

En su definición más amplia, la sexualidad es el sentido de
placer, es decir, la orientación hacia lo que nos gusta, nos
satisface. Cuando oímos música, queremos escuchar algo que nos
satisfaga; cuando comemos, queremos algo que nos guste; cuando
nos tocan, queremos que produzca una sensación agradable.
La sexualidad es una orientación importantísima en los seres
humanos porque nos permite escoger el goce sobre el dolor, la
alegría sobre la tristeza, el amor sobre el odio, la vida
sobre la muerte.
En el proceso de búsqueda de placer, encontramos momentos de
conflicto cuando el placer que yo busco dificulta el placer
del otro. En estas situaciones, es indispensable que la
sociedad genere reglas de convivencia que equilibren el placer
personal con el placer de la comunidad. Este es el gran dilema
de la sexualidad humana: el equilibrio ideal para que nuestra
orientación al placer sirva tanto para mí como para los demás.
El equilibrio se facilita cuando el bienestar del otro me
causa mayor placer que el sacrificio realizado.
De todas las formas de placer, el contacto corporal es,
probablemente, una de las experiencias más placenteras del ser
humano.
La mayor parte de las personas asocian la sexualidad con el
sentido del tacto, especialmente, el contacto con partes del
cuerpo relacionadas con la genitalidad. Naturalmente, los
genitales son una fuente de placer corporal importante, pero
no deben ser considerados como los únicos elementos de la
sexualidad humana.
|
Aunque las fuentes de información sexual son, para los niños y adolescentes, las conversaciones con los amigos, hay que orientar el diálogo sobre el tema en la familia.
NO 41.7 %
SI 33.6 %
A veces 11.7 %
NSC 13.0 %
|