Una tradicional 'educación sexual' para los varones


        A los varones se les da muy poca información sexual. Por lo general, el joven experimenta su primera eyaculación sin saber lo que ésta significa. El joven no pregunta por vergüenza y tiene un vacío de conocimientos muy difícil de llenar. Así, los hombres no reciben en una de sus primeras importantes experiencias sexuales, el mensaje de que la eyaculación le permite convertirse en padre cuando escoja una mujer con quien tener relaciones sexuales. En vez de ello, le queda la sensación de que la eyaculación es simplemente una sensación de placer y no la relaciona con la paternidad.
En muchos hogares, el padre lleva a los hijos varones a un prostíbulo para que se inicien sexualmente con una prostituta. Así, los padres mantienen la idea social de que los varones deben tener experiencia sexual y que no es necesario el afecto. Estas experiencias de sexualidad usadas como expresión de "capacidad" en vez de afecto hacen que los hombres aprendan a ser "egoístas" en sus relaciones sexuales con las mujeres, es decir, a no considerar a la mujer como una persona sexual y a creer que su propio placer es más importante que el de la mujer durante la relación sexual.
La experiencia sexual de los varones con la prostituta influye también para que los hombres asuman que la "mujer buena" es aquella que no responde ni se insinúa sexualmente. Es decir, creen que hay dos tipos de mujeres: la mujer "prostituta, chulla, o fácil" que manifiesta expresamente su interés sexual y con la que "no se casan", y la mujer "pura, virgen, inexperimentada, sexualmente inhibida" con la que se casan y tienen los hijos. Esta forma de dividir a las mujeres hace daño tanto a los hombres como a las mujeres. Las personas, hombres y mujeres, buscan compartir con parejas que puedan ofrecer mutuamente tanto un disfrute sexual como una seguridad emocional.



HOMBRE Y PROMISCUIDAD

En nuestra sociedad, los varones están estimulados a tener cuantas relaciones sexuales les sean posibles. No se les enseña a ser selectivos ni a decir "no" ante la insinuación sexual de una mujer. Así, nuestra sociedad crea varones sexualmente agresivos, muy poco selectivos en su pareja sexual, conquistadores sexuales pero no afectivos. Con esta educación, la relación hombre-mujer se convierte en una relación de "sometedor-sometida", "victimizador-víctima", "agresor-objeto".
Esta forma de "educar" al hombre influye directamente en su sexualidad. Ve a la mujer como un objeto de conquista y fuente de satisfacción personal. No busca a la mujer como una compañera emocional e intelectual sino como alguien que le "sirva", le "dé hijos", y esté en el hogar para cuidar la casa y darle el alimento.
Estos hombres no respetan el "no" de la mujer una vez que ésta haya permitido un comienzo del desenlace sexual. Para ellos, una vez que la mujer se entrega sexualmente, pierde valor y respeto.
Aquellos son los hombres de quienes las mujeres "deben cuidarse"; son los que generalmente piden "la prueba de amor" y los que "jamás se casarían con una mujer que se haya entregado a otro hombre". Estos hombres suelen ser infieles a sus parejas porque no conciben la exclusividad sexual como un derecho de la mujer sino sólo del hombre. También suelen ser celosos de sus parejas porque las ven como propiedad exclusiva, aunque no las valoran como personas. Son hombres que tienen rígidamente definidos los papeles del hombre y la mujer. Son hombres a los que comúnmente se denomina "machistas".




PAREJA
EL HOMBRE QUE NO ES MACHISTA

El machismo, es decir, creer que el hombre tiene mayores derechos y poderes que la mujer, es en el fondo la razón de la desigualdad con la que nuestra sociedad ha tratado la sexualidad del hombre y la mujer. Por fortuna, a pesar de que nuestra sociedad ha estimulado a los hombres para que giraran en torno a su placer sexual, hoy en día hay muchos hombres que rompen voluntariamente contra estas expectativas sociales. Cada vez hay más hombres que orgullosamente dicen "no ser machistas" y más mujeres que dicen que "no quieren a un hombre machista".
Los hombres "no machistas" buscan en la mujer a una compañera con quien compartir sus ilusiones y sus deseos. En la relación sexual, buscan el placer mutuo y prefieren a la mujer que inicia la actividad sexual porque se sienten amados y deseados. Estos hombres comparten fácilmente las tareas del hogar con sus esposas, cuidan a sus hijos y se enorgullecen de los logros sociales y profesionales de sus parejas.
En la transición entre el hombre machista y el hombre igualitario, hay muchos intermedios.
El hombre que creció en una familia machista y trata de librarse de estas actitudes tiene miedo a los nuevos modelos. La mujer liberal le confunde pero le atrae. Sexualmente quiere una mujer desenvuelta, pero al mismo tiempo tiende inconscientemente a detenerla. Se crean relaciones difíciles en las que el ideal está lejos de la realidad diaria. Es importante que nuestra sociedad apoye abiertamente a la relación equitativa entre el hombre y la mujer para que pueda darse la transición rápidamente y se disminuya el conflicto y la ambigüedad.

 

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