Héroes de HOY INDICE
INDICE


Patear un balón, más que una obsesión para los Aguinaga


Antes del partido que Ecuador jugó con Chile, en mayo pasado, por las eliminatorias al Mundial de Francia, los seleccionados realizaron un partido benéfico por los niños especiales, en el Coliseo Rumiñahui, que unió nuevamente a dos hermanos, quienes, desde su infancia, aprendieron a jugar fútbol juntos: Alex y Marcelo Aguinaga.
Marcelo se unió a su hermano mayor, en el Deportivo Quito, en 1987. A diferencia de Alex, él no se inició en el Ciudad de Quito, sino que entró directamente a las inferiores del plantel chulla. Ahí era, como su hermano, volante ofensivo.
Marcelo recuerda que, antes de debutar en primera categoría, "le cortaron las alas", porque le pusieron de marcador de punta, debido a sus características: pequeño y delgado.
"Recuerdo que, cuando empecé, a los laterales nos impedían subir al ataque. Nos decían que cuidemos nuestro puesto; no era como en la actualidad. Hoy nos convertimos en delanteros, de acuerdo a las necesidades del equipo", cuenta Marcelo.
Alfredo Encalada también estuvo involucrado en el estreno de Marcelo Aguinaga. Empezaba la temporada 87, y el Quito debía enfrentar al Emelec en el estadio Modelo de Guayaquil. De pronto, en los calentamientos previos, el "Flaco" se lesionó. Debió sustituirlo Marcelo y lo hizo muy bien. Marcó a uno de los atacantes más peligrosos en aquellos años, Ney Raúl Avilés.
Alternó en la alineación titular ese año. Al siguiente, vino su mejor temporada en el Quito. Fue siempre titular y un aporte valioso para que el club obtuviera el subcampeonato y la clasificación a la Copa Libertadores de América.
Para el 89, jugó varios partidos del torneo continental, pero ya no era siempre titular. Los años siguientes sirvieron para afirmarlo en el plantel y ser uno de los jugadores símbolos del Quito. Pero, en 1994, inesperadamente, recibió su libertad antes de que empezara el torneo y se quedó sin equipo. Meses después, Alfredo Encalada, que era técnico del Aucas, lo llevó a sus filas. Ahí, destacó nuevamente y fue una de las bases para la clasificación del ídolo quiteño, luego de 18 años, a una liguilla final.
Este año pasó a Nacional. Tres lesiones le impidieron jugar en los primeros meses de la temporada. Ahora, recuperado, no ha tenido oportunidad de mostrarse, porque Paulo Massa prefiere a los hombres con los que ganó el título del año anterior. El espera su oportunidad y se esfuerza sin miedo. Sabe que es capaz de brillar en cualquier equipo. Inclusive, en una ocasión estuvo a punto de alcanzar a su hermano y viajar al fútbol de México.
En 1995 un empresario brasileño había arreglado todos los detalles con Marcelo Aguinaga para que sea transferido al León, un equipo de la primera división mexicana. Era manager de un jugador brasileño que jugaba en el Aucas, Café, quien inesperadamente dejó al equipo oriental sin ninguna explicación.
Los dirigentes de Aucas decidieron romper relaciones con el brasileño y Marcelo, a dos días de viajar, tuvo que resignarse a su suerte. "Todo estaba listo, tenía los vuelos y el cronograma de actividades listos", recuerda con resignación.


El sueño de jugar juntos


Juan Francisco, recientemente convocado a la selección sub 20 del Ecuador, es el tercero de la dinastía Aguinaga en el fútbol profesional. Debutó hace dos meses en el primer plantel de la Espoli, pero debió hacerlo dos años antes, cuando estaba en las inferiores del Quito. Tuvo problemas y debió abandonar dos años el balompié para obtener su carta pase.
Ha jugado pocos partidos en primera. En el torneo de su categoría, es uno de los goleadores. Es un delantero habilidoso y técnico, que tiene como meta superar al más talentoso de la familia: Alex.
Juan y Marcelo sueñan en que, algún día, lleguen a jugar con Alex. Pero lo ideal, dice Juan Francisco, hubiera sido que los cinco hermanos lleguen a brillar en el fútbol. El mayor de todos, Adrián, jugó en las inferiores de Liga Deportiva Universitaria. El restante, Fernando, dejó el balompié cuando se proyectaba como el mejor de la familia.
Como es el único que no es rubio del clan, le decían "el Huevo Negro", en alusión a Alex, el "Huevito".





Alex-niño Alex-joven

 

Regresar a:

Sugerencias y comentarios a: hoyonline@hoy.net