

Las relaciones sexuales entre un hombre y una mujer incluyen
caricias en todo el cuerpo que nos provocan mucho placer y
pueden estimular nuestros genitales. En los hombres, el pene
se pone erecto y duro. En las mujeres el clítoris se agranda y
la vagina se lubrica.
Poco a poco, las caricias directas en los genitales se
vuelven más deseables tanto para el hombre como para la mujer.
En el hombre se genera un deseo de entrar con su pene en la
vagina de la mujer y recibir así estimulación directa sobre su
pene. En las mujeres se genera un fuerte deseo de caricias
sobre el clítoris, cuya estimulación la lleva a desear
estimulación también dentro de la vagina. En este momento,
cuando el hombre entra con su pene en la vagina de la mujer y
hace movimientos de entrada y salida se consigue una gran
sensación de placer tanto para él como para la mujer. El
proceso de penetración del pene en la vagina de la mujer se
denomina coito.
El coito no es un acto que ocurre intempestivamente, es una
conducta sexual que requiere de tiempo, conciencia y
responsabilidad. Requiere de tiempo, porque el coito no se
desea al inicio de las caricias sino que se vuelve deseable
por medio de las caricias. Requiere conciencia, porque es un
acto que si no es voluntario y aceptado, llega a ser molesto y
desagradable y, en cambio, si es deseado, es un acto sumamente
placentero y de fortalecimiento de las relaciones
interpersonales, de la intimidad y la ternura de la pareja.
Hombre encima de mujer: Esta posición es la más típicamente
usada en nuestra cultura occidental y la más observada en los
medios de comunicación. Esta postura aumenta la probabilidad
de embarazo porque la gravedad ayuda a que los espermatozoides
lleguen al óvulo. La mujer facilita el logro de esta postura
cruzando sus piernas alrededor de la espada del hombre. En
esta postura es importante que el hombre no se apoye
excesivamente sobre el pecho de la mujer porque su peso puede
ser molesto y puede dificultar su respiración. En esta
postura la mayor parte del ejercicio físico la realiza el
hombre y éste tiene casi total control sobre el ritmo de los
movimientos. Ya que no hay acceso manual al clítoris; la
estimulación de la mujer es indirecta, por lo que conviene que
el hombre trate de mantenerse lo menos adentro de la vagina
que pueda de manera que sus movimientos ejerzan mayor presión
sobre el clítoris. Esta postura no es recomendable a partir
del sexto mes de embarazo porque puede ejercer excesiva
presión sobre el vientre.
Mujer encima de hombre: Piezas arqueológicas de connotaciones
sexuales muy antiguas muestran esta postura. En esta
posición coital, es la mujer quien controla el ritmo de los
movimientos, no se pone tanta presión sobre el cuerpo y deja
libre acceso a la estimulación manual del clítoris. Esta
posición es conveniente para los hombres que eyaculan
rápidamente porque la gravedad ayuda a retener la expulsión
del semen. El ritmo de los movimientos lo maneja la mujer y el
hombre puede ayudar poniendo sus brazos en la cintura de la
mujer.
Otras posiciones
El acceso a la vagina por detrás es difícil en los seres
humanos. La mujer necesita levantar su pelvis bastante para
que el hombre pueda tener acceso a la vagina.
En esta posición, los movimientos de penetración estimulan el
músculo pubocoxígeo que produce altísimos niveles de placer en
la mujer. La postura permite la estimulación manual del
clítoris y no pone mayor presión sobre el cuerpo.
Variaciones
De estas posiciones básicas se pueden derivar muchísimas
otras. Sólo depende de la imaginación y la disposición de la
pareja a buscar variación y novedad. Por lo general, cada
pareja tiene una postura que utiliza con mayor frecuencia,
pero se recomienda buscar la variación y la novedad para
mantener el interés entre parejas que sienten monotonía en
sus relaciones sexuales. De otro lado, las posiciones tienen
también un contenido cultural. Por ejemplo, es conocido el
libro de Kamasutra, escrito en la India hace más de dos mil
años y libros taoístas que describen en detalle las diversas
posturas.
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Punto G El músculo pubocoxígeo se lo experimenta fácilmente cuando intentamos retener el proceso de orinar. Este mismo músculo es el que ayuda a la mujer a controlar la cantidad de presión que quiere ejercer con la vagina sobre el pene durante el coito. El control de este músculo es muy importante para la satisfacción física durante el coito porque permite una mayor estimulación tanto a la mujer como al hombre. Muchas mujeres tienen este músculo muy poco tonificado, particularmente después del parto vaginal lo que crea una sensación de "vagina floja" para el hombre y una falta de sensación para la mujer durante el coito. Para tonificar este músculo, se recomienda presionar y soltarlo por los menos 20 veces diarias, apretando las nalgas y haciendo presión hacia el clítoris y el interior de la vagina. |