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Primero fue "Huevito" y luego "Güero". En menos de una década,
se convirtió en el mejor futbolista ecuatoriano de las dos
últimas décadas. Ahora está, repentinamente -luego de ocho
temporadas en el balompié azteca- en el último tramo de su
exitosa carrera como futbolista, desarrollada, en su mayoría,
en tierras mexicanas.
De campeón mundial infantil con el "Ciudad de Quito", Alex
Darío Aguinaga Garzón pasó a ser el jugador más joven del
primer equipo del Deportivo Quito, a finales de 1984. Fue un
fugaz estreno, pero bastó para prevenir lo que sería en el
futuro: el "alma" de los clubes donde jugó.
Escuela Borja 2, Ciudad de Quito, Deportivo Quito, Necaxa y la
selección ecuatoriana lo tuvieron -y lo tienen hoy la tricolor
y el plantel mexicano- como su principal figura.
Su máximo sueño, él lo ha confesado, es jugar un mundial con
Ecuador. Ahora, a dos jornadas de la terminación de las
eliminatorias sudamericanas, el plantel nacional tiene escasas
posibilidades de acudir a Francia 98. Aguinaga, el goleador y
mejor elemento del equipo a la largo del torneo, comparte la
idea del entrenador Francisco Maturana: luchar hasta el final.
Ingresó al cielo de los mejores
La carrera de Aguinaga, aún antes de que la termine, es la
segunda más destacada dentro de la historia del fútbol
ecuatoriano.
Solo el poder goleador de Alberto Spencer, el artillero
absoluto de las Copas Libertadores de América -con 59 tantos-
supera al ibarreño, quien, con sus ocho años y dos títulos en
el balompié mexicano, con varias nominaciones como mejor
jugador extranjero, junto a sus brillantes desempeños en la
selección ecuatoriana, hicieron de él, el talento más
destacado del país en los últimos años.
La trayectoria del "Güero" lo pone sobre futbolistas que en
todo libro de historia del balompié nacional deben ocupar en
los pedestales más altos: Polo Carrera, Jorge "Pibe" Bolaños e
Italo Estupiñán.
Carrera, quien hizo época en Liga Deportiva Universitaria, en
las décadas de los 60 y 70, jugó en los clubes Peñarol y River
Plate, de Uruguay, y Fluminense, del Brasil. Fue un volante de
creación talentoso, que desequilibró en los conjuntos donde
actuó. A diferencia de Spencer y Aguinaga, su currículum
internacional no es el más fuerte.
Bolaños, mientras tanto, brilló nítidamente en Emelec, Patria
y Barcelona, todos equipos guayaquileños. Tuvo un buen
desempeño, con el ídolo del Puerto Principal, en la
Libertadores, pero no fue esa su principal vitrina. Estuvo en
las divisiones inferiores del River Plate de Buenos Aires.
Estupiñan, como el rubio mediocampista del Necaxa, hizo gran
parte de su vida deportiva en México. Fue campeón con el
Puebla e ídolo de ese plantel y del Querétaro, en el cual
también actuó. Es recordado con cariño por los mexicanos, mas
sus palmarés no igualan lo hecho por Aguinaga.
Es que Alex, único extranjero ratificado como intransferible
dentro del balompié azteca durante varias temporadas seguidas,
es siempre considerado un jugador fuera de lote para dentro de
la tricolor. Sin duda, alguien que está unos peldaños más
arriba sobre sus compatriotas futbolistas. Una excepción muy
de tanto en tanto en nuestro país.
Una perla para ejemplificar sus condiciones: cuando Deportivo
Quito, en 1989, jugó dos partidos en Colombia por la
Libertadores, perdió ambos cotejos, pero Aguinaga fue visto
como un fuera de serie. "El equipo no debería llamarse
Deportivo Quito, sino Deportivo Alex Aguinaga", dijo, en aquel
año, un comentarista colombiano.
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EN EL EXTERIOR - Alberto Spencer Peñarol (1960-1969) - Felix Lasso Universidad de Chile (1973) - Italo Estupiñan Varios equipos mexicanos (1973-1983) - Alex Aguinaga Necaxa (1989-1997) - Iván Hurtado Atlético Celaya (1995-1997) - Eduardo Hurtado Saint Gallen de Suiza, Colo Colo de Chile, Correcaminos de México y Galaxy de Estados Unidos (1992-1997) |
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