

Para muchas mujeres dar a luz en la maternidad o en el
hospital es más seguro, desde el punto de vista médico. Sin
embargo, los hospitales están localizados en ciudades y
poblados y no siempre son utilizados por mujeres que viven el
área rural o incluso en la misma ciudad, tanto por razones
geográficas como por razones socioculturales.
El informe de la Universidad de Columbia pone de relieve que
las complicaciones del embarazo, el parto o el puerperio son
usualmente la causa inmediata de una muerte materna.
"Las demoras emergen como un factor pertinente que contribuye
a las muertes maternas".
Los autores consideran que las demoras tienen tres fases:
demora en tomar la decisión para buscar cuidados
profesionales, demora en el trayecto hacia la unidad de salud,
y demora en recibir el cuidado profesional requerido
Parece conveniente incluir en esta relación la morbilidad
(enfermedad) causada por complicaciones del embarazo, parto y
puerperio y a la morbi-mortalidad perinatal, en razón de que
una complicación obstétrica puede no terminar en la defunción
de la madre o el feto, pero si en algún tipo de secuela para
la mujer o el recién nacido.
Las posadas maternas
Desde diversos puntos de vista se ha planteado la conveniencia
de la instalación de albergues transitorios para embarazadas
que enfrenten dificultades de acceso geográfico, económico y
cultural a los servicios de maternidad y que, desde el punto
de vista médico, necesitan atención profesional del parto. En
estos servicios usualmente no se atienden partos, pues no se
trata de reemplazar la capacidad instalada pública y privada
para atención institucional del parto, sino de acercar las
embarazadas a la maternidad u hospital para evitar las demoras
en tomar la decisión de buscar ayuda profesional y en el
traslado mismo de la embarazada a la maternidad o al
hospital.
Este acercamiento tiene sentido, en especial para anticipar
las posibles complicaciones durante la labor de parto, que son
el antecedente básico en muchas muertes maternas.
Existe interés por desarrollar nuevas estrategias para reducir
la mortalidad materna en el Ecuador, entre las autoridades,
los investigadores y las agencias internacionales de
cooperación. Una Posada Materna está pensada en función de la
reducción de la mortalidad materna. Obviamente, al enfrentar
el problema de la reducción de la mortalidad materna con un
servicio de hospedaje para embarazadas al final del embarazo o
inmediatamente después del parto, se estaría impactando
también sobre la mortalidad perinatal y sobre la enfermedad y
secuelas (morbilidad) maternas y perinatales.
Hay algunas experiencias alrededor del mundo sobre este tipo
de servicios, unos basados en la comunidad, otros
institucionales. Al momento se encuentra en plena evaluación
la Posada Materna "Nuestra Señora de El Salto" ubicada en
Latacunga, un esfuerzo conjunto entre el Ministerio de Salud y
la Curia Diocesana, con el apoyo técnico y financiero del
Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Se espera
disponer de información de buena calidad para evaluar su
factibilidad.
El Plan de Reducción de la Mortalidad Materna en la Región de
las Américas señala: "Existen experiencias en la región de la
bondad de esta propuesta para disminuir el tiempo de
transporte y el riesgo de las embarazadas de áreas rurales y
marginales. el Plan ha hecho una propuesta de bajo costo para
aplicar esta modalidad que aún no ha tenido aceptación por los
países. Se considera muy importante desarrolarla con la
participación y cogestión de la comunidad. Cuba ha utilizado a
escala nacional esta modalidad y está evaluando su impacto.
También, a escala nacional, Chile desarrolla un programa de
'Colocación Materna' para acercar a las maternidades las
embarazadas rurales y las de alto riesgo. Nicaragua tiene tres
proyectos en operación, Honduras tiene cuatro en construcción,
Brasil y Colombia han probado un modelo en áreas urbanas y
Perú ha iniciado un proyecto para adolescentes en riesgo
social"
La idea de una Posada Materna no es nueva. En América Latina,
se aplican desde hace algún tiempo. En Europa, se cuenta con
Posadas Maternas desde inicios del siglo, tanto para facilitar
el acceso geográfico, como para albergar embarazadas
adolescentes o con problemas familiares. En Africa, la función
de las Posadas Maternas ha sido la de facilitar el acceso
geográfico en lo fundamental.
