
La juventud es ahora
Con mucha frecuencia, el discurso oficial se refiere a la
adolescencia y la juventud como a la generación del mañana, la
que tendrá importancia cuando sustituya a la que actualmente
ostenta el poder en sus diferentes manifestaciones. Con este
discurso, el Estado y sus gobiernos pretenden justificar el
abandono generalizado en el que viven mujeres y varones
adolescentes y jóvenes.
En la práctica, a las nuevas generaciones tan sólo se les
ofrece un sistema educativo que no necesariamente responde a
las exigencias de la contemporaneidad. Para ellos no existen
servicios específicos de salud, de consultoría, de información
sobre ellos mismos y de recreación. La mayoría de
adolescentes y jóvenes del país vive en la pobreza.
En lo que respecta a la sexualidad, el Estado no ha hecho casi
nada para educarlos e informarlos de manera oportuna y
adecuada. El embarazo en la adolescencia, la maternidad
prematura, el aborto y el suicidio siguen siendo los
conflictos más importantes. Para adolescentes y jóvenes, los
años transcurren como una acumulación dinámica y vívida de
experiencias. La juventud es hoy su slogan. Mañana es otra
edad: la adultez, la vejez y la misma muerte. No es posible
dar un brinco sobre ella para vivir artificialmente una
adultez que no les corresponde. De lo contrario, como afirma
el siguiente testimonio, se perderá una riqueza
irrecuperable.
"Si yo quisiera por ejemplo ahorita saltarme a los veintidós
años, me saltaría de muchas experiencias. Tal vez voy a
recibir ahora golpes que no sabré cómo afrontarlos. Pero ya
iré viendo cómo resolverlos en ese etapa. La adolescencia te
dejará lleno de experiencias que, al fin de cuentas, te hacen
para siempre.
Cuando pase, cuando se llegue a la edad adulta y a la vejez,
no se querrá volver a ser nuevamente joven, sino a recordar
las travesuras, lo pillos que fuimos cuando tuvimos esa edad".
(R. Tenorio R. et al., "Juventud urbana", .)

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