

La anatomía sexual podemos aprender de la desnudez propia y la
de los familiares que nos rodean. Un niño que tiene acceso a
la desnudez de sus familiares cercanos aprende no sólo cómo
son los órganos del otro sexo sino también que éstos no son
"prohibidos", "vergonzosos", "peligrosos", etc., es decir, ve
la desnudez con mayor naturalidad, sin vergüenza. Por otro
lado, también aprende que la desnudez tiene límites
relacionados con el nivel de familiaridad, estabilidad, y
afecto. Es decir, aprende que el cuerpo desnudo se comparte
con personas de mucha confianza, con personas que se aman, con
personas que nos ven principalmente como personas y no como
fuentes de excitación sexual.
En el caso de que en la familia, la desnudez no sea permitida,
es probable que los niños hayan visualizado accidentalmente el
cuerpo de uno o más miembros de la familia. En estas
circunstancias, el niño aprende sobre las diferencias
anatómicas, pero en un contexto de prohibido. Se generan,
inmediatamente, sentimientos de culpabilidad que impiden la
posibilidad de apreciar esta experiencia como algo positivo.
Es una ambigüedad en nuestra sociedad el que muchas personas
se avergüencen de la desnudez en la familia y, en cambio,
estén semi-desnudos en la playa con la plena conciencia de que
su cuerpo es observado y considerado potencialmente excitante.
También es triste que las personas vean el primer desnudo de
su vida en revistas tipo Playboy o en la televisión. Es decir,
asocian la desnudez con desconocidos y con personas con las
que no hay lazos afectivos.