3. EL TEMA DE LA CORRUPCION


Comedia de los escándalos

Por Martín Pallares y Marcia Cevallos *

Abdalá Bucaram confiaba en los golpes de imagen para sostener su popularidad. Por eso, hizo operativos espectaculares como la militarización de las Aduanas o la teletón para los niños pobres. También anunció proyectos sociales para justificar su condición de "Gobierno de los pobres", tales como el de la vivienda popular o la leche "Abdalact".
Sin embargo, todas estas iniciativas terminaron en escándalos que sembraron la semilla de la conspiración y el descontento.


LAS ADUANAS

El 19 de agosto de 1996, a los pocos días de asumir el mandato, el Gobierno del presidente Abdalá Bucaram Ortiz anunció que tomaría el látigo moralizador e iniciaría una campaña en uno de los focos de corrupción del país: las Aduanas.
Según el presidente, su decisión tenía el mérito adicional de devolverle al país miles de millones de recursos que se perdían debido a la evasión fiscal y al fraude.
Una denuncia sobre un ilícito, el ingreso de "gato por liebre", condujo al presidente de la República a asistir, personalmente, al Puerto Marítimo para descubrirlo. El episodio terminó con una orden precipitada de detención de dos funcionarios de las verificadoras, una de las piezas claves de la reorganización aduanera en la administración anterior y un decreto que obligaba a las FFAA a convertirse en las garantes de la legalidad del sistema de Aduanas.
El Ejército pasó a controlar que la declaración de los contenedores coincidiera con el declarado por las verificadoras.
Los jueces, sin embargo, no pudieron iniciar un proceso en contra de los gerentes de las verificadoras. Los documentos que fundamentaban la denuncia del presidente eran falsos, pero los funcionarios pasaron 18 días en prisión. El caso llegó a la prensa internacional que vio en la medida uno de los ejemplos de la arbitrariedad del Gobierno frente a las compañías extranjeras.

Verificadoras y vistaforadores

El 8 de noviembre, a través de una carta del presidente ejecutivo del Consejo Nacional de Modernización (CONAM), Omar Quintana, al ministro de Finanzas, Pablo Concha quedó en claro que el Gobierno pretendía volver al antiguo manejo de las Aduanas, con la contratación de 50 vistaforadores.
Esta decisión era tomada por encima de las expectativas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), uno de cuyos préstamos servía para "modernizar" el sector.
El resultado de la "intervención" del Gobierno y de las políticas de la nueva administración no produjo un nuevo sistema aduanero, sino una mezcla híbrida de las verificadoras y el retorno de los viejos vistaforadores.
Las nuevas prácticas "modernizadoras" del Gobierno multiplicaron las denuncias de corrupción en las Aduanas. De acuerdo a una denuncia del diputado Juan José Illingworth, 600 contenedores -que se evaporaron de las bodegas- fueron desaduanizados ilegalmente y le causaron un pérdida al Estado de 30 mil dólares por cada uno.
Las denuncias se sucedieron hasta el punto de que el presidente Bucaram debió reconocer que "pese a todos los esfuerzos hechos por mejorar, la inmoralidad continuaba". Públicamente, el presidente increpó al hasta entonces director nacional de Aduanas: "Hidalgo me enoja", dijo.
Una serie de denuncias sobre cobros ilegales y chantaje fueron lanzados por varios sectores: sellos falsos de las verificadoras, procesos de "redesaduanización", pago de coimas.
Pero, además, se denunció la existencia de un sistema paralelo de desaduanización de mercadería, que ofertaba sus servicios y precios vía fax. Fuentes que prefirieron guardar el anonimato aseguraron que las autoridades de control conocen, inclusive, la dirección de la oficina y los nombres de sus miembros.
La editorialista Evelina Faccio hizo público otro rumor: aseguró que el propio hijo del presidente Jacobo Bucaram estaría vinculado al próspero negocio de la desaduanización ilegal. Poco después, el rumor decía que Jacobo organizó una fiesta para festejar la acumulación de su primer millón de dólares, producto de su vinculación con las Aduanas.

