Sexualidad y aborto


Por Teresa Borja
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Ph. D Psicología, Coordinadora de Psicología de la Universidad San Francisco

        El aborto es la terminación del embarazo y puede ser espontáneo o inducido. Los abortos espontáneos ocurren por causas naturales. Aproximadamente, de cada 100 embarazos conocidos, un 10% de ellos termina en abortos espontáneos. La mayoría de ellos ocurren entre el primer mes y el tercer mes de embarazo. Además, se estima que aproximadamente 30% adicional de abortos ocurre antes del primer mes, pero no son conocidos porque la mujer deshecha el óvulo fecundado junto con la menstruación mensual. Es decir, el 40% de los óvulos fecundados terminan en un aborto espontáneo. Varios estudios demuestran que la mayoría de abortos espontáneos se deben a algún tipo de defecto cromosomático grave y una minoría de abortos se deben a traumas físicos o sicológicos.
Aunque aproximadamente una de cada cinco mujeres embarazadas tienen un poco de sangrado durante los primeros meses de gestación, cuando éste es abundante y se acompaña con dolor en la espalda o la pelvis o con cólicos espaciados rítmicamente, puede ser un anuncio de aborto. En este caso, la primera recomendación médica es restringir la actividad física al mínimo y, en algunos casos, es necesario guardar cama por un tiempo prolongado. Es también recomendable evitar el coito de la mujer pues precipitaría el aborto. Si se presenta expulsión de líquido amniótico, fiebre, dolor y hemorragia vaginal fuerte, el aborto es casi seguro y se debe acudir al médico de inmediato. Si el dolor y el sangrado disminuyen y no hay fiebre ni dolor, quiere decir que se ha disminuido la probabilidad de aborto. En este caso, la mujer puede poco a poco aumentar su actividad física pero debe restringir su actividad sexual por completo. De todas maneras, la mujer debe mantenerse bajo el cuidado de su especialista porque existe siempre la posibilidad de que el feto muera y no sea expulsado.
Hay mujeres que habitualmente abortan y se dificulta su capacidad de tener un hijo que sobreviva al embarazo. Esta situación se puede deber a uno o más de los siguientes factores: anomalías hormonales, mala nutrición de la madre, grupos sanguíneos incompatibles, alteraciones uterinas anatómicas, cervix incompetente.


El aborto inducido

Los abortos inducidos son aquellos que ocurren por una intervención mecánica o química externa. Existen dos tipos de aborto inducido: el terapéutico y el voluntario. El aborto terapéutico es aquel que se realiza con el propósito de proteger la salud de la madre o por evitar que el niño nazca con problemas de salud permanentes (por ejemplo, deformaciones físicas graves en el feto). En el Ecuador, también se considera aborto terapéutico el que se realiza cuando el embarazo es producto de violación o incesto. En el Ecuador, los abortos terapéuticos por estas causas son legales y pueden ser realizados en cualquier hospital que no sea manejado por organizaciones católicas. El aborto voluntario es la interrupción del embarazo por cualquier otro motivo que no fueran los mencionados como abortos terapéuticos. En el Ecuador no son legales los abortos voluntarios y, por tanto, todos los abortos voluntarios son hechos fuera de la ley y en la clandestinidad.


Técnicas de aborto inducido

El método actual más comúnmente utilizado es el de curetaje por succión. Este método se lo puede realizar hasta los cuatro meses y medio de embarazo y consiste en un instrumento que entra al útero y que succiona el contenido de éste. El método requiere anestesia local, toma aproximadamente de 10 a 15 minutos, y no necesita hospitalización. El curetaje por succión es un método muy eficaz y tiene un alto nivel de seguridad. La mayoría de abortos inducidos se realizan con este método durante el primer trimestre de embarazo.
El método más comúnmente utilizado para abortos después de 4-5 meses de embarazo es el de inducir el parto mediante una sustancia salina que se coloca dentro del saco amniótico en el útero. También se utilizan otras sustancias que pueden ser administradas intravenosamente o como supositorios dentro de la vagina, y que inducen el parto. Estos métodos son más riesgosos y requieren de un cuidado similar al dado para cualquier parto a término. Los abortos con este método son muy poco comunes y ocurren en circunstancias especiales (muerte del feto, peligro de muerte de la madre por continuación del embarazo).
En el Ecuador, también se han registrado métodos no recomendados por la Organización Mundial de la Salud para inducir el aborto. Estos métodos consisten típicamente en poner raíces o sustancias tóxicas en el interior de la vagina de la madre. Los elementos tóxicos crean un ambiente uterino tóxico que inicia el proceso del parto. Cuando este proceso no funciona, también se utilizan instrumentos que se insertan dentro del útero para desalojar al feto de su interior. También se induce el aborto por medio de golpes fuertes en el estómago de la madre. Es muy importante recalcar que estos métodos pueden ser tremendamente riesgosos y pueden provocar hemorragias e infecciones tan fuertes que crean un peligro de muerte inminente para la madre. En los hospitales del Ecuador se reportan un sinnúmero de casos de mujeres que ingresan por intentos de aborto por medio de estas técnicas. Muchísimos de estos casos terminan con la muerte de la madre.

 

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