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En 1981 Andrés Gómez Santos ya no era una promesa, sino una
feliz realidad del deporte nacional.
Gómez venció en el Torneo Abierto de Roma (Italia), y, luego,
en el Grand Prix quiteño.
En ese momento, Andrés se fija una serie de metas que poco a
poco llevará a la práctica. Sin embargo, no todos esos
objetivos eran explícitos. Andrés guardaba para sí los de más
largo alcance.
"Cada año me proponía una serie de metas personales.
Obviamente, solo comentaba las que eran menos ambiciosas",
apunta.
Gómez explica que la discreción era la respuesta al entorno
del deporte nacional. "Aquí hay un periodismo que ejerce mucha
presión y, aunque yo no la sentía -de hecho me gustaba jugar
la Copa Davis aquí y que me digan que tenía que ganar los
puntos de singles y ayudar a ganar el dobles-, cuando mi
actuación no fue óptima los periodistas me dieron
durísimo".
Constante ascenso
El camino que recorrió el "Zurdo de Oro" por los escalones del
ranking de la ATP es impresionante. A finales de los 70, Gómez
se propuso ubicarse entre los 100 primeros del mundo y terminó
en el lugar 50.
Un año después (1980) finalizó como el jugador número 45 del
escalafón. En 1981, su meta fue ubicarse entre los 30 primeros
de la ATP y terminó como el 28.
En adelante, por siete temporadas consecutivas, el tenista
ecuatoriano se ubicó entre los 10 ó 12 primeros del orbe, lo
que le sirvió para clasificar por seis ocasiones al Torneo
Master de tenis.
Su mejor posición la alcanzó en 1990 cuando llegó a ser el
cuarto jugador del mundo. En aquella temporada fue el único
tenista latinoamericano dentro de la élite mundial del tenis.
Toda una hazaña para un deportista nacional.
Gómez tuvo que alternar en el deporte blanco en una época de
grandes figuras, las cuales sirvieron para popularizar mucho
más el tenis.
Su categoría y sus condiciones le llevaron a un sitio de
privilegio en su deporte favorito; al cielo del tenis, donde,
seguramente, habrá un lugar para él.
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- Miguel Olvera lo entrenó hasta los 17 años; más tarde, Gómez forma parte de la Academia Harry Hopma, en los Estados Unidos. - Pero, cuando Andrés tenía que integrar el equipo Copa Davis de Ecuador, Olvera retomaba su entrenamiento. - Después, el australiano Bob Bred lo dirigió durante dos años. Este técnico también entrenó al alemán Boris Becker y al croata Goran Ivanisevic. - El ecuatoriano Colón Núñez fue técnico de Gómez por un período de siete años. - Finalmente, en la última etapa de Andrés como profesional, el chileno Patricio Rodríguez -hoy técnico de Nicolás Lapentti- lo dirigió por tres años. Bajo su égida, el "Zurdo de Oro" ganó el Roland Garros, en 1990. |
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