
Las relaciones sexuales durante el embarazo

En el tiempo anterior a la concepción, los miembros de las
parejas estables, por mutua decisión, han planificado procrear
un hijo, han tenido el tiempo suficiente para disfrutar
previamente el uno del otro y llegaron al acuerdo de concebir
un niño o una niña en cualquier momento de su vida de pareja.
Se inician en un período de preparación para ese sueño y se
entregan con mucho cariño a desarrollar esa empresa
conjunta.
Cuando ocurre la fecundación, el óvulo recibe en su interior
al espermatozoide y cierra el acceso a todos los demás
espermatozoides que se le puedan acercar; es decir, se
completa la selección y se inicia la multiplicación celular
que dará origen a un nuevo ser humano. Ya no se necesitan más
espermatozoides. Es tiempo de la espera, que durará nueve
meses, para poder estar a punto, salir del cuerpo materno y
tener una vida independiente.
Durante el embarazo, tanto el padre como la madre de esa nueva
criatura están en la feliz y excitante espera del producto de
su siembra; por lo tanto las relaciones sexuales con fines
procreativos ya no son una prioridad. Para este período,
algunas parejas se abstienen de los coitos con eyaculación.
Otras parejas cambian la cualidad de sus relaciones sexuales
hacia el fortalecimiento de las caricias y las relaciones
sexuales tiernas, que llevan a formas de satisfacción más
prolongadas, de mutua entrega emocional.
Durante el embarazo el útero va aumentando de tamaño conforme
va creciendo en su interior la niña o el niño y los tejidos
abdominales y del periné (vulva) se van adaptando al nuevo
volumen y peso uterino. e esta manera las dimensiones y
sensaciones de los genitales femeninos van cambiando.
Cuando se inicia una relación sexual, la excitación provoca
lubricación vaginal, la erección del clítoris y de los pezones
y la acomodación de los tejidos internos para recibir al pene.
Si se produce un orgasmo en la mujer, embarazada o no, se
producen contracciones de la musculatura del periné; por esto
al final del embarazo (en las dos últimas semanas), en ciertas
mujeres con problemas para mantener el embarazo, se aconseja
no tener relaciones sexuales, pues se podría adelantar la
labor de parto.
Durante el tiempo de embarazo y luego en el post-parto
(puerperio), la madre tiene una adaptación emocional y
psicológica especial con la finalidad de comunicarse
intuitivamente con el bebé que mantiene en sus entrañas,
proceso que se manifiesta en su mayor emotividad,
sensibilidad, comprensión sin palabras y ternura y una
disminución de sus deseos de relaciones sexuales. Si este
período es compartido por su pareja, se encuentran en un gran
momento de emotividad amorosa.
En una pareja estable, la llegada de un embarazo ocurre en
función de las expectativas de uno o de los dos esposos. Por
lo tanto, uno o ambos quieren continuar con la búsqueda de
placer sexual, en la única forma en la cual lo conocen, y su
disposición para hacer un cambio en su política de vida no
necesariamente coincide con la del otro miembro de la pareja.
En otras ocasiones, las relaciones sexuales pueden ser
realizadas como una forma de desfogue de las tensiones
acumuladas durante las jornadas de trabajo. En su mayoría, las
mujeres son las receptoras de dichas emociones negativa; hay
un desconocimiento de otras formas saludables de
revitalización. En estas condiciones, la disminución en la
frecuencia de las relaciones sexuales, que se produce en la
mayoría de parejas que cursan un embarazo, o el cambio en la
calidad de los orgasmos son mal entendidos y se exige el
mantenimiento de costumbres conocidas.
Además, la sociedad presiona también por los comportamientos
estereotipados que se reflejan en películas y revistas;
aquellos comportamientos son fomentados por materiales
pornográficos que llevan a pensar que la sexualidad tiene un
solo ritmo (acelerado) durante toda la vida y una sola forma
de satisfacción (genital) y que cada día vamos a ser evaluados
en nuestro rendimiento de acuerdo a esos criterios. Si esto
cambia, porque la vida tiene múltiples dimensiones y la
sexualidad se la puede expresar y disfrutar de muchas maneras,
se produce una sensación de fracaso pues no se cumplen ciertas
expectativas generalizadas.
Cada miembro de la pareja puede reflexionar sobre sus tiempos,
sus deseos y darse nuevas oportunidades de conocer su
sexualidad. Expresarla y llegar a acuerdos placenteros para
los dos es un acto de conciencia durante el embarazo.
Promoción de la salud en
todas las visitas prenatales
Las visitas prenatales son una oportunidad para promover un
diálogo con las embarazadas y sus parejas o acompañantes y una
confianza natural para reforzar mensajes sobre salud de la
madre, por ejemplo:
Asesoría nutricional, alimentos esenciales y también tabúes.
Además:
Descanso
Malestares del embarazo
Higiene
Sexo seguro
Planificar el lugar del parto, quién lo atenderá (promoción
del parto limpio si planea dar a luz en casa).
