La soltería


        En nuestra sociedad, hay muy pocas personas que son solteras toda la vida, es decir, casi todas las personas se casan en algún momento de su vida. Durante la niñez, adolescencia y hasta los 25 y 30 años de edad, se considera la soltería como "normal". Históricamente, no siempre fue así. En generaciones pasadas, se esperaba típicamente que las mujeres se casaran antes de los 20 años de edad y los hombres antes de los 25. El alargamiento de la época de soltería es probablemente el resultado de expectativas sobre la educación superior tanto para el hombre como la mujer.
El alargamiento de los años de soltería ha causado cambios importantes en las actitudes de las personas hacia las relaciones sexuales prematrimoniales. Conforme aumentan los años de soltería, las personas tienen mayores oportunidades de involucrarse en relaciones de pareja, lo que lleva al aumento de relaciones sexuales prematrimoniales y al aumento del número de parejas sexuales que tienen las personas antes del matrimonio. Hoy en día, principalmente los jóvenes, pero también los adultos de la generación anterior a ellos, ven las relaciones sexuales prematrimoniales como aceptables dentro de una relación estable y afectiva. Actualmente, sólo un 10 a 15% de los jóvenes quiere llegar virgen al matrimonio, con una ligera tendencia a que haya más mujeres que hombres que deseen llegar vírgenes al matrimonio. Es decir, la virginidad se podría considerar en la actualidad como una expectativa social "no practicada". Esto es una ambigüedad que confunde tanto a los jóvenes como a los adultos, y a la sociedad en general.
La actitud más liberal hacia las relaciones sexuales prematrimoniales empieza a notarse a partir de los 14 y 15 años de edad y se fortifica con el paso del tiempo. Estas actitudes de los jóvenes centran en conflicto fuertemente con las personas mayores y crean una distancia inmensa en la comunicación intergeneracional. El peligro de este conflicto es que los jóvenes no reciben de los mayores la guía que requieren para poder manejar su sexualidad de una manera responsable. La falta de educación sexual, la carencia de orientación por parte de los adultos hacia los jóvenes, junto con el aumento de relaciones sexuales prematrimoniales han causado un aumento en el número de adolescentes embarazadas, madres solteras, y abortos.


Actitud hacia el matrimonio



¿A qué edad hombres y mujeres empiezan a preocuparse de su soltería? La respuesta no es la misma en los diversos tiempos y comunidades. También los perfiles del noviazgo se han alterado.

        Pese a la mayor libertad que existe dentro de las relaciones de pareja durante la juventud y del hecho de que los años de soltería se han alargado, la mayoría de personas en nuestra sociedad todavía busca una relación amorosa estable y comprometida, que generalmente, aunque no siempre, se legaliza con el matrimonio. En nuestro país, muchas parejas no legalizan su unión por dificultades económicas o las complejidades jurídicas y burocráticas, pero, de todas maneras, su estilo de vida sigue reglas similares y tiene un similar nivel de compromiso que el que tienen las parejas cuyo estatus está legalizado en el matrimonio. Es decir, socialmente hay una expectativa de que las personas "sientan cabeza" y generen un estilo de vida
La "norma" de que se debe tener una pareja estable a partir de los 25-30 años de edad, hace que las mujeres empiecen a preocuparse de su soltería a partir de los 25 años y los hombres a partir de los 30 años. Esta preocupación crea fuertes tensiones que se agravan por las presiones familiares. Por esto, muchas personas toman la opción de comprometerse a una relación estable y de tener hijos, más para cumplir las expectativas sociales que por un verdadero deseo de vivir y comprometerse afectivamente con su pareja y su familia.


La viudez


        La muerte del cónyuge es uno de los factores más estresantes en la vida de una persona. Por factores biológicos, estilos de vida, y por la costumbre social de que los hombres se casan con mujeres menores, la probabilidad de que las mujeres se queden viudas es de aproximadamente de 4 a 1. La mujer viuda suele tener mejores estilos de vida que el hombre viudo porque ella se ha mantenido cercana a sus hijos y amistades, quienes constituyen un apoyo emocional muy importante. En cambio, el hombre viudo suele tener mucho mayor problema porque, en general, no ha cultivado relaciones emocionales estrechas con su familia y amigos.
Desde el punto de vista sexual, la viudez implica una pérdida de contacto físico muy grande y difícil de sustituir. Aunque la pareja haya dejado de tener relaciones sexuales, el contacto físico (dormir juntos, abrazarse, acariciarse) es parte de la vida de una pareja, así como lo es la presencia misma de la otra persona. Como la viudez ocurre generalmente en la tercera edad, las personas tienen dificultad de buscar una nueva pareja, principalmente por la actitud social existente. Los hijos de la persona viuda, particularmente cuando es mujer, y la sociedad en general, no aprueban, menos apoyan, que las personas de la tercera edad rehagan su vida de pareja. Esta actitud social es desafortunada para los viudos quienes se beneficiarían sicológica y físicamente si se les facilitara y se les apoyara a que busquen restablecer sus relaciones afectivas. Es importante recalcar que los sentimientos de enamoramiento, excitación y amor, no son exclusivos de la juventud.

 

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