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¿QUE HARAN SIN LADY DI?

La muerte de Diana de Gales replanteó abruptamente la cuestión, para muchos urgente, de la renovacion de la monarquía británica.

En 16 años de vida pública, Lady Di, tímida aristócrata convertida en "star", hoy comparada con Gracia de Mónaco y Marylin Monroe, transtornó los usos de la familia real e introdujo cambios irreversibles.

Mujer moderna y, sobre todo, gran comunicadora, la "mujer más fotografiada del mundo" no solo fue víctima del asedio de los medios, sino que también aprendió a manejarlos de manera que sirvieran a sus causas sociales e, incluso, a reforzar su posición de víctima del desamor del príncipe Carlos.

Paradójicamente, su facilidad para acaparar la atención de los medios, que mantuvo siempre en un segundo plano al frío heredero del trono, habría contribuido al fracaso de su matrimonio: "con la atención de la prensa, llegaron los celos", declaró la propia Diana en 1995.

"En los últimos años, Diana reinventó la realeza, orientándola en una dirección que tal vez sea la única que le permita sobrevivir", opina el biógrafo real Anthony Holden.

Al tomarse grandes libertades con la etiqueta, al acercarse y tomar con sus manos a los enfermos de sida, a los abandonados, Lady Di adentró en el mundo actual a una monarquía inmovilista y altanera. La "princesa del pueblo", como la llamó el domingo el primer ministro Tony Blair, hizo que la familia real se abriera al gran público, transformando la televisión en confesionario y acercándola a su pueblo en un momento en el que las encuestas revelaban que apenas el 80 por ciento de los británicos cree que la casa de Windsor no se preocupa por las necesidades de la gente.

"Nunca volverá a haber una princesa igual, pero, del mismo modo, la monarquía no podrá seguir siendo la misma", sostenía la semana pasada el Financial Times. Tras la elección triunfal del laborista Tony Blair, con un programa que incluye la renovación de las instituciones, cada vez se alzan más voces para que la monarquía cambie de faz y estilo.

Después de todo, la realeza no puede pasar por alto que, en un reciente sondeo del periódico "The Guardian", menos de la mitad de los encuestados consideraron útil a la monarquía. Es más, el mismo estudio reveló que la mayoría de jóvenes británicos consideran que su país estaría mejor sin la realeza.

Para la cronista Polly Toynbee, "la monarquía puede peligrar". Diana llegaba precisamente a aquellos "jóvenes escépticos", y hoy muchos dudan que el príncipe Carlos sea capaz de dar el deseado nuevo impulso al sistema: es probable que sus pasados problemas, su frialdad con Lady Di, pesen ahora en contra suya.

Despues del "annus horribilis" de 1992, con la separación de Carlos y Diana y el divorcio del príncipe Andrés y Sarah Ferguson, la reina Isabel II formó un grupo de reflexión sobre la reforma de la monarquía, pero aún no se tomó ninguna decisión.

El legado de Diana descansa ahora en sus hijos Guillermo, de 15 años, y Enrique, de 12. Madre solícita, la princesa hizo cuanto pudo por sacarlos de la jaula dorada de los palacios reales, llevándolos al cine, a fiestas y parques de atracciones. Pero, con una monarquía en riesgo, ¿les llegará a ellos el turno de reinar? (AFP-HOY)

EL DILEMA DEL PRINCIPE

Si bien el divorcio de Carlos y Diana, oficialmente anunciado el 28 de agosto de 1996, puso fin a las públicas escaramuzas de la pareja, también contribuyó a complicar el tema de la sucesión del trono británico.

El príncipe de Gales es el primero en la línea de sucesión de Isabel II, pero la imagen pública de Carlos quedó muy dañada después de los episodios de infidelidad que rodearon a su fallido matrimonio, y la reina sabe muy bien que un rey impopular no es precisamente lo que necesita una monarquía desgastada por los escándalos.

Ahora, en Gran Bretaña, abundan los rumores de que la reina no dejará gobernar a Carlos. Se dice que su nieto, Guillermo, será el próximo rey.

La muerte de Lady Di, lejos de allanarle el camino a Carlos, se lo complica. El pueblo pasó por alto los amoríos de Diana con el oficial de Caballería James Hewitt, pero a ese personaje gris y lejano llamado Carlos nunca le perdonarán que su relación con Camila Parker Bowles haya arruinado su matrimonio.

Días antes de la muerte de la princesa, se decía que Carlos no tardaría mucho en casarse con Camilla, su "amiga de toda la vida". Pero, ahora que la muerte ha trocado a Diana en un mito para los británicos, no sería nada prudente reemplazarla... y menos con Camilla.

Para colmo, la iglesia anglicana no ve con buenos ojos la coronación de un adúltero confeso y, hace poco, anunció que no está dispuesta a tolerar un matrimonio de dos adúlteros. Carlos parece enfrentarse a la misma disyuntiva que un día vivió Eduardo VIII: el trono o el amor. El tío abuelo del príncipe de Gales optó por el amor y se casó con la norteamericana divorcida Wallis Simpson. ¿Hará lo mismo Carlos por Camilla?


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