La planificación familiar en la salud reproductiva


        Muchos de los problemas que afronta el mundo hoy se relacionan directamente con el crecimiento poblacional y sus profundas repercusiones sociales y ambientales. No es posible pasar por alto las consecuencias que trae consigo el hecho de que la población mundial haya alcanzado los 5.800 millones de personas. Además según cálculos de las Naciones Unidas, al final del presente siglo el número será de 6.250 millones, y en el año 2025, llegará a 8.500 millones.
Otro grave condicionante que el crecimiento de la población ha traído consigo es el de la urbanización, sobre todo en los países en desarrollo. Desde 1950, las ciudades de Africa, Asia y América Latina crecen con una rapidez dos veces mayor que las de América del Norte y Europa. En el año 2000, la ciudad de México será la más poblada del mundo, con 31 millones de habitantes.
En los años setenta, cuando la población mundial alcanzó los 4.000 millones, los hombres de ciencia, los organismos de carácter social y los gobiernos comenzaron a ver con aguda preocupación el intenso crecimiento de la población, de suerte que la planificación familiar se convirtió en el objetivo central de los programas de investigación y de los programas sociales. Los primeros, acerca de anticonceptivos y planificación de la familia, se ampliaron durante los años sesenta y los setenta. En esta década la regulación de la fecundidad en China y otros países dio buenos resultados.A pesar de los adelantos que se habían logrado en materia de planificación familiar y tecnologías anticonceptivas, estas no podían aplicarse con independencia de los aspectos sociales; además, los buenos resultados más bien obedecían a las presiones económicas y de otro tipo, que a los adelantos médicos.
En el ámbito internacional, los sistemas de salud han ampliado, en los últimos años, su foco de interés más allá del individuo, e incluyen casi todos los aspectos que intervienen en el proceso de la reproducción, de tal manera que surge un nuevo concepto: la salud reproductiva.
El creciente interés que la salud sexual y reproductiva concita, en la esfera mundial, representa una oportunidad para que en el futuro se trabaje con miras a mejorar la salud no solo de cada uno de los pacientes que acuden a los servicios de salud, sino de todas las mujeres.




CRECIMIENTO DE LA POBLACION MUNDIAL

El acelerado aumento demográfico en el mundo y las mejores condiciones higiénicas y médicas que prolongan la esperanza de vida hacen prever para el inmediato futuro un peligroso apocalipsis en un mundo con bienes limitados y en imparable proceso de deterioro ambiental

Crecimiento de la población mundial
Cifras en millones de habitantes

          AÑO          CIFRA
         1970          4.000
         1997          5.800
         2000          6.250
         2025          8.500



Hacia donde dirigir nuestra mirada


        Al preguntar a las parejas sobre sus requerimientos en cuanto a salud sexual y reproductiva, coinciden en señalar que sus necesidades se orientan a la consecución de capacidad, éxito y seguridad.
Capacidad de disfrutar el sexo, capacidad de evitar el embarazo y capacidad de embarazarse cuando deseen; las parejas quieren que el embarazo tenga un resultado exitoso, incluida la supervivencia del feto y del recién nacido y el crecimiento y desarrollo del niño en forma adecuada. Y, por último, quieren seguridad en sus relaciones sexuales; seguridad en el uso de técnicas que regulen su fertilidad y seguridad en los períodos del embarazo y el parto. Si tenemos todo aquello, tendremos, básicamente, salud sexual y reproductiva. Estas necesidades se hallan cubiertas, en gran medida, por el cuidado de la mujer en todas sus fases, la planeación de la familia, la prevención del aborto y la prevención de las infecciones del tracto reproductivo incluidas las enfermedades de transmisión sexual. Estos son, de acuerdo con la OMS, los cuatro componentes más importantes de los siete que conforman la salud reproductiva. Existen algunos comportamientos que contribuyen a ella, desde una visión adecuada del ejercicio de la sexualidad, en forma segura y responsable y que supone un acercamiento integral e integrado de las cuatro esferas de la asistencia médica.

Aquí es necesario considerar:

1) El derecho que tienen las parejas a ejercer su sexualidad libres del temor a un embarazo no deseado, con la capacidad de regular y tener control sobre su fecundidad (lo que incluye no solo planificación familiar sino también, para algunas parejas, el tratamiento apropiado de la infertilidad. Al producirse en forma no esperada, predisponen a problemas psíquicos y sociales de los padres, a abortos provocados y al aumento de niños abandonados o maltratados.

2) La posibilidad de todas las mujeres de tener un embarazo, parto y puerperio que transcurran en forma segura y sin complicaciones, con resultados positivos en términos de bienestar para los padres y sus hijos. Es necesario que los padres tengan conciencia de que procrear un ser humano implica no sólo un compromiso y deber recíproco entre la pareja, sino también ante el hijo, la familia y la sociedad.

3) La posibilidad de que el recién nacido disfrute de los beneficios de una niñez sana y que la salud reproductiva contribuya a que, en el futuro, los individuos tengan una buena capacidad de aprendizaje y de trabajo; puedan ejercer su derecho a participar en el desarrollo y disfruten de los beneficios sociales de la vida. Los padres no sólo deben procurar brindar adecuada vivienda, alimentación, educación, salud y vestimenta a sus hijos, sino que tienen la responsabilidad de brindarles amor, tiempo, amistad y protección.

 

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