
¿Conocía usted?
La palabra shuar que se utiliza para nombrar al período
menstrual se asocia con la fase lunar.
Las mujeres adultas enseñan a las jovencitas a contener las
pérdidas de sangre a través de hierbas como la Máikiúa y el
Piripri. Esta práctica es usada para controlar e impedir la
fecundación.
Hay ciertas reglas o prohibiciones de comidas que las
mujeres con la menstruación deben cumplir, ya sea por higiene
o para contener el sangrado: poca sal, nada de ají; no deben
comer alimentos muy calientes, ni carne de animales
chamuscados (sajino, armadillo), ni pescados grasosos que
tengan dientes a la vista.
Las mujeres con la menstruación duermen con el marido, pero
está prohibido tener relaciones sexuales porque se cree que
produce pereza. La mujer que menstrua realiza sus actividades
diarias normalmente, sobre todo para que nadie se entere, ya
que tener el período es mirado con recelo por la
comunidad.
Las mujeres menstruantes no pueden participar de la pesca
con barbasco. Se cree que las flechas invisibles del barbasco
que matan al pescado, en contacto con la mujer menstruante
pierden su potencia para matar.
Como la menstruación coincide con el desarrollo del cuerpo
de las jovencitas y la aparición de los senos, este es un
signo muy apreciado por la sociedad shuar. En esta ocasión se
celebra la fiesta de "Nuwa Tsank".
Para los shuar los hijos son solamente obra del hombre. La
esterilidad puede ser únicamente de la mujer. Cuando la mujer
resultada estéril el esposo no la abandona, pero lleva otra
compañera al hogar para que le dé hijos.
Antes la mujer daba a luz fuera de la casa, agarrándose de
un palo. Daba a luz arrodillada y, en el momento de alumbrar,
nadie la ayudada, porque si lo hacían, provocaban en la
parturienta muchas hemorragias. Luego de alumbrar se la
colocaba cerca de un fogón, hasta "sanarse". Cortaban el
cordón umbilical del niño con una pequeña estaca de quincha
(caña de bambú). Enterraban la placenta donde el niño había
nacido, poniéndola en una quincha, como se hace con un
difunto.
Para la comunidad shuar, agua y sexualidad es también una
asociación importante que se relaciona con la vida. El culto
al baño es, en último término, un culto a la sexualidad, pues
la piel es una zona fronteriza sexual, y del trato que se dé a
la primera se desprenderá la correspondencia reactividad de la
segunda.

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