Una gestion con los otros


        Uno de los primeros descubrimientos de Freud fue la sexualidad infantil. Hasta entonces, se aceptó, sin la menor duda, que los niños vivían una vida más o menos angelical, ajenos a toda idea, sentimiento y afecto que tengan que ver con lo sexual. Se les negó cualquier tipo de fantasía y, sobre todo de placer sexual. Freud dijo lo contrario: existe una sexualidad infantil con sus propias regulaciones y características. Y este descubrimiento que escandalizó al mundo occidental produjo los cambios radicales en la concepción misma de la sexualidad humana.
        Y el gran cambio consistió en entender la sexualidad no como un hecho dado, de manera definitiva tan sólo por las marcas del cuerpo. Es decir, corporales de varón o mujer con las que nace todo niño no son suficientes. Sobre estas marcas físicas se inicia un largo proceso destinado a conformar la virilidad y la feminidad. No basta pues, poseer un cuerpo de varón o de mujer, puesto que, cuando nace, el niño no sabe de sí mismo si es varón o mujer. Hacen falta muchos, muchísimos otros elementos que, a lo largo de la vida y hasta la muerte, van construyendo la sexualidad.
        En estricto rigor, este proceso se inicia antes del nacimiento. Piénsese que ningún padre y ninguna madre permanecen indiferentes frente a su propio deseo: no quieren solamente un hijo, sino también o una niña o un niño. Este deseo tiene un inmenso valor puesto que así se asigna ya al hijo un rol de acuerdo a su género y se le espera en un espacio construido o para un niño o para una niña. Estos deseos pueden llegar a ser tan intensos que, si la realidad los contradice, el destino sexual del hijo puede verse seriamente comprometido.
        El ser humano es un ser de compañía, primero porque no puede vivir solo. Segundo, porque para ser en el mundo requiere necesariamente la presencia y la acción del otro. Cada uno de nosotros es el producto de un sinnúmero de identificaciones que se han ido operando a lo largo de la vida: los padres, los hermanos, los amigos, los profesores, los personajes reales y también los imaginarios que ofrecen los medios de comunicación, en especial la televisión.
        Los padres, sobre todo la madre, son los primeros agentes en este aprendizaje. Si un niño se criase solo, no podría construir su sexualidad, porque carecería de modelos.
        Somos, pues, el efecto de un complejo y difícil modelaje que no termina. Vivir, permanecer como varones o mujeres, poseer deseos, aspiraciones, fantasías, anhelos y utopías implica ser movidos por modelos conscientes e inconscientes que actúan en nosotros, incluso en contra de nuestra voluntad. No es fácil ser varón o mujer. Pero es la única tarea que nos compete a tiempo completo y en la cual tenemos la posibilidad de encontrarnos con nuestras auténticas realizaciones.




Sigmund Freud


Pionero de la educación sexual

Nace el 6 de mayo de 1856 en Moravia. Por la crisis económica, la familia se instala en Viena en 1860. En 1881 se gradúa de médico y se dedica a la investigación neurológica: estuvo a punto de descubrir la neurona. En 1884 descubre las propiedades analgésicas de la cocaína. Escandaliza a su auditorio al hablar sobre el origen sexual de la histeria (1896). Inagura en 1900 el psicoanálisis con la publicación de La interpretación de los sueños. En 1905 publica Tres ensayos sobre la sexualidad infantil. En 1930 recibe el premio Goethe. Perseguido por los nazis, va a morir en Inglaterra el 23 de septiembre de 1939. Es uno de los más grandes innovadores del pensamiento contemporáneo. Con el descubrimiento del inconsciente, crea el psicoanálisis que es, ante todo, la teoría más compleja y modorna del sujeto. Este sujeto ya no es alguien que siente, habla, juega o piensa. El sujeto es una pluralidad identificatoria, un conjunto de múltiples sujetos formados de sensaciones, percepciones, representaciones, imágenes y deseos. Es un sujeto haciéndose. Fue el primero en hablar de la sexualidad infantil. Una afirmación que no dejó de escandalizar al mundo. Pese a la reciente ejecución de excelentes programas de educación en población, vigentes en casi todos los países de la región, la preparación de la vida sexual asumida con responsabilidad y respeto, queda de lado porque usualmente los docentes la consideran propia de la intimidad y la conciencia individual. Sin embargo, la manifestación de estas conductas va más allá de la vida íntima: recogen ancestrales valores de la cultura e impactan en el terreno de la vida social comunitaria.


 

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