

La pubertad en los hombres se inicia con la primera
eyaculación, la cual ocurre aproximadamente entre los 12 y 16
años de edad; es la edad típica los 14 años. La eyaculación es
un líquido cremoso que sale por el pene del varón por el mismo
conducto por el que orina. En este líquido viven los
espermatozoides. En esta época aumenta fuertemente la
testosterona, una hormona que produce el cambio de voz, la
barba, el vello púbico, y el cuerpo "masculino" del varón.
La testosterona, además, influye en el estado de humor del
adolescente. Existen dos ciclos de testosterona: uno de 24-48
horas y otro de aproximadamente 5 semanas. Estos ciclos
determinan el humor del varón y su interés sexual. Diariamente
hay un pico de testosterona en la madrugada (que causa los
"sueños húmedos" y los sueños eróticos) y un pico a mitad del
ciclo de cinco semanas el cual no se puede determinar
físicamente (a no ser que se hagan exámenes hormonales) pero
se infiere indirectamente por un mayor nivel de actividad,
entusiasmo, energía, sociabilidad, y sensualidad.
La eyaculación significa que sus testículos son capaces de
producir espermatozoides que pueden fecundar los óvulos
femeninos. Esta nueva capacidad reproductiva debe ser
recalcada por los padres para que los jóvenes comprendan la
importancia que tiene la eyaculación en sus vidas. El énfasis
en el potencial reproductivo ayuda a los varones a
desarrollar un concepto de paternidad más responsable y
compartida con la mujer, aspectos que, desafortunadamente, no
son cultivados por la sociedad en la que vivimos.
Durante la pubertad, la conducta masturbatoria incrementa
fuertemente en los varones. Aproximadamente 90% de los
adolescentes se masturba entre dos y tres veces por semana.
Muchos jóvenes experimentan su primera eyaculación consciente
en el proceso de la masturbación y se asustan cuando ven el
líquido cremoso que surge con el orgasmo. Como la conducta
masturbatoria les causa ansiedad y vergüenza, suelen no contar
a nadie sobre su experiencia, la cual comprenden únicamente
años después (algunos se quedan con esta ansiedad el resto de
sus vidas).
Algunos jóvenes se quedan con la idea de que el semen es pus y
que tienen una enfermedad venérea causada por "su mala
conducta". Así es como la falta de conocimientos sobre su
cuerpo produce en los varones altísimos sentimientos de miedo,
culpa, y ansiedad.
Durante la adolescencia, la eyaculación también suele ocurrir
casi diariamente durante la noche ("sueños húmedos"). Debido a
la falta de educación sexual, muchos creen que se han
orinado, lo cual les avergüenza tanto que no quieren
compartir esa ansiedad con sus padres. Es realmente penoso que
la falta de educación sexual influya directamente sobre la
falta de comunicación entre padres e hijos.
Es curioso que, en contraste con las mujeres, quienes en su
mayoría están informadas antes de que ocurra su primera
menstruación, la mayor parte de los jóvenes no tienen idea de
lo que es ni significa su primera eyaculación. Así resulta
que, los varones experimentan durante la pubertad mayores
sentimientos de culpa, tienen menor información sexual, y
menor comunicación con sus padres sobre aspectos de la
sexualidad que las mujeres.
La curiosidad y el alto nivel de sensualidad que aparece en la
adolescencia suele, en ocasiones, manifestarse hacia amigos
del mismo sexo.
Aproximadamente el 10% de los varones tiene experiencias
homosexuales durante la adolescencia. Esta conducta es en
gran parte producto de la curiosidad y del alto nivel de
sensualidad unido a una gran timidez frente al sexo opuesto y
no pronostica una inclinación homosexual en la edad
adulta.
La adolescencia de los varones se caracteriza por un interés
fuerte por el sexo opuesto, el cual suele estar más
centralizado en el aspecto físico-sexual que en lo afectivo.
Por la cultura machista en la que vivimos, los varones
sienten presión de parte de sus compañeros y aún de sus padres
a tener experiencia sexual. Por esto no debería sorprendernos
que, antes de los 17 años, la mayoría de los jóvenes en
nuestra sociedad ya han tenido relaciones sexuales. Un tercio
de los jóvenes tienen su primera experiencia sexual con
prostitutas, otro tercio con lo que ellos denominan "chicas
fáciles" y otro tercio con su enamorada.
Desafortunadamente, esta precocidad sexual no va acompañada
con una educación sexual coherente, por lo que no saben
cuidarse de enfermedades venéreas y de la concepción. Aunque
el papel de los padres en la educación sexual de sus hijos
varones es sumamente importante, resulta ser casi inexistente.
A esta edad, las mujeres suelen haber reflexionado más sobre
su sexualidad y las consecuencias de la misma que los
hombres.
En un alto porcentaje, los hijos no acuden a sus padres para conversar acerca de la sexualidad. A los primeros tampoco les agrada que los segundos les hablen sobre ese tema. Los datos son preocupantes y revelan una zona de peligrosa incomunicación entre padres e hijos, en un aspecto de vital importancia. La primera condición para el diálogo es el crear las condiciones adecuadas de recíproca confianza. La apertura de los padres y sobre todo el amor, bien orientado, son ingredientes esenciales para construir aquella confianza. ¿TE AGRADA QUE TUS PADRES TE HABLEN SOBRE SEXUALIDAD? NO: 60.9% SI: 37.9% NSC: 1.1% ¿ACUDES A TUS PADRES PARA CONVERSAR SOBRE SEXUALIDAD? NO: 67.9% SI: 31.7% NSC: 0.4% DATOS a nivel nacional Fuente: (AIC) La cultura de los adolescentes, Rodrigo Tenorio Ambrossi. |