La paciencia de Alexander

El tema llegó a un punto tal que cuando el embajador de los EEUU, Leslie Alexander, decidió hablar sobre el problema de la corrupción en el régimen bucaramista. Su atención se fijó sobre todo en el asunto de las Aduanas en los puertos.
"Ecuador se está ganando la reputación de tener una penetrante corrupción", dijo Alexander en su ya histórico discurso en Cuenca. "Yo no revelo ningún secreto aquí. La actual extorsión rebasa las, usualmente, sólidas costumbres de corrupción", dijo también.
Para el embajador norteamericano, tales prácticas amenazaban con detener las inversiones extranjeras y constituyen un impuesto escondido que incrementa los costos de los servicios y que dificulta el ingreso de inversiones extranjeras al país. Entre los sectores afectados por una "penetrante corrupción", el embajador mencionó las Aduanas.
Dos horas más tarde, Carlos Hidalgo Villacís, hasta entonces subsecretario de Aduanas, anunció que pediría la renuncia del todos los funcionarios. Sus palabras se transformaron en un boomerang y, poco después, era el propio Carlos Hidalgo quien entregaba su cabeza.
La moralización de las Aduanas fue la primera promesa del Gobierno y dio lugar al cuestionamiento del sistema de verificadoras, el apresamiento de dos de sus gerentes y la militarización del sector.
Sin embargo, la "moralización" naufragó rápidamente en la maraña de asaltos a contenedores, atraco a las oficinas, denuncias de coimas en los procesos de desaduanización, la existencia de una Aduana paralela y el incremento del "contrabando".
Horas más tarde de la caída de Bucaram, estalló la noticia del secuestro por parte de la guardia personal de seguridad de Bucaram a un funcionario roldosista de Aduanas . El funcionario, hombre pobre que se ganó las simpatías de Bucaram gracias a las canciones que compuso para la campaña, pagó 300 millones de sucres para su liberación. ¿Cómo acumuló ese dinero en solo seis meses?


LA TELETON PARA LOS NIÑOS POBRES

Pensada por Abdalá Bucaram como uno de los actos que consolidarían la imagen de su Gobierno y del PRE en amplios sectores populares, la teletón y la entrega de juguetes se convirtió en un problema político que complicó muchísimo su credibilidad.
Incluso, colocó a las FFAA en una posición incómoda luego de que su participación en la distribución de los juguetes fue vista como una colaboración para los fines políticos del partido de Gobierno.
¿Qué hizo fracasar algo que, inicialmente, parecía tan exitoso? Los problemas surgieron desde el primer momento, desde la recaudación hasta la compra y el reparto. En el proceso de recaudación, por ejemplo, aproximadamente tres mil millones de los 16 mil millones fueron provistos por los íntimos colaboradores del régimen y la red de empresarios y comerciantes que se identifican con el presidente, a la manera de una cotización para una campaña electoral.
Luego de la teletón, dependía de ellos que la imagen de éxito que alcanzó el presidente durante el espectáculo se mantuviera en los días subsiguientes. Una entrega inmediata hubiera evitado que las damas voluntarias se alarmen.
Pedro Caicedo, coordinador financiero, dijo que la demora en la entrega de las donaciones ofrecidas es explicable puesto que, comúnmente, la gente no guarda 600 millones de sucres en una cuenta corriente.
Por otro lado, la mezcla de un acto privado y uno de Gobierno, así como el proselitismo partidista, desbordó cualquier posibilidad de control. Si la lógica del Estado llevaba a un reparto institucional en las escuelas, los dirigentes del PRE desviaron la entrega y activistas y diputados (algunos recién llegados a las huestes bucaramistas) reclamaron su cuota para distribuirla a su manera. Se trata, al parecer, del ejercicio del clientelismo político a escala nacional, que recuerda las reparticiones de juguetes de Elsa Bucaram en el Municipio de Guayaquil.

Rosero investiga

A las irregularidades -en la teletón "Navidad de los niños pobres"- debe añadirse el hecho de que no hubo concurso de precios y que, aún no está claro si se mezclaron juguetes donados con otros comprados. Aumenta la confusión que, durante esos días, también el ministerio de Bienestar Social hiciera su propio reparto.
El propio Fernando Rosero, uno de los más altos militantes roldosistas y contralor general del Estado, manifestó su preocupación porque varias instituciones públicas hicieron donaciones a la teletón, cosa expresamente prohibida por la ley.

¿A quien rendir cuentas?

