio
supone idealmente el intercambio de mujeres entre distintos
grupos. Al entregar la mujer, un grupo está pasando a otro
la capacidad reproductiva de la mujer a cambio de un pago
llamado el precio de la novia. Este pago, o serie de pagos,
consiste en cerdos, hachas de piedra y objetos de concha.
Hay una amplia gama de matrimonios en diferentes culturas. La
poligamia (el hombre puede tener más de una esposa a la vez)
es quizás el tipo de matrimonio mas común en muchos regiones
del mundo. Entre los Achuar del Ecuador, por ejemplo, se
suele encontrar casos de poliginia sororal (las esposas son
hermanas entre ellas), lo cual se explica como una manera de
evitar los celos entre las diferentes mujeres. No se debe
confundir los matrimonios poligámicos con las relaciones
promiscuas; podría muy bien ser que, en muchos casos, las
personas son más fieles dentro de los matrimonios poligámicos.
En algunas de las sociedades en las cuales los hombres tienen
varias mujeres es prácticamente imposible que el hombre, que
generalmente es bastante mayor a la mujer, impida que esta
tenga relaciones sexuales con hombres de su edad. En varias
sociedades, como entre los Masai de Kenya, estas relaciones no
son muy bien vistas, pero el hombre no presta mucha atención
cuando se entera que sus mujeres mantienen relaciones
extramatrimoniales.
A pesar de que la gran mayoría de sociedades polígamas
practican la poliginia, existen algunos ejemplos de sociedades
poliándricas (una mujer puede tener más de un esposo en un
momento dado). La poliandria es una práctica común en
sociedades de Tibet, de Nepal y de India. Entre los Toda, del
Sur de India, la mujer se casa con un hombre y con sus
hermanos. Si nacen otros hermanos después del matrimonio,
ellos también compartirán los derechos maritales. Todos los
hermanos pueden tener relaciones sexuales con la esposa con la
misma regularidad y existe poca fricción o celos entre ellos.
Si un hermano se encuentra en relaciones sexuales con su
esposa, tiene que advertir a los demás para que estos no
entren en la cabaña. Cuando una esposa está embarazada no es
muy importante, y en algunos casos resulta imposible,
determinar cuál es el padre biológico del hijo. En el séptimo
mes de embarazo, se realiza una ceremonia en la cual se asigna
un padre social al bebé. En esta ceremonia, denominada el
otorgamiento del arco , el padre social hace una flecha y un
arco ceremonial que da a su esposa; después del nacimiento de
dos o tres hijos, otro hermano otorgará el arco.
Ocasionalmente, una mujer se casará con un hombre que no es
hermano biológico de sus otros maridos. Algunas de estas
sociedades poliándricas, parece que practican el infanticidio
femenino (matan a niñas en los primeros meses de vida), razón
por la cual hay pocas niñas en el grupo. Gracias a la
influencia de los misioneros cristianos, han cesado los
infanticidios femeninos y las prácticas poliándricas, y los
Toda ahora son monogámicos.

Para algunos antropólogos, la magia gira alrededor de los
deseos no realizados de las personas; por lo tanto no es de
extrañarse que muchos de los actos de magia se relacionen con
la sexualidad y los deseos sexuales. Existen diferentes tipos
de actividades mágicas que sirven para aumentar la potencia
sexual y la atracción a los miembros de otro sexo. Plantas y
colonias como la querendona, el sígueme sígueme, la
arrasadora, pueden ser adquiridas en algunas tiendas
especializadas del Ecuador. Hay varias maneras de asegurarse
que un hombre no cometa adulterio. En algunos lugares rurales
y urbanos, en el Ecuador, se practican las "ligaduras" para
que el marido no salga con otras mujeres. La mujeres
preocupadas por la fidelidad de su marido, cogen parte del
bello púbico del hombre y lo meten en un atado que luego lo
entierran. Se dice que el hombre así "ligado" no podrá tener
relaciones sexuales con otras mujeres que no sea la mujer que
lo ligó. Se usan, además, velas en las que se pega con un
alfiler la fotografía de la personas deseada para que así esta
venga, o se le "fuma" al amante lejano.
Entre las mujeres quichua del oriente existen una serie de
cantos que le permiten atraer a los hombres que ellas desean.
Un temor constante entre las mujeres es que los hombres que
salen a cazar se encuentren con otras mujer o con la sacha
warmi, la mujer de la selva, quien brinda el conocimiento
sobre la selva a los hombres pero también se enamora de ellos
y los puede seducir, pues a ella le gustan tener relaciones
sexuales con hombres quichuas. En el caso de las mujeres
quichuas, las culebras amarum (boas) tienen un gran poder para
atraer a los hombres, incluso de muy lejos, y hacerles el
amor. La simayuca que los quichuas elaboran de diferentes
pájaros, de papas silvestres o de la cabeza de la boa sirve
para atraer a los posibles amantes. Para que tenga efecto es
necesario que la substancia entre en contacto con la otra
persona, lo cual se puede hacer cuando se da la mano untada
con la sustancia a la persona deseada o se brinda chicha que
tiene un podo de simayuca.
Ciertos aspectos religiosos, incluso dentro del cristianismo
popular, acercan el culto de los santos y las vírgenes a las
necesidades diarias de las personas que las adoran. Tal es
el caso de San Antonio quien es el santo al cual hay que
acudir en caso de que uno quiera tener suerte en el amor.
Este santo ayuda a enamorados y enamoradas a atraer a su
querido. En el Norte de Esmeraldas, San Antonio es el
intermediario de las mujeres, y ellas le ruegan que les dé
fuerza sexual para atraer a sus maridos. También se puede
colocar la imagen de San Antonio junto a la del hombre al cual
una mujer quiere atraer. Whitten hizo trabajos en el área de
San Lorenzo en los años sesenta y describe la manera en la que
en los arrullos (cantos a los santos) las mujeres se
refieren a San Antonio como un santo pícaro y dicen que le
tienen debajo de la cama o que se halla haciendo el amor con
ellas. También en Esmeraldas se usan las plumas de aves de
pecho rojo, o corazones de colibríes para atraer a las
personas. Las plumas se las deposita en una jarra con las
esencias. El comportamiento y la potencia de estos pájaros
para atraer a las hembras de la especie con sus bellos
plumajes se cree que será transmitido a las mujeres o a los
hombres que se desea conquistar.