

Hay una tendencia fuerte a creer que el VIH está relacionado
con los homosexuales varones, lo cual pone en situación de
riesgo a todo el elemento masculino y, por ende, al femenino.
Pensar que el SIDA es sólo para homosexuales, drogadictos o
trabajadoras sexuales es estar lejos de la realidad. Las redes
de interacción y los modelos de contagio están cambiando
radicalmente. Por ejemplo, en Haití la transmisión por vía
homosexual cayó del 56% al 10% entre 1983 y 1985. En el
Ecuador, aproximadamente el 20% de personas infectadas de VIH
son bisexuales, 30% son homosexuales, y 37% son heterosexuales
(datos obtenidos de 1.237 casos registrados por el Ministerio
de Salud, 1996). No existe nada en la persona heterosexual que
lo haga invulnerable al virus.
Lo único que defiende al varón del VIH es que sea selectivo en
sus contactos sexuales y que siempre use preservativo en una
relación sexual casual o con una persona en riesgo (una
persona que no ha sido a su vez selectiva sexualmente).
El uso del preservativo, si bien no es ciento por ciento
seguro, es la alternativa más segura (fuera de la abstinencia
y la selectividad sexual) conocida hasta hoy para prevenir el
contagio. En muchos hombres hay una actitud de rechazo al
condón, debido al mito de que el preservativo disminuye la
sensibilidad o porque simplemente creen que no se contagiarán.
Otro obstáculo es lo oposición de la Iglesia Católica al uso
del condón como anticonceptivo, pese a que en algunos países
ha sido reconocida por sectores eclesiásticos su utilidad en
la lucha contra el SIDA; por ejemplo en Uganda Y Brasil.
Los preservativos un elemento clave en la prevención y
educación sobre el SIDA. El uso del condón y la selectividad
de las parejas sexuales puede reducir significativamente el
contagio y propagación del virus.
|
Los padres piden a menudo orientación. Preguntan qué pueden hacer para la orientación sexual de sus hijos, hombres y mujeres. He aquí un intento de breves respuestas: - Asegurarse que ellos mismos están bien informados sobre las cuestiones relacionadas con la salud reproductiva. Nadie da lo que no tiene. - Hablar con los hijos acerca de la salud reproductiva y la responsabilidad sexual y contestar, con honradez, a todas sus preguntas. - Escucharlos con cariño y comprensión, sin desechar las preocupaciones de ellos por considerarlas pueriles, ni condenar sus preguntas por creerlas impropias. - Buscar y apoyar esfuerzos nacionales, comunitarios y escolares encaminados a suministrar a los adultos jóvenes información y servicios sobre la salud reproductiva. - Fomentar la salud, seguridad y desarrollo intelectual de sus hijas tanto como de sus hijos y estimular en unos y otros el sentido de autoestima y confianza en sí mismos. - Enseñar a los hijos varones que es irresponsable dejar embarazada a una muchacha si no están preparados para casarse o para mantener a ella y a su hijo. - Enseñar la las hijas mujeres las consecuencias de una actitud irresponsable frente a la salud reproductiva y enseñarlas a valorar su propio cuerpo y los derechos suyos como mujeres. - Adoptar los propios padres un comportamiento sexual responsable, especialmente hacia los hijos. |