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El tenis, un regalo de sus padres

Como buen socio y deportista del Guayaquil Tenis Club, Pedro Pablo Gómez Sánchez siempre alentó a sus hijos para que se inclinaran por los deportes.
Corría 1969 y el pequeño Juan Andrés, de la mano de su padre y madre, Vicha Santos, acudía varias veces por semana al club que lo vio crecer. El niño mostraba interés por más de un deporte. Ensayaba con gran pericia el baloncesto, natación, fútbol, béisbol y, en especial, el tenis y surfing.
Empero, a los 10 años, Andrés fue inscrito por su padre en la escuela de tenis que dirigía Miguel Olvera que, en esa época, había dejado de lado su rutilante carrera de tenista y empezaba como entrenador.

Una motivación especial

Sobre sus inicios, el gran Andrés Gómez recuerda su pasión por los deportes. "Pero, cuando empecé a practicar el tenis, me interesé por todas las publicaciones sobre el deporte y seguía los resultados de los jugadores sudamericanos", cuenta.
''En el 72, observamos lo que quizás fue el último gran Sudamericano de Tenis, con los mejores jugadores de la época: Guillermo Vilas, Jaime Fillol, Manuel Santana, el mismo Pancho Segura. Fue muy importante para mí ver a tenistas de esa talla".
Gómez asegura que mirar a esas estrellas lo incentivó a ser tenista. "Siempre motiva ver a los ídolos. Me gustaban la competencia internacionales y la presión que ahí existía", señala.
Andrés Gómez se considera un deportista natural. "Practicaba todos los deporte que podía''. Durante su infancia, Andrés se soñó convertido en un gran futbolista. Pero, la resolución de un día y una esforzada carrera, marcaron su vida para siempre.
Fue una decisión difícil que lo convirtió en una leyenda viva del deporte ecuatoriano.



SU PRIMERO TITULO


- Pese a su brillante carrera deportiva, Gómez gana su primer campeonato nacional cuando había cumplido 17 años. Tampoco había logrado títulos sudamericanos.

- "A los nueve años no hay campeones. A esa edad todos pueden lograr un título. Yo tenía habilidad para jugar, tenía talento y era cuestión de que avanzar y desarrollar mi juego", comenta Gómez.

- "El momento en que realmente mi carrera dio un salto fue cuando tenía 20 ó 21 años. Entonces me di cuenta de que podía ser un gran jugador", agrega.

 

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