
CONMOCION MUNDIAL

Ni la misma princesa de Gales debió haber imaginado que le importaba tanto al mundo.
La noticia de su muerte -que las cadenas de televisión y las agencias internacionales de noticias desperdigaron sin respiro- causó conmoción, sin encontrar obstáculo en fronteras nacionales, razas, culturas ni clases sociales.
La tarde del domingo 31 de agosto, mientras el féretro de Diana -cubierto con la bandera de la realeza- llegaba a Londres en un avión de la Fuerza Aérea Británica, mandatarios de todo el mundo como Bill Clinton, Nelson Mandela y Benjamín Netanyahu hacían públicas declaraciones de tristeza.
En la puerta del Palacio de Kensington, la última residencia de la princesa, empezaron a acumularse miles de arreglos florales: ni el más humilde de los londinenses se privó de dejar allí una ofrenda de flores y lágrimas para la mujer que el primer ministro británico definió ese día como "la princesa del pueblo".
Home | La última noche en París | El ¨fracaso del siglo¨ | La más ¨real de la realeza¨ | ¿Qué harán sin Lady Di? | Paparazzi en el banquillo | Adiós, ¨reina de corazones¨
(c) Copyright 1997
SERVIDATOS S.A.
All rights reserved