
Nuestro cuerpo nos brinda la capacidad de sentir grandes
niveles de placer. El tocar y ser tocados es importante para
vivir. Desde el infante hasta el anciano buscan acariciar y
ser acariciados con afecto. La falta de contacto físico nos
mata o nos desquicia.
En el proceso de un enamoramiento, la pareja inicia sus
primeros contactos físicos gradualmente, gozando a plenitud en
cada avance. El contacto avanza con caricias en las manos,
los hombros, la cara, la espalda, el pecho, el vientre, las
piernas, los genitales, hasta el coito.
Este proceso es el que naturalmente recorren las parejas y va
de acuerdo al nivel de afecto y confianza que se desarrolla en
ellas. Saltarse etapas implica no seguir el orden natural o
que el acariciar el cuerpo de la pareja no coincida con su
nivel de afecto y confianza. En ambos casos, se acelera el
proceso artificialmente.
Cuando las etapas se saltan ya sea a través del tiempo o
dentro de un acto sexual, la pareja siente menor satisfacción
tanto corporal como emocional ya que experimenta una
sensación de carencia tanto física como afectiva.