

Motivado por la creciente preocupación por las complejas
fuerzas que modelan y estucturan la experiencia de la vida
sexual, han surgido nuevos aportes para el estudio de la
sexualidad. Las perspectivas originadas en la ciencia social
contemporánea desafían (si no amenazan) la hegemonía de los
modelos tradicionales biomédicos y los modelos de
investigación que se preocupan tan sólo de los
comportamientos. Así se han abierto nuevas posibilidades para
una comprensión más compleja y multimensional de la sexualidad
y de la experiencia sexual.
La nueva investigación sobre la sexualidad se halla
marcada por un énfasis en los que se ha llamado las
construcción social de la vida sexual: la comprensión de la
sexualidad humana que no es más un producto de nuestra
naturaleza biológica sino de los sistemas culturales y
sociales que modelan, no solamente nuestra experiencia sexual,
sino también los modos a través de los cuales interpretamos y
comprendemos esta experiencia. Esta visión de la sexualidad y
de la actividad sexual como construcciones sociales se basa en
el origen intersubjetivo de los significados sexuales, las
cualidades colectivas y compartidas. La sexualidad ya no
aparece como una propiedad de individuos atomizados o
aislados, sino de personas sociales integradas dentro del
contexto de distintas y diversas culturas sexuales.
Desde esta perspectiva, la experiencia subjetiva de la
vida sexual se entiende, literalmente, como un producto de los
significados y símbolos intersubjetivos, asociados con la
sexualidad en diferentes situaciones sociales y
culturales.
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¿HACIA EL PLACER PERFECTO? - El placer y el goce surgen de la unión de sensualidad, erotismos, cuerpos y deseos. - Cuanta más intimidad, ternura y libertad se den en la pareja, mejor será la relación sexual. - Ninguna relación puede producir goce si es impuesta o forzada. - El placer sexual se logra a través de múltiples formas de expresión: las caricias, los besos, las miradas. Y no sólo y exclusivamente mediante el contacto íntimo en la cama. - En especial para la mujer, es importante que las demostraciones de ternura y los contactos físicos se den a lo largo del día para que la relación por la noche sea más placentera. - La pareja no disfruta de la misma manera cada vez que hace el amor porque las circunstancias son siempre diferentes. Hay ocasiones en las que el placer puede ser desbordante, y en otras medianamente satisfactorio. - En la actualidad, las parejas se sienten libres para imaginar y crear nuevas formas de relacionamiento sexual. Estas iniciativas pueden originar experiencias placenteras y gozosas más intensas. - No vale la pena dar importancia a un fracaso al hacer el amor. Se trata de pequeños accidentes pasajeros ocasionados casi siempre por preocupaciones, tensiones, cansancio, falta de preparación. - La atracción sexual no se origina solamente por la cercanía. Hace falta que tanto la mujer como el varón la incentiven a través de las innumerables formas que brindan la sensualidad y el erotismo. - La conquista amorosa no termina ni con el compromiso ni con el matrimonio. Es necesario que la pareja se mantenga en un perenne proceso de seducción para que la relación amorosa conduzca al placer y al goce. - La rutina es el enemigo número uno de lo placentero, al igual que la falta de respeto interpersonal. |