"La idea de una Posada Materna es atractiva en varias maneras.
No requiere alta tecnología, descansa mayormente en recursos
humanos presentes en muchos sistemas de salud y es una manera
práctica para cubrir las necesidades de las embarazadas, un
grupo que todas las sociedades están dispuestas a
proteger.

El embarazo y, por ende, la llegada de un nuevo miembro de la
familia y la comunidad, es un acontecimiento que impacta en
forma variable en las diferentes parejas. Sin duda impacta en
las parejas que por primera vez afrontan este proceso.
Primero, por el hecho de reconocer como cierto que el fruto
del amor de dos personas se convierte en un ser físicamente
tangible, cuando los cambios físicos de la madre se hacen
evidentes y más aún cuando se producen los movimientos fetales
o la auscultación de los latidos del bebé, hombre o mujer.
Esto nos indica que el nuevo ser en camino día a día ocupa
mayor espacio dentro del cuerpo de su madre y que pronto
ocupará un lugar en el hogar y en la sociedad.
Las parejas que esperan su hijo o hija realizan actividades
como acudir al control prenatal, prepararse para el parto,
gestiones de financiamiento, exámenes de laboratorio,
adecuaciones en el hogar, provisión de enseres. Pero muchas
veces se descuida uno de los eslabones más importantes de toda
esta cadena de sucesos: la preparación de la estrategia y
logística del anhelado día en que sucederá el parto, esto es a
lo que hemos llamado plan del parto.

El plan de parto será, por supuesto, diferente de acuerdo a
las características indivuduales de cada pareja y familia, a
su realidad socio-cultural, económica, geográfica, rural o
urbana, en donde tendrá lugar el parto.
Los consejos que pueden servir para la mayor parte de casos se
exponen a continuación:
- Tener verificada y establecida la FECHA PROBABLE DEL PARTO,
con su rango de variación aproximada de más o menos dos
semanas; es preferible, en el caso de las madres que viven en
zonas desprovistas de atención profesional básica, que tomen
las precauciones que les permitan viajar, con la suficiente
anticipación, a zonas mejor atendidas.
- Identificar el INICIO DE LA LABOR DE PARTO; para ello hay
varios signos y síntomas que se tomarán en cuenta como la
disminución de los movimientos fetales (a veces
imperceptible), la presencia de contracciones uterinas de
duración e intensidad creciente y de intervalo cada vez menor,
la expulsión de secreciones vaginales diferentes a las del
resto del embarazo como son la presencia de moco con sangre o,
incluso, el escurrimiento de líquido amniótico.
- Haber decidido el lugar donde se realizará el parto y sus
posibles ALTERNATIVAS EN CASO DE EMERGENCIA o imprevistos; así
como las futuras madres pueden acceder a centros de salud,
maternidades, hospitales urbanos o rurales, clínicas privadas
o profesionales, que garantizan un menor riesgo en la atención
y mejores condiciones para el nacimiento del niño; el parto en
el domicilio que implica alta frecuencia de muertes o
complicaciones que determinan que nuestro país tenga un alto
índice de trastornos cerebrales como la parálisis cerebral y
otras discapacidades.
- Conocer previamente el sitio escogido para el parto, en
caso de decidir no tener el parto en la casa, sus vías de
transporte más expeditas y los requerimientos que piden para
la admisión de pacientes.
- Tomar en cuenta el medio de transporte que será utilizado;
hay que saber que un gran porcentaje de los partos ocurren en
la noche, cuando los medios de transporte públicos son escasos
o nulos.
