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MASTURBACION INFANTIL La masturbación es una forma de autoerotismo a través de la cual se obtiene placer sexual mediante la manipulación directa de los genitales, o bien frotándolos o rozándolos con otra superficie: almohadas, la cama, el agua de la ducha, etc. Es una práctica muy generalizada en la adolescencia tanto entre chicas como entre los muchachos y constituye la forma más utilizada para el logro del placer sexual y también para esa suerte de descarga emotiva que, a ratos, buscan los adolescentes. La fantasías eróticas, las escenas de ternura vividas entre enamorados y que no pueden concluir en una relación sexual suelen terminar en actos masturbatorios. También los niños y niñas recurren a una especie de masturbación mediante las mismas estrategias. Desde que descubrieron que la zona genital es proveedora de sensaciones placenteras, una niña o un niño pueden recurrir a ella como alivio a su tensión, a la angustia, a la tristeza o a la soledad. En la niñez no es lo erótico lo que suele movilizar la práctica masturbatoria, sino lo conflictivo. Es una pequeña máquina para producir placer ante la soledad y el abandono y la falta de sentido en las realidad en las que se halla inmerso el niño. En este sentido, por lo general, puede considerarse un síntoma de angustia. Las niñas suelen hacerlo con las almohadas, los brazos de los sillones o incluso mediante algún juguete. Se las ve excitadas y sudorosa hasta que llegan a una especie de clímax que las tranquiliza. Como forma parte de la sexualidad infantil, niños y niñas no deben ser regañados o castigados porque, al hacerlo, se estaría inscribiendo la sexualidad en lo malo. Es mejor tratar de descubrir el origen de la angustia o de preocupación. Si persiste y se ha convertido en un síntoma, conviene consultar a psicoterapeuta. |