

Las mujeres suelen preocuparse muy poco por infectarse del
VIH. Sin embargo, hoy en día esa sí debería ser una
preocupación, puesto que en el mundo la relación entre hombres
y mujeres contagiados de SIDA se ha ido acortando. En
Ecuador, en 1988, la relación era 24:1 mientras que en 1996
fue de 5:1 (datos del MSP).
El SIDA en la mujer demanda especial interés porque afecta
directamente a un tercer grupo: los niños. En Estados Unidos
más del 90% de los preadolescentes infectados se contagiaron
durante el embarazo y el parto. Si una mujer es infectada
antes o durante el embarazo, su bebé tiene una probabilidad de
uno a tres de nacer con VIH.
¿A qué se debe que se haya acortado la brecha tanto en tan
poco tiempo? La razón fisiológica es que las mujeres retienen
en su interior gran parte del fluido seminal y su mucosa
tiende a lastimarse fácilmente con la fricción del pene; esto
constituye la puerta de entrada para el virus. Otra
explicación es la falta de educación y recursos. Por ejemplo,
en Estados Unidos, las mujeres negras y latinas forman el 71%
de todas las mujeres con SIDA. Una mujer negra tiene 13 veces
y una latina 9 veces más posibilidades de contagiarse que una
mujer blanca. Estos datos denuncian a la discriminación y la
falta de información y recursos como el terreno propicio para
el desarrollo de la enfermedad.
Los mensajes de prevención son bien entendidos por los jóvenes
y parecen alertar más a las mujeres. Sin embargo "las
limitaciones de autonomía personal les impiden tomar medidas
para reducir el riesgo, tales como insistir en que el hombre
use preservativo" (SIDA y Tercer Mundo, 1988). En el Ecuador
sólo el 5% de las mujeres usan preservativo durante las
relaciones sexuales con el único objetivo de evitar el
embarazo.
Las mujeres deberían averiguar los antecedentes sexuales de
quien será su pareja, en particular considerando que los
hombres ecuatorianos tienen un alto índice de relaciones
sexuales con prostitutas, lo que les coloca como una población
de alto riesgo para el SIDA. Para el contagio del SIDA
importa muy poco cuán selectiva es la mujer si ésta al final
se involucra sexualmente con un hombre que ha sido poco
selectivo en este respecto. No olvidemos que el VIH-SIDA no
respeta el color, la edad, el sexo, ni las creencias de las
personas, sólo respeta la educación sexual.