

Realizados los exámenes básicos, se puede establecer la
infertilidad en dos importantes capítulos, que son el factor
femenino y factor masculino. En el factor femenino, podemos
encontrar múltiples causas de infertilidad. Las más comunes
son de los siguientes tipos:
Causas Mecánicas
Son aquellas que impiden el paso de los espermatozoides o de
los óvulos a través de las trompas y el útero; las causas más
comunes son, primero, las adherencias en el abdomen que
impiden la movilidad de las trompas de Falopio. Estas son las
que captan el óvulo en el ovario. Las adherencias se producen,
generalmente, por inflaciones de la pelvis como efecto de
infecciones, o por cirugías anteriores. Otra causa muy común
es la obstrucción de las trompas, de tal manera que ni los
óvulos ni los espermatozoides pueden pasar.
Causas Hormonales
Son todas aquellas que se deben al mal funcionamiento de la
hormonas ováricas o de las hormonas que vienen de la Hipófisis
(glándula que se encuentra en el cerebro y produce hormonas
que gobiernan la producción de hormonas en el organismo). Una
de las enfermedades más comunes son los tumores, productores
de Prolactina, que se encuentran en la Hipófisis.
Causas Inmunológicas
Son aquellas en las cuales la mujer en su moco cervical
produce substancias que matan o impiden el movimiento de los
espermatozoides. Estos factores pueden ser también
influenciados por inflamaciones o problemas anatómicos. De
todas maneras, los factores inmunológicos corresponden al 20%
de la esterilidad. Debemos también anotar que el hombre
también puede tener anticuerpos contra sus propios
espermatozoides que circulan en el líquido seminal.
Endometriosis
Es una entidad que tiene que revisarse por separado ya que
afecta a todos los órganos femeninos de la reproducción, en
grado variable, y es causa de esterilidad o infertilidad. Su
frecuencia es muy alta como causa de esterilidad; su
diagnóstico y tratamiento son un reto para el ginecólogo, pues
debe tratar la presencia de tejido endometrial (recubrimiento
interior de la cavidad uterina), que se encuentra fuera de la
misma. El tratamiento es quirúrgico y farmacológico.
Infertilidad masculina
Los problemas de infertilidad masculina están relacionados a
dos factores fundamentales:
La posibilidad de obstrucción de los conductos que llevan
los espermatozoides desde los testículos hasta las vesículas
seminales; estas se encuentran junto a la próstata y son
reservorios o bodegas de espermatozoides para el momento de la
eyaculación.
El segundo factor está relacionado con el número y calidad
de espermatozoides; sus causas fundamentales hormonales son
tóxicas y el estrés.
Es muy importante señalar que las obstrucciones mecánicas se
pueden solucionar quirúrgicamente con éxito, en la
recanalización de tubos.
Cuando se trata de la calidad de espermatozoides es muy poco
lo que se puede hacer para mejorar los mismos y, en esos
casos, las esperanzas actualmente están dirigidas hacia la
tecnología médica de la reproducción asistida.

Cuando las causas son obstructivas, los tratamientos
quirúrgicos laparoscópicos y la recanalización de las trompas
pueden alcanzar un éxito de hasta el 60% de embarazos.
Cuando el factor masculino o los problemas femeninos son muy
graves, vienen, en auxilio de la fertilidad, la tecnología y
la ciencia, con la reproducción asistida.
La reproducción asistida
Se define como el empleo de una tecnología altamente
especializada, que sustituye o complementa el acto sexual para
que la fecundación ocurra. Sus indicaciones son muy
específicas; entre otras, están los fracasos de los
tratamientos médicos y quirúrgicos antes mencionados.
Esta tecnología puede ser simple o extremadamente avanzada y,
al utilizarla, siempre habrá implicaciones éticas, religiosas,
psicológicas, legales y económicas. La reproducción asistida
no está indicada en todos los casos y tampoco es la solución
definitiva. Los principales procedimientos son:
Inseminación Terapéutica
Consiste en un depósito de espermatozoides que se recogen
previamente y se preparan para ser depositados en el útero de
la mujer o en las trompas, sin efectuar el acto sexual. El
éxito en los resultados varía entre el 40 y 75%. Si luego de
seis intentos no se logra un embarazo, se debe pensar en otros
métodos. Es muy importante señalar que esta técnica puede
realizarse con la inyección de espermatozoides de la pareja o,
en algunos casos, por donación de espermatozoides, que son
obtenidos en centros especializados, en donde se cuidan mucho
la salud y caracteristicas físicas de los donantes, al igual
que su anonimato.
Fertilización In Vitro y Transferencia de Embriones
Es la unión de un espermatozoide y un óvulo fuera del cuerpo
humano; cuando se ha realizado la fecundación se lleva el
huevo o embrión fecundado y se deposita en el útero de la
mujer. El primer nacimiento de este tipo fue el de Louise
Brown, obtenido por fertilización in vitro el 25 de julio de
1978; actualmente, en el Ecuador se han logrado múltiples
nacimientos con aquella de técnica . Se necesita un útero
normal en la madre, un ovario funcionante para obtener óvulos
y un esperma aceptable. La fertilización in vitro está
indicada para mujeres con daños irreparables de las trompas, y
en casos de esterilidad de causa desconocida.
Es importante señalar que, al igual que en el caso anterior,
puede existir una donación de óvulos y aquello constituye una
de las primeras causas de problemas legales, éticos y
psicológicos, al menos si pensamos que el óvulo puede dar una
mujer; los espermatozoides, el hombre, y la madre, su
útero.
En este grupo se ubicarán las llamadas portadoras subrogadas,
o mujeres que alquilan su útero; esta modalidad se establece
mediante un contrato en el cual la portadora se compromete a
entregar su producto (niño) inmediatamente después del parto;
serviría en los casos de mujeres que no tienen úteros de buena
calidad. Por las implicaciones que tiene esa modalidad, son
muy pocos los centros que la ofrecen.
Se deben mencionar dos técnicas extremadamente sofisticadas,
que pueden ayudar a un grupo seleccionado de parejas, y
consisten en la obtención directa de espermatozoides del
testículo, para que puedan ser inyectados en el interior de un
óvulo mediante el uso de material de microcirugía celular y
microscopios de alta potencia.
Aquello se conoce como Inserción de Espermatozoides
Intra-Ovulares; sus resultados alcanzan alrededor del 12% de
éxito.