
¿A qué edad hombres y mujeres empiezan a preocuparse de su soltería?
La respuesta no es la misma en los diversos tiempos y comunidades.
También los perfiles del noviazgo se han alterado.
Pese a la mayor libertad que existe dentro de las relaciones
de pareja durante la juventud y del hecho de que los años de
soltería se han alargado, la mayoría de personas en nuestra
sociedad todavía busca una relación amorosa estable y
comprometida, que generalmente, aunque no siempre, se
legaliza con el matrimonio. En nuestro país, muchas parejas no
legalizan su unión por dificultades económicas o las
complejidades jurídicas y burocráticas, pero, de todas
maneras, su estilo de vida sigue reglas similares y tiene un
similar nivel de compromiso que el que tienen las parejas cuyo
estatus está legalizado en el matrimonio. Es decir,
socialmente hay una expectativa de que las personas "sientan
cabeza" y generen un estilo de vida
La "norma" de que se debe tener una pareja estable a partir de
los 25-30 años de edad, hace que las mujeres empiecen a
preocuparse de su soltería a partir de los 25 años y los
hombres a partir de los 30 años. Esta preocupación crea
fuertes tensiones que se agravan por las presiones familiares.
Por esto, muchas personas toman la opción de comprometerse a
una relación estable y de tener hijos, más para cumplir las
expectativas sociales que por un verdadero deseo de vivir y
comprometerse afectivamente con su pareja y su familia.

La muerte del cónyuge es uno de los factores más estresantes
en la vida de una persona. Por factores biológicos, estilos de
vida, y por la costumbre social de que los hombres se casan
con mujeres menores, la probabilidad de que las mujeres se
queden viudas es de aproximadamente de 4 a 1. La mujer viuda
suele tener mejores estilos de vida que el hombre viudo porque
ella se ha mantenido cercana a sus hijos y amistades, quienes
constituyen un apoyo emocional muy importante. En cambio, el
hombre viudo suele tener mucho mayor problema porque, en
general, no ha cultivado relaciones emocionales estrechas con
su familia y amigos.
Desde el punto de vista sexual, la viudez implica una pérdida
de contacto físico muy grande y difícil de sustituir. Aunque
la pareja haya dejado de tener relaciones sexuales, el
contacto físico (dormir juntos, abrazarse, acariciarse) es
parte de la vida de una pareja, así como lo es la presencia
misma de la otra persona. Como la viudez ocurre generalmente
en la tercera edad, las personas tienen dificultad de buscar
una nueva pareja, principalmente por la actitud social
existente. Los hijos de la persona viuda, particularmente
cuando es mujer, y la sociedad en general, no aprueban, menos
apoyan, que las personas de la tercera edad rehagan su vida de
pareja. Esta actitud social es desafortunada para los viudos
quienes se beneficiarían sicológica y físicamente si se les
facilitara y se les apoyara a que busquen restablecer sus
relaciones afectivas. Es importante recalcar que los
sentimientos de enamoramiento, excitación y amor, no son
exclusivos de la juventud.