

La mayoría de las disfunciones sexuales tienen un origen
sicológico y social, por lo que sólo toparemos
superficialmente las terapias físicas que requieren de
tratamientos médicos: medicinas y operaciones.
Las terapias que se utilizan para mejorar las disfunciones
sexuales están directamente relacionadas con las causas que
las producen. Por ejemplo, si la causa de la disfunción sexual
es una pobre educación sexual y poca comunicación en la pareja
en cuanto a la estimulación sexual que se desea, el ritmo
etc., la terapia consiste en informar adecuadamente, entrenar
conductas sexuales y reestablecer la comunicación en esta
área.
Un fin importante de estas terapias es restablecer los
estímulos sexuales en la pareja mediante ejercicios de
sensibilización corporal. Si las dificultades son causadas por
estrés fuera de la relación de pareja, es necesario encontrar
las fuentes de estrés, ayudar a la persona a adaptarse a las
condiciones estresantes, y enseñar a la pareja a usar la
sexualidad como un método de reducción de estrés. Si las
dificultades son debidas a resentimientos en la pareja, es
necesario ayudarla a reconstruir su relación en base al
presente y el futuro y a hacerle consciente de que la
sexualidad no es conveniente que se use como un arma de
ataque, sino como un método de reconciliación. Si las
dificultades son debidas a ansiedad por circunstancias como el
lugar donde se tienen relaciones sexuales, miedo al embarazo,
miedo a ser descubiertos, u otras ansiedades circunstanciales,
es indispensable ayudar a la pareja a tomar las medidas
necesarias para mejorar las circunstancias y reducir la
ansiedad.
En general, las terapias que manejan problemáticas como las
mencionadas anteriormente son relativamente sencillas para el
profesional experto. Otras disfunciones algo más difíciles de
tratar son aquéllas causadas por sentimientos de culpa
fuertemente reprimidos a lo largo de la vida. En una sociedad
como la nuestra, en que la sexualidad ha sido negada,
rechazada, y despreciada, las personas han generado una
infinidad de sentimientos de culpa que acarrean por el resto
de su vida y dificultan sus relaciones de pareja y la
aceptación de sí mismos. Los tratamientos en estos casos
implican una verdadera comprensión de la sociedad en la que se
ha vivido y aprendido, lo cual implica también una comprensión
de los comportamientos de las personas más significativas en
la vida de la pareja (generalmente los padres), y finalmente
una terapia de desensibilización gradual hacia las fobias
adquiridas hacia conductas sexuales que son indispensables
para la satisfacción sexual.
Muchas disfunciones sexuales son también producto de una
dificultad de relación en general. Estos casos son los más
complicados porque las raíces suelen estar relacionadas con
relaciones primarias en la familia de uno y generalmete ambos
miembros de la pareja. El tratamiento suele ser largo y
centrado en la capacidad de relación para finalmente retomar
el efecto de esta dificultad general en la relación
sexual.
La primera parte de la tabla muestra los índices porcentuales promedio de relaciones sexuales al mes en Argentina, según la edad y nivel educativo de las mujeres encuestadas. La segunda parte muestra la frecuencia de relaciones sexuales de mujeres ecuatorianas de 15 a 24 años, y el promedio porcentual de sus uniones sexuales cada mes: el 37, 2% las tiene de 1 a 3 veces; el 20,6% las tiene de 4 a 5 veces al mes, y el 34,6% las tiene con una frecuencia de 6 o más veces en el lapso antes indicado.
-En Argentina-
Edad promedio Porcentaje
15-24 (33 mujeres) 5.2%
25-34 (33 mujeres) 8.7%
35-44 (34 mujeres) 7.7%
45-54 (37 mujeres) 5.6%
55 y más (34 mujeres) 1.6%
Nivel educacional
Primario (45 mujeres) 3.8%
Secundario (87 mujeres) 5.1%
Terciario (39 mujeres) 8.1%
-En Argentina-
Edad promedio Frecuencia Porcentaje
15-24 años 1 a 3 37.2%
4 a 5 20.6%
6 y más 34.6%
No responde 7.5%
Total de la encuesta: 1.589 mujeres
Fuente: ENDEMAIN
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En la actualidad existen una variedad de técnicas terapéuticas
para ayudar a las personas con ciertas disfunciones sexuales.
Es importante aclarar que estas técnicas son de tipo educativo
y asumen que la disfunción sexual es debida a un mal
aprendizaje durante el desarrollo sexual. En general, estas
técnicas son muy útiles durante o al final de las terapias
mencionadas anteriormente.
Las técnicas terapéuticas introducidas por Masters y Johnson
tienen como objetivo eliminar la tendencia de muchas personas
a involucrarse sexualmente con el objetivo de "lograr" algo
(ya sea el orgasmo, o que la otra persona reaccione de alguna
manera, o demostrar algo a la otra persona o a sí mismos). El
instante en que una persona se involucra sexualmente con
objetivos pierde la capacidad de disfrutar del proceso y su
mente está en el futuro más que en el presente. Masters y
Johnson consideran que el funcionamiento sexual es natural, es
decir, si no hubieran impedimentos o tabúes, las personas
sabrían disfrutar tranquilamente del proceso, y en vez de
pensar en un objetivo, tratarían de extender el momento para
aumentar el tiempo de satisfacción que les brinda el contacto
físico, en cuyo caso, el orgasmo sería una consecuencia y no
un fin de la relación sexual.
Este tipo de terapias es preferible que las realice en pareja
y no individualmente. La razón es que en la mayoría de casos,
el problema radica no tanto en los individuos aisladamente
sino en una disfunción en la interacción de la pareja. Si la
disfunción es individual, de todas maneras, la pareja puede
ser de gran ayuda en la terapia.
El elemento principal de estas terapias es enseñar a las
personas a usar el contacto físico como una forma de
comunicación y entrenarles a enfocarse en las sensaciones
placenteras del cuerpo a través del contacto físico. Las
etapas que se enseñan son: 1) contacto físico del cuerpo sin
incluir los genitales, 2) contacto físico del cuerpo y
genitales pero sin llegar al orgasmo, 3) contacto físico del
cuerpo y los genitales intentando llegar al orgasmo, 4)
contacto físico del cuerpo, los genitales hasta alcanzar el
orgasmo en la mujer y, finalmente, coito.