- Tener el menaje apropiado para la madre y el bebé; el
menaje deberá constar de útiles de aseo para la madre como
cepillo dental, jabón neutro de preferencia sin perfume (para
no romper el contacto sensorial que significa el
reconocimiento del olor de la madre por parte de su hijo),
cortauñas, peine o cepillo de pelo, por lo menos tres mudadas
de saltos de cama, que más que vistosos deben ser muy
prácticos para adaptarse a la lactancia, y permitir descubrir
ampliamente el pecho para favorecer el contacto de la boca y
cara del bebé, que debe sentir el calor de la piel, el olor y
escuchar los latidos de su madre a los cuales ha estado
acostumbrado durante nueve meses; para él o ella son sinónimos
de protección y seguridad. Es necesario también un par de
pantuflas o zapatillas que le permitan una fácil y rápida
colocación sin tener que agacharse. No deberá faltar una
adecuada dotación de pañales maternales o paños de tela para
las primeras horas del puerperio.
- Dentro del menaje del bebé, también deberá existir un buen
número de pañales, varias mudadas de ropa (unas seis, de ser
posible), un par de cobijitas (especialmente en la Sierra) y
los útiles de aseo como jabón neutro, aceite, talco en caso de
varones (contraindicado para las niñas, según algunos
estudios, a menos que sean de origen vegetal), suero
fisiológico, aplicadores de algodón (hisopos) y tijeras
pequeñas o cortauñas apropiados para bebé.
- Preparar el ambiente para el regreso a casa de la madre y
del hijo. Esto incluye contar con una habitación abrigada y
limpia, con buena ventilación y una cunita que esté
ligeramente más arriba del nivel de la cama de la madre para
que permita una observación permanente del bebé. Es totalmente
peligroso que el recién nacido duerma en la cama de los
padres, debido a que estos por el cansancio propio de las
primeras noches de sueño interrumpido pueden fácilmente
sofocar o asfixiar al niño o a la niña, tan vulnerable en las
primeras semanas de vida. También se requiere de una lencería
mayor a la que utiliza la pareja sin hijos, debido a que la
presencia de fluidos o secreciones (loquios) del puerperio
implica cambios más frecuentes de ropa interior y ropa de
cama. Se debe tomar en cuenta además, que el bebé lacta y
hace sus necesidades fisiológicas aproximadamente cada tres
horas, lo cual significa un cambio constante de pañales y ropa
adecuada, así como un sitio para el lavado y secado de los
mismos.
Deberá contarse con los implementos de higiene personal de la
madre que requiere de duchas vulvo-perineales y aseo de los
senos y pezones varias veces al día.
Para el baño diario del o de la bebé, es necesario primero
desterrar ciertas costumbres culturales de nuestro pueblo.
Algunas personas, con el objeto de augurar un futuro con
felicidad y fortuna a los niño, los baña en aguas de flores,
joyas o monedas que pueden estar contaminadas con hongos,
óxido, bacterias; ello puede causar infecciones (piodermitis)
en la delicada piel del bebé.
- Finalmente, para las primerisas semanas de vida del bebé es
recomendable contar con la ayuda y asesoría de una madre
experimentada. Ella reforzará los conocimientos teóricos
adquiridos durante el embarazo y enseñará a confiar en el
poder inimaginable del "instinto materna". Además, deberá
ayudar a garantizar una dieta adecuada para el puerperio y la
lactancia, tomando en cuenta que en este período los
requerimientos nutricionales de ciertos grupos de alimentos
son mayores que durante el embarazo.
- Si bien es cierto que el parto (por primera vez o incluso
en partos sucesivos) puede causar angustia o temor, no debemos
olvidar que es un proceso natural y maravilloso que nos da
nueve meses para prepararnos y para que, llegado el momento,
apoyados por una adecuada atención profesional, dejando de
lado los temores, estemos en capacidad de disfrutar del
milagro más grande y fabuloso de la maternidad que es la
perpetuación de la especie humana y la grandeza de Dios
reflejada en cada niña o niño que nacen.