

El hijo quiere una mamá que sea exclusiva, que se dedique a él
a tiempo completo. Se enoja y protesta si ella comparte su
espacio con otro, incluyendo, sobre todo, con su marido. En la
cama, quiere estar junto a ella y no permite que nadie más se
acerque: a veces con formas claramente violentas, aleja del
lado de su madre a todo otro al que considera un verdadero
intruso, de manera particular a su papá. Estas actitudes son
expresiones de su sexualidad, es decir de un deseo que siempre
será de posesión: defender lo que se posee.
La sexualidad humana se construye desde la cultura y desde los
modelos que se le ofrecen al niño y con los que se
identifica. Un buen día descubre que frente a sí no existe
sólo una mamá a la que consideraba de su exclusiva pertenencia
sino también un adulto, otro al que llama papá y que demuestra
poseer derechos sobre esta mujer. Más aún, descubre que entre
su mamá y su papá existe una relación especial que les lleva a
dormir juntos y a brindarse toda una serie de caricias y
palabras de ternura. Escucha, entonces, a su madre referirse a
ese otro como su marido a quien dice amar. Y está atento a las
respuestas de su papá que habla de "mi mujer" o de "mi amor".
Estas nuevas verdades le desconciertan al mismo tiempo que le
abren el panorama de sus expectativas y deseos. Con los
recursos que le ofrece su gran sabiduría, opta por
identificarse con ese papá que, de una u otra manera, resulta
ser un intruso y un agresor. Por lo mismo, en adelante, asume
el papel de protector de la mamá como si se tratase del papá:
la cuida, la vigila y, sobre todo, la llena de expresiones de
ternura: besos, abrazos, palabras. Hasta que, el rato menos
pensado, brotan en sus labios las palabras mágicas destinadas
a allanar todo el camino y a asegurar a esa mujer la certeza
del amor, como el mejor y más profundo de los enamorados.
Cuando sea grande, me casaré contigo, le dice. Cuando crezca,
tendré dinero y te compraré todas las cosas que tú
quieras.
Hermosa declaración de amor sin condiciones ni barreras.
Promesa seductora que a muchas mamás les conmueve hasta el
punto de hacerles perder el sentido de los límites y las
proporciones de la vida. En efecto, no faltan mamás que,
quebrantadas por la emoción, abrazan a su hijo y, sin medir
ninguna consecuencia, caen en la más fatídica de las trampas.
Sí, le contestan, eres mi amor, mi maridito. Así se construye
una alianza que puede terminar siendo fatídica porque coloca
al niño o a la niña en el camino de la confusión, en un lugar
en el cual se han borrado de súbito los límites que exige
la sexualidad para ser social y culturalmente aceptada.
En la vida cotidiana, hay mamás que asignan al hijo pequeño
el papel del esposo o del compañero que no tienen ya sea
porque son madres solteras o bien porque se divorciaron o,
finalmente, porque mantienen malas relaciones con su marido.
A la niña le acontece algo muy parecido tanto con su mamá
cuanto, sobre todo, con su papá a quien también mirará como un
intruso en la relación con su mamá. Para salir del impasse,
seguirá el camino de la identificación con el agresor y se
ofrecerá como prometida para un idílico matrimonio que vendrá
cuando ella sea grande. ¿Cuándo llegará este maravilloso día?
¿Mañana mismo, o en el próximo cumpleaños, puesto que el
sentido del tiempo y del espacio para los pequeños responde a
categorías absolutamente imaginarias y mágicas?
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Nada hay mejor para el desarrollo de los niños y de los jóvenes, de uno y otro sexo, que el afecto de los padres y la comunicación entre ellos. Las cifras muestran el grado de incomunicación de padres e hijos en las familias ecuatorianas. Precisamente los temas más próximos a la experiencia infantil - la sexualidad, los asuntos sentimentales, la educación, la religión- no son abordados en las conversaciones con los padres. Padres y educadores están muchas veces alejados de los intereses más vitales de los niños.
NSC 9,6%
Educación 20,5%
Sexualidad 47,4%
Barrio 14,3%
Religión 16,7%
Deportes 6,3%
Amigos 8,8%
Asunt. sentimentales 33,3%
Política 20,6%
Estudios 8,5%
Otros 12,6%
Fuente: Defensa de los Niños Internacional (DNI) |