

El orgasmo es el máximo placer de satisfacción a nivel genital
que sienten las personas. El orgasmo del hombre se
caracteriza por espasmos musculares en el pene, lo que fuerza
al semen hacia afuera. Este proceso se denomina "eyaculación".
Si el hombre ha eyaculado anteriormente (horas antes), puede
tener orgasmo "seco", es decir, siente las contracciones
musculares placenteras, pero no eyacula.
El orgasmo en la mujer es igual al del hombre en cuanto
sensación física. Se producen contracciones musculares en la
vulva, vagina, y útero como respuesta a un altísimo nivel de
estimulación satisfactoria. El hombre puede sentir las
contracciones musculares cuando el orgasmo ocurre durante el
coito. A diferencia del hombre, la mujer no eyacula porque
no tiene semen. Sin embargo, las mujeres experimentan una
sensación similar por una descarga fuerte de secreción de las
paredes de la vagina.
Después del orgasmo, los hombres se sienten típicamente
saciados y no buscan continuar el contacto genital. Sin
embargo, las mujeres pueden más fácilmente que el hombre
entrar a un nuevo proceso erótico inmediatamente después de un
orgasmo para llegar a otro orgasmo. Por esto se dice que la
mujer es "multiorgásmica" (puede tener varios orgasmos
seguidos antes de que sienta una disminución en el interés de
continuar con la estimulación genital).
Esta capacidad de múltiples orgasmos en la mujer es la razón
por la que se aconseja a las parejas que busquen primero el
orgasmo de la mujer a través de la manipulación del clítoris.
Así es más posible que tanto el hombre como la mujer puedan
llegar al orgasmo durante el coito.
El proceso de reproducción no se podría llevar a cabo en
condiciones naturales sin que el hombre eyacule dentro de la
mujer, es decir, el orgasmo masculino es un requisito
importante en la reproducción. Por otro lado, el orgasmo
femenino ayuda a que los espermatozoides suban más rápidamente
por la vagina, el útero, y las trompas de falopio, gracias a
los movimientos musculares ascendentes que se generan. No es,
sin embargo, indispensable que haya orgasmo femenino para que
se produzca la fecundación. Posiblemente, esta es una de las
razones por la que la sociedad ha respetado más el derecho al
placer sexual en el hombre que en la mujer.
|
No existen numerosas investigaciones acerca del comportamiento sexual de los ecuatorianos. Sin embargo, muestras significativas, como la del presente gráfico, pueden dar una idea de la frecuencia promedio de las relaciones sexuales de las parejas. Aquellas fluctúan de una a dos veces por semana en parejas más jóvenes y van en disminución conforme aumenta la edad. El cuadro muestra la frecuencia de las relaciones sexuales en mujeres casadas o que viven con su pareja en unión libre.
RELACIONES SEXUALES
Porcentaje de mujeres que han tenido
relaciones en un mes determinado de 1994
ESTADO CIVIL
Frecuencia de casadas/ No casadas/
relaciones sexuales unidas no unidas TOTAL
1-3 36.2 62.8 37.2
4-5 20.5 20.9 20.6
6 y más 35.9 5.1 34.6
No recuerda/No responde 7.3 11.2 7.5
TOTAL 100 100 100
No. de casos 1.534 55 1.589
Fuente: ENDEMAIN - 1994 |

Antes de los descubrimientos realizados por Masters y Johnson,
Freud había creado el concepto de orgasmo "clitorial" y
"orgasmo vaginal" para referirse al orgasmo alcanzado por la
mujer a través de la estimulación del clítoris y el orgasmo
alcanzado por medio del coito. No solo se creó la idea de dos
orgasmos, sino que se generó la idea de que el orgasmo
clitoriano era una manifestación infantil mientras que el
orgasmo vaginal era una manifestación madura y adulta. Estos
conceptos de la sexualidad femenina surgieron directamente de
la ignorancia sobre la fisiología sexual femenina, que solo
podía ser descubierta mediante experimentación directa. Esto
es lo que hicieron los doctores Masters y Johnson y siguen
haciendo en su Instituto.
Hoy en día se sabe que el orgasmo femenino es uno solo; que la
mujer alcanza el orgasmo con la misma rapidez que un hombre
cuando el acariciamiento es directo sobre el clítoris
(aproximadamente, después de tres minutos). Esto no es de
extrañar, ya que el clítoris de la mujer y el pene del hombre
son órganos homólogos, es decir, físicamente similares. Para
que una mujer logre el orgasmo, a través del coito, requiere
de mucho más tiempo porque la estimulación es indirecta. Es
como si un hombre tratara de lograr el orgasmo a través de
estimulación sobre la ingle.