Consejos sobre los hospitales en donde puede ser atendida,
transporte.
Consejos sobre cuidados del recién nacido.
Planificación familiar y espaciamiento de los embarazos.
No fumar, no consumir alcohol, no usar drogas ni
medicamentos.
Provisión de servicios
Estos son los servicios mínimos que deberían ser entregados en
cada visita prenatal:
- Desarrollo de un plan individualizado del parto, el cual
debe ser iniciado en la primera visita y revisado en las
visitas subsecuentes. El plan debe tomar en consideración:
- Las preferencias de la mujer sobre el lugar del parto y la
capacitación de quien la atiende y el apoyo familiar y
social
- Evaluación del riesgo de complicaciones de cada mujer,
durante la labor y el parto
- Evaluación de medios seguros de transporte en caso de
emergencia; la distancia y el horario de servicios donde puede
ser atendida
- Previsiones económicas
- Sitio decidido para el parto y calificación de quien
atenderá (confirmado en la última visita prenatal). Desarrollo
de un plan individualizado del parto, el cual debe ser
iniciado en la primera visita y revisado en las visitas
subsecuentes. El plan debe tomar en consideración:
Políticas de salud recomendables
para la atención prenatal
El desarrollo exitoso de las normas sobre el control prenatal
supone cambiar la forma en la que se ofrece el cuidado
prenatal.
Es necesario un enfoque individualizado, que incluya la
elaboración de un "plan de parto" para cada mujer, plan basado
en sus propias necesidades, recursos y circunstancias. Aquel
plan puede ser escrito o no y se basa en el diálogo entre la
mujer y el prestador de servicios de salud; refleja los deseos
de la mujer en relación con su cuidado y resalta que la
resposabilidad del trabajador de salud es proveer información
adecuada, de una manera apropiada y que permita a la mujer
tomar decisiones informadas.
Elementos esenciales del cuidado ofrecidos en forma
planificada e integral
El control prenatal es un servicio necesario pero no
suficiente para reducir la mortalidad materna y perinatal (del
feto o del recién nacido) y mejorar la salud de la embarazada.
Las intervenciones claves para las madres y los bebés deben
ser desarrolladas en conjunto. Estas son las siguientes:
planificación familiar, cuidado prenatal, parto seguro y
limpio y atención obstétrica básica para salvar la vida.
Identificación de riesgos orientados a la acción
Es inapropiado identificar factores de riesgo durante el
embarazo, en ausencia de un manejo apropiado de los mismos. El
desarrollo de registros (carnés) maternos, orientados a la
acción y auto-administrados por la embarazada, y el manejo de
protocolos de embarazo normal, embarazo de alto riesgo y
complicaciones del embarazo son cruciales para la aplicación
exitosa de las recomendaciones en caso de identificación de
factores de riesgo.
Participación de las usuarias y la comunidad
Las normas de atención prenatal, que dan la pauta de las
obligaciones del personal que atiende en los servicios, deben
ser elaboradas por las autoridades nacionales, pensando en dar
más poder a la mujer, las familias y las comunidades para
contribuir más activamente a mejorar la salud materna,
perinatal y familiar. Las situaciones que afectan adversamente
el resultado del embarazo, tales como desde anemia,
enfermedades de transmisión sexual o hasta la falta de
transporte de emergencia, también necesitan ser manejadas con
la comunidad.
La provisión de servicios obstétricos calificados
Los tres niveles de la pirámide del cuidado de la salud
(familia y comunidad, centros de salud y hospitales) deben
funcionar en una forma integrada, eficiente y costo-efectiva.
La persona mejor dotada para entregar cuidados basados en la
comunidad, tecnológicamente apropiados y costo-efectivos a la
mujer pobre que más necesita servicios de salud reproductiva
es la obstetriz y el médico general o la persona de la
comunidad con habilidades de partera que vive cerca.
Adaptación a las realidades locales
El control prenatal debe tener en consideración las
principales causas de mortalida y morbilidad (enfermedad)
maternas y perinatal (del feto hacia el final del embarazo y
del recién nacido tierno). Estas pueden cambiar en las
diferentes poblaciones.
Las recomendaciones del equipo de expertos convocado por la
OMS han sido escritas en forma general y pueden necesitar
adaptaciones para incluir las causas de mortalidad y
morbilidad de cada población específica.
RIESGOS DEL EMBARAZO Y PARTO
En la Sierra, el 45% de las muertes maternas se produjo en una
institución; en la Costa, en cambio, el porcentaje fue mayor.
Los porcentajes de atención al parto en las casas son mayores
en la Sierra que en la Costa. Las todavía numerosas muertes
maternas se deben, en gran medida, a las precarias condiciones
de cuidado y atención del embarazo y del parto.
Lugares de las muertes maternas
1981-1994
SIERRA
Casa 44%
Trayecto 5%
Institución 45%
Otro 6%
COSTA
Casa 29%
Trayecto 3%
Institución 61%
Otro 7%
Fuente: ENDEMAIN-94
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