La anatomia del placer


        Cuando se menciona la sexualidad, en lo primero que pensamos es en ciertas partes de nuestro cuerpo. Pero la sexualidad es la totalidad de nuestro cuerpo y no solamente una parte de él, esas partes llamadas órganos genitales. Cuerpo de varón o cuerpo de mujer que implica lo visible y lo invisible, sus formas. Pero, sobre todo, los significados que ese cuerpo posee para cada uno y para el otro. Un cuerpo que nada tiene que ver con el cuerpo que describen la anatomía y la fisiología. Un cuerpo construido con ideales, modelos y fantasías. Cuerpo de varón y cuerpo de mujer que vive y que está destinado a brindar y a experimentar lo placentero: escenario de los deseos propios y del otro.
        Algunos están seguros de saber sobre la sexualidad porque conocen la anatomía y la fisiología de la reproducción, la anatomía y la fisiología de los órganos sexuales, porque pueden diferenciar, hasta en las mínimas partes ese cuerpo que, a duras penas, si se distingue del de cualquier otro animal. Pero no, el cuerpo humano es inconfundible y único. Desde luego, se halla provisto de los elementos necesarios para la reproducción.
        La mujer posee un complejo sistema de elementos que le permiten concebir un hijo, mantenerlo dentro de sí durante nueve meses, darlo a luz y criarlo por un tiempo. Pero para ser madre hace falta mucho más como, por ejemplo, poseer un cuerpo capaz de vibrar, de estremecerse en el contacto con el ser amado. El cuerpo de la mujer y del varón no es exclusivamente físico puesto que posee partes y funciones que pertenecen a otra clase de ordenamientos, por ejemplo, lo culturales. Nuestro cuerpo se hace con palabras, imágenes, modelos y fantasías que le permiten transformarse en el escenario de las experiencias placenteras y gozosas.
        El ser humano es siempre más que su anatomía, más que las apariencias o realidades que los estudiantes de medicina encuentran en las mesas de disección. La virilidad y la feminidad son algo más complejo que tener órganos sexuales de hombre o de mujer, aunque la conformación del cuerpo sea el determinante primordial de la constitución de la sexualidad. ¿Cómo ser mujer si el cuerpo dice lo contrario? No existe operación alguna válida capaz de transformar ese destino del cuerpo: unos cortes aquí y unas hendiduras por allá, unos anexos artificiales por allá y un sinnúmero de hormonas terminarán siendo siempre absolutamente insuficientes. No hay cambio físico del sexo, y aquel cuerpo terminará siendo un falso remedo de mujer sobre un cuerpo negado de varón.
        El cuerpo es una realidad sensible que con suma facilidad se transforma en una perenne fuente de sorpresas y es capaz de provocar un sinnúmero de fantasías en las cuales se vive lo intangible, se siente lo inexplicable y, al mismo tiempo, se abrazan fantasmas. Nuestra pareja tiene cuerpo, rostro, nombre pero su realidad, en el momento más intenso de la unión, se deshace, se dispersa, se torna volátil o se convierte en una infinita cascada de sensaciones con el poder mágico de desvanecerse justo cuando uno querría que se tornen eternas.




EL LENGUAJE DEL CUERPO




¿Cuáles son las partes más atractivas del cuerpo del hombre y la mujer?


La sexualidad humana se organiza en la realidad corporal y en ella se expresa con todo su vigor. Es lo que le hace al ser humano eminentemente sensual.

Preguntarse sobre el cuerpo es preguntarse sobre el sentido de la existencia. Sin embargo, mi cuerpo y el del otro constituyen un misterio que puede ser dividido, separado por el deseo del otro.

A la pregunta: cuáles son las partes más atractivas del cuerpo del varón y de la mujer, responden así los adolescentes del Ecuador.




                   Edad                       Género           
            10-14         15-19           Varón     Mujer
% % % %
Ojos 39 38 21 55
Labios 12 13 14 11
Pechos 10 16 18 8
Nalgas 9 9 18 1
Piernas 7 9 10 6
Fuente: La cultura sexual de los adolecentes -R. Tenorio et. al.


 

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