

En todos los sectores, incluyendo los marginales, se han
producido importantes movimientos orientados a rescatar el
papel y los derechos de la mujer en la familia y la sociedad.
La mujer busca recuperar su autonomía, la capacidad de
decisión y de elección.
En los estratos marginales, estas nuevas actitudes se revelan,
por ejemplo, en la crítica a ciertas ocupaciones y oficios
antiguamente típicos de la mujer y que, para ciertos grupos,
se presentaban como casi la única y mejor alternativa. Hay un
proceso de revalorarse a sí mismas a través de sus oficios y
trabajos. Por ejemplo, las adolescentes y mujeres jóvenes de
los sectores pobres, campesinos y marginales ya no consideran,
como antes, al trabajo doméstico como la mejor fuente de
ingresos porque lo califican de esclavizante. Prefiere, por
ejemplo, el trabajo en las fábricas.
En cambio, cuando fallan otras alternativas, pueden optar por
la prostitución que, aunque no se la ejerza de manera
permanente, produce más dinero y ofrece más libertad. Este es
el testimonio de una vendedora ambulante: "Una se da cuenta de
que esas niñas ya no están trabajando en una casa, cuando se
las ve todas pintarrajeadas y con vestiditos muy altos.
Entonces ellas se han ido a trabajar o en bares o en casas de
citas. Allá ellas ganan más que haciendo otras cosas".
Rodrigo Tenorio A. Estrategias de sobrevivencia de la mujer
marginal

El siguiente es el testimonio de una joven prostituta que da
cuenta cómo crece el número de niñas y adolescentes en el
trabajo de la prostitución y cómo son explotadas por otras
mujeres.
"La mayoría son muchachas, así jóvenes. Y les amenazan que les
van a decir al papá o a la mamá o a los hermanos. Hay mujeres
que están en el ambiente desde los once y doce años. Me contó
una amiga que aquí, en esta semana, en Santa Rosa, en los
cabarets hay una niña, y dice que hasta las lágrima se le
iban, y dice que es una chica a la que le han llevado ahí a la
fuerza. Le dan de tomar. Y como es chiquita, es parte del show
del cabaret. Saben que apareció con una tal Liliana. Esa mujer
es la explotadora, ya que hay hombres que a una le han pagado
y dicen que le traiga una chica joven, una carne fresca.
'Tráeme una muchachita que sea virgo', piden. Hay trata de
blancas, bastante. Hay chicas trabajando, ni los senos les
salen todavía".
Rosa Manzo, et al. Nosotras, las señoras alegres