¿Los niños vienen de París?


        Es la pregunta más difícil que me han hecho en mi vida, decía una mamá. Me tomó desprevenida, sin la respuesta adecuada Jamás me indicaron qué y cómo responder. La pregunta llega como un balde de agua fría. La mamá se desconcierta o ruboriza. Y si coincide que se halla embarazada, la situación es aún más engorrosa.
Las respuestas claras, sencillas y verdaderas tranquilizan a los niños. No se trata de entrar en complejas explicaciones, sino de una verdad, adecuada a la situación concreta los pequeños.
Para todo niño es un misterio pensar cómo entró y salió de la barriga de mamá en la cual, a lo mejor, ahora se encuentra un hermanito. Toda respuesta debe tomar en cuenta que ella o él han sido deseados, buscados, queridos. Que lo tuvieron porque papá y mamá se amaban mucho.

¿Cómo nacen los niños?

Yo, como todas las mujeres, poseo una abertura entre las piernas por la cual saliste cuando ya no quisiste estar más tiempo aquí adentro y cuando tu papi y yo quisimos conocerte. Porque mientras estabas acá adentro no nos veíamos, sólo te sentía cuando te movías.

¿Cómo entré en tu barriga?

Tu papi y yo nos amamos mucho. Un día quisimos tenerte, entonces estuvimos en la cama y tu papi puso dentro de mi algo así como una semillita que se unió a mi cuerpo. Poco a poco, te fuiste formando en mi barriga. Cuando pasó mucho tiempo, muchos meses, naciste.

¿Y por qué yo no tengo papá?

Tú, como todos los niños y niñas, tienes un papá. No pudimos vivir juntos, pero si él estuviese aquí, estaría feliz de verte. Pero. aunque no viva con nosotros, estoy segura de que él te quiere mucho.
Para una mamá soltera, estas respuestas son más complicadas. Pero no puede dejar de hacer referencia a la presencia de un padre. La mamá soltera, salvo si fue abusada, tuvo una relación amorosa de la cual este niño es un producto, inclusive pese a que no haya sido deseado.
Negar al padre, no nombrarlo, origina tremendas confusiones en niñas y niños porque creerán que son hijos del viento o de la nada, se criarán sin historia. París, ciudad símbolo de los ideales, de los placeres perfectos e imposibles.
Por eso todo los niños y niñas vienen de París es decir, de una escena placentera y gozosa. Así debería ser.




Me baño con mis hijos


El que papá, mamá y los niños se bañen juntos puede ayudar a apreciar con naturalidad el propio cuerpo y el cuerpo de los otros


Bañarse con los hijos se ha transformado en una manera de romper el tabú del desnudo en casa y también de abrir espacios para una nueva concepción sobre la sexualidad. Un válido intento de romper los miedos y recelos ancestrales sobre el cuerpo.
¿Hasta qué edad pueden papá y mamá bañarse con su hija o hijo? No existe una norma establecida. Pero es importante tomar en cuenta que niñas y niños poseen su propia sexualidad con deseos, fantasías y experiencias placenteras. Y corresponde a mamá y papá evitar transformarse en objeto real de esa sexualidad a través de la mirada o los tocamientos.
Hacia los cuatro años, niños y niñas buscan la intimidad, la reserva y la privacidad. Por ende, meterse juntos en la bañera para sus propios juegos, exploraciones y descubrimientos les resulta mucho más placentero que bañarse con mamá o papá. Así su sexualidad se desarrolla dentro de los parámetros que indica la cultura, sin la injerencia no siempre sana de los adultos.
Pese a ese acercamiento directo al cuerpo y sus diferencias entre mujeres y varones que se da en el baño con los adultos, para los niños la sexualidad y ese mismo cuerpo serán un misterio que solo se develara de manera parcial en la adolescencia. No ni oportuno ni sano que los adultos pretenden enseñar todo a los niños pues corren el riesgo de pervertirlos.

Identidad sexual infantil

Son dos experiencias bien diferenciadas en los niños y las niñas. Las madres pueden observarlas, como lo he hecho yo con mi hijo. Hasta ese día Jean sabía perfectamente que la hinchazón de su pene a menudo iba acompañado de ganas de hacer pipí. Entonces orinaba y su pene quedaba tranquilo.
Pero, de pronto -acaba de cumplir 29 meses- constata un cambio extraordinario: su pene está levantado, Jean cree que va a orinar. Pero mientras está turgente no pasa nada El incidente se repite. Si la erección cesa, el niño puede orinar. Es la primera vez que presiente, sin tener palabras para expresarlo, que su pene puede tener una actividad extraordinaria. Jean está haciendo la experiencia de todos los chicos de su edad. Entre los 28 y los 30 meses el bebé descubre la erección del pene disociada de la micción, momento en que despierta al conocimiento de su identidad de varón.
Las chicas descubren su identidad sexual interesándose por los "botones" de sus senos, semejantes al tacto, y por el "botón de su sexo, y tocándose. La masturbación de esta zona erógena es el signo más indiscutible del momento de su historia en que tienen la revelación de la gran diferencia entre mujeres y varones.
Cuando yo estaba en análisis, quedé asombrada ante una chiquilla de menos de tres años a quien lleve una muñeca. De inmediato la puso cabeza abajo, le separó las piernas y, tras quitarle el calzón, la tiró a un rincón diciendo: "Es fea". -"¿Por qué es fea?"- "No tiene botón". (Francoise Dolto, "La causa de los niños")

 

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