

El aborto es la terminación del embarazo y puede ser
espontáneo o inducido. Los abortos espontáneos ocurren por
causas naturales. Aproximadamente, de cada 100 embarazos
conocidos, un 10% de ellos termina en abortos espontáneos. La
mayoría de ellos ocurren entre el primer mes y el tercer mes
de embarazo. Además, se estima que aproximadamente 30%
adicional de abortos ocurre antes del primer mes, pero no son
conocidos porque la mujer deshecha el óvulo fecundado junto
con la menstruación mensual. Es decir, el 40% de los óvulos
fecundados terminan en un aborto espontáneo. Varios estudios
demuestran que la mayoría de abortos espontáneos se deben a
algún tipo de defecto cromosomático grave y una minoría de
abortos se deben a traumas físicos o sicológicos.
Aunque aproximadamente una de cada cinco mujeres embarazadas
tienen un poco de sangrado durante los primeros meses de
gestación, cuando éste es abundante y se acompaña con dolor en
la espalda o la pelvis o con cólicos espaciados rítmicamente,
puede ser un anuncio de aborto. En este caso, la primera
recomendación médica es restringir la actividad física al
mínimo y, en algunos casos, es necesario guardar cama por un
tiempo prolongado. Es también recomendable evitar el coito de
la mujer pues precipitaría el aborto. Si se presenta expulsión
de líquido amniótico, fiebre, dolor y hemorragia vaginal
fuerte, el aborto es casi seguro y se debe acudir al médico de
inmediato. Si el dolor y el sangrado disminuyen y no hay
fiebre ni dolor, quiere decir que se ha disminuido la
probabilidad de aborto. En este caso, la mujer puede poco a
poco aumentar su actividad física pero debe restringir su
actividad sexual por completo. De todas maneras, la mujer debe
mantenerse bajo el cuidado de su especialista porque existe
siempre la posibilidad de que el feto muera y no sea
expulsado.
Hay mujeres que habitualmente abortan y se dificulta su
capacidad de tener un hijo que sobreviva al embarazo. Esta
situación se puede deber a uno o más de los siguientes
factores: anomalías hormonales, mala nutrición de la madre,
grupos sanguíneos incompatibles, alteraciones uterinas
anatómicas, cervix incompetente.
El aborto inducido
Los abortos inducidos son aquellos que ocurren por una
intervención mecánica o química externa. Existen dos tipos de
aborto inducido: el terapéutico y el voluntario. El aborto
terapéutico es aquel que se realiza con el propósito de
proteger la salud de la madre o por evitar que el niño nazca
con problemas de salud permanentes (por ejemplo,
deformaciones físicas graves en el feto). En el Ecuador,
también se considera aborto terapéutico el que se realiza
cuando el embarazo es producto de violación o incesto. En el
Ecuador, los abortos terapéuticos por estas causas son legales
y pueden ser realizados en cualquier hospital que no sea
manejado por organizaciones católicas. El aborto voluntario es
la interrupción del embarazo por cualquier otro motivo que no
fueran los mencionados como abortos terapéuticos. En el
Ecuador no son legales los abortos voluntarios y, por tanto,
todos los abortos voluntarios son hechos fuera de la ley y en
la clandestinidad.
Técnicas de aborto inducido
El método actual más comúnmente utilizado es el de curetaje
por succión. Este método se lo puede realizar hasta los cuatro
meses y medio de embarazo y consiste en un instrumento que
entra al útero y que succiona el contenido de éste. El método
requiere anestesia local, toma aproximadamente de 10 a 15
minutos, y no necesita hospitalización. El curetaje por
succión es un método muy eficaz y tiene un alto nivel de
seguridad. La mayoría de abortos inducidos se realizan con
este método durante el primer trimestre de embarazo.
El método más comúnmente utilizado para abortos después de 4-5
meses de embarazo es el de inducir el parto mediante una
sustancia salina que se coloca dentro del saco amniótico en el
útero. También se utilizan otras sustancias que pueden ser
administradas intravenosamente o como supositorios dentro de
la vagina, y que inducen el parto. Estos métodos son más
riesgosos y requieren de un cuidado similar al dado para
cualquier parto a término. Los abortos con este método son
muy poco comunes y ocurren en circunstancias especiales
(muerte del feto, peligro de muerte de la madre por
continuación del embarazo).
En el Ecuador, también se han registrado métodos no
recomendados por la Organización Mundial de la Salud para
inducir el aborto. Estos métodos consisten típicamente en
poner raíces o sustancias tóxicas en el interior de la vagina
de la madre. Los elementos tóxicos crean un ambiente uterino
tóxico que inicia el proceso del parto. Cuando este proceso no
funciona, también se utilizan instrumentos que se insertan
dentro del útero para desalojar al feto de su interior.
También se induce el aborto por medio de golpes fuertes en el
estómago de la madre. Es muy importante recalcar que estos
métodos pueden ser tremendamente riesgosos y pueden provocar
hemorragias e infecciones tan fuertes que crean un peligro de
muerte inminente para la madre. En los hospitales del Ecuador
se reportan un sinnúmero de casos de mujeres que ingresan por
intentos de aborto por medio de estas técnicas. Muchísimos de
estos casos terminan con la muerte de la madre.