El aborto y la ley


        La decisión de abortar no depende del acceso al aborto que exista legalmente dentro de un país. La mujer que en el fondo no quiere abortar, cuando se le permite recapacitar con tranquilidad, generalmente toma la decisión de tener al hijo y se responsabiliza tanto de su maternidad como del futuro del niño. En cambio, si no se le da la oportunidad de pensar con tranquilidad puede ser que se precipite a un aborto del cual se arrepienta. Por otro lado, la mujer que desea profundamente abortar, hará todo lo que esté en sus manos para inducirse un aborto, incluso poniendo a riesgo su vida.
Para quienes la defienden, la legalización del aborto abriría las puertas para que las mujeres reciban el apoyo sicológico, social, moral y aún económico que les permitiría tomar una decisión con mayor tranquilidad y con bases más claras. Así se reduciría en vez de aumentar el número de abortos porque dejarían de abortar aquellas mujeres que están inseguras y confundidas. Obviamente, para que funcione este sistema, debería asegurarse la consejería sicológica para todos los casos en que la mujer busque el aborto. En cambio, si el aborto no es legal, dicen, la mujer que se encuentra angustiada por su embarazo tendrá dificultades de buscar consejo y apoyo emocional y moral y, en medio de la confusión, puede más fácilmente buscar un aborto clandestino en el que encontrará una invitación para el aborto ya que implica una ganancia económica para quien lo practica. Por otro lado, la mujer que está dispuesta definitivamente a abortar, tendrá las seguridades médicas necesarias y no se pondrá en riesgo su vida.
Por otro lado, agregan, la legalización del aborto es una forma de reconocer el derecho de la madre por sobre el derecho del feto. Es decir, la ley estaría claramente definiendo al feto como un ser sin derechos legales. En este caso, el Estado tendría que especificar el momento en que el feto tiene derecho legal por sobre el derecho de la madre. En la mayoría de países que han legalizado el aborto voluntario, se especifica el derecho de la madre al aborto durante el primer trimestre de embarazo. Algunos países han postergado este derecho hasta el segundo trimestre de embarazo, es decir, hasta el punto en que el niño no puede sobrevivir por cuenta propia fuera de la madre.



EL ABORTO EN EL ECUADOR

En realidad, las cifras que se registran oficialmente están muy por debajo del número de abortos que se realizan en el país. El carácter clandestino del aborto determina que se lo practique en condiciones muchas veces sórdidas y que implican graves peligros para la madre.
Una causa frecuente de muerte materna es precisamente el aborto, que suele agravarse por las circunstancias de marginación en general y específicamente de marginación de género.
Las cifras de abortos reportados entre 1995 y 1996 son un muy lejano reflejo de la magnitud del problema.

El aborto en el Ecuador
Casos reportados 1995-96
Número de casos
                                  E D A D E S
                   15 años   16-----19   20-----35    36 y más
AÑOS               95   96   95     96   95     96    95    96

Aborto provocado    9   11    -     55   181   245    47    49
Aborto inducido     7   11   115   131   566   631   196   134

HOSPITALACION

Aborto provocado     280      1.3%
Aborto inducido      829      3.9%
Fuente: Dirección Provincial de Salud


El hombre y el aborto


        Detrás de toda mujer que aborta hay un hombre que aborta. Sin embargo, muy poco se ha dicho sobre las razones y las consecuencias del aborto en el hombre. Los hombres cuyas mujeres toman la decisión de abortar se sienten fuera de control, aislados, y bravos consigo mismos y con su pareja. También temen que el aborto cause daño físico y emocional a la mujer. Los hombres, por lo general, no quieren intervenir en la decisión y suelen mantenerse un tanto distantes, aunque en el fondo desean ser partícipes del proceso. Por esto, es muy importante que la mujer comparta con el hombre en estos momentos porque él se mostrará mucho más cercano a ella si ésta lo involucra en la decisión.
Al igual que las mujeres, los hombres se hacen las mismas preguntas que se hace la mujer cuando su embarazo no es deseado; sin embargo, sienten que tienen menos derecho que ellas a presionar porque el niño no depende de su propio cuerpo. Las consecuencias del aborto en el hombre son similares a las de la mujer. La mayoría de hombres que han tenido posibilidades de procesar la decisión no sienten arrepentimiento. En cambio, cuando la decisión no ha sido tomada en pareja y cuando hay excesivas presiones por tomar la decisión, los sentimientos de culpa les invaden y suelen pensar constantemente en el niño que hubiera podido nacer. En ningún país de Occidente en el que el aborto es legal, se da derecho al hombre sobre la decisión porque se considera que la mujer no puede ser legalmente obligada a una decisión que involucra su cuerpo.

 

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