El plan inicial del Gobierno era que su comité coordinador de la teletón se encargase de la organización del espectáculo y su trabajo consistía, básicamente, en armar el espectáculo. Según Gustavo Pacheco, la contratación de los juguetes estuvo a cargo de Pedro Caicedo, el tesorero de la teletón.
En la segunda fase entraban las voluntarias de ACORVOL, que debían encargarse de recibir las llamadas con los donativos, verificarlos y cobrar el dinero para depositarlo en las cuentas corrientes.
En varios casos, las FFAA acompañaron a las voluntarias a recoger las contribuciones. Se había pensado que las FFAA prestasen su contingente para trasladar los juguetes a su lugar de destino y que la estructura del PRE se encargara de su repartición. Todo este plan se descalabró.
La diferencia entre los 18 mil millones anunciados por el presidente y la cantidad de fundas que fue entregada resultó tan grande que ni los organizadores ni los funcionarios de Gobierno se atreven a presentar cifras exactas.
No quedó claro quién debe rendir cuentas de lo que ocurrió en la teletón o ante quién se debe rendir esas cuentas. La Contraloría anunció que intervendrá solo en caso de que haya dinero público. Los militares de la Fuerza Aérea de la II zona, encargados del despacho de los juguetes a nivel nacional, dijeron que hasta el 3 de enero de 1997, fueron entregadas 310 mil fundas.
Lo que nunca se supo es si esas bolsas llegaron o no a sus verdaderos destinatarios. En las afueras de la casa del presidente Bucaram, una mujer del Guasmo dijo ,ante las cámaras de la TV, que la teletón fue una traición del presidente: ''Hicimos tanto por él en la campaña. Este es el pago que recibimos''.
Los militares, por su lado, hicieron varios intentos por justificar su participación y los más altos oficiales, entre ellos Paco Moncayo -jefe del Comando Conjunto- tuvo que defender a la institución que, por este motivo, empezó a ser cuestionada. ¿Sirvieron las FFAA al partido de Bucaram?, fue la pregunta que se formuló en la prensa.


CASAS EN EL AIRE

Una ciudad en el aire

Cuando Abdalá Bucaram ganó las elecciones, se esperó que "techara la angustia". El ofrecimiento de viviendas subsidiadas fue uno de los motivos del triunfo del PRE.
Según el proyecto bucaramista, las familias pobres accederían a una de las 200 mil casas populares que el régimen ofreció construir.
Pagarían solamente 50 mil sucres mensuales. El Estado les daría el 75 por ciento, bajo la forma de un subsidio. El beneficiario pagarían el resto en 20 años.
Pero entre las bondades del plan, se descubrieron algunos hechos insólitos: una parte del dinero de los créditos fue manejado por una cooperativa de ahorro y crédito cercana al propio ministro de Vivienda del régimen bucaramista, Víctor Hugo Sicouret. Además,. varias personas que recibieron la casa de la urbanización el Recreo ya tenían propiedades.
Por último, el plan era imposible de financiar. Para ponerlo en marcha se necesitaban por lo menos 900 millones de dólares y, si se ejecutaba de la forma en que estaba previsto, hubiera reventado las arcas del Estado.
Como corolario, la intención clientelista del plan fracasó. En lugar de salir a respaldar al PRE, los beneficiarios de la ciudadela. El Recreo se apresuraron a ocupar las viviendas, antes de que el nuevo régimen decidiera expulsar a los flamantes propietarios.

Mal hechas

A estos cuestionantes se sumaron los problemas que tienen las viviendas. Luego de la primera lluvia invernal, las casas construidas en Guayaquil se inundaron parcialmente.
Las autoridades del Ministerio de Vivienda insistieron en que el agua entró por las ventanas ornamentales de la parte posterior de las casas. Sin embargo, los habitantes denunciaron que el agua filtró por las paredes, el techo y las ventanas.
La delgadez de las paredes es uno de los mayores problemas de la construcción. La pared de ladrillo o de bloque mide apenas seis centímetros. Esto significa que cualquier clavo que ponga uno de los propietarios pondría en peligro la casa del vecino.
Y hay un hecho aún más grave, este espesor de pared impide que las familias tengan garantizada un mínimo de intimidad.
Por otro lado, las casas fueron construidas con plastiplomo, en reemplazo de las instalaciones eléctricas. A su vez, el ahorro que hicieron los constructores cuando decidieron bajar la altura del techo obligó a que las bombillas sean colocadas en la pared y no en el techo.
Una investigación hecha por el suplemento BLANCO y NEGRO, del diario HOY, determinó que se utilizó hormigón de 110 kilos y no de 210.
Pero, nada de esto fue vigilado por el Gobierno, pues el Ministerio cedió la fiscalización de la calidad de la construcción de las viviendas a los bancos que financiaron a los constructores.
A su vez, muchas de las casas fueron levantadas con bloque de hormigón simple, que tiene un precio mucho menor pero que no ofrece ninguna protección contra la lluvia.
La lluvia había mojado las paredes, las puertas y, la humedad dentro de la casa llegaba a 100 por ciento.
Las autoridades del Ministerio dijeron que la construcción de cada una de las viviendas era de 9 millones de sucres e intervinieron 45 empresas constructoras. El hecho de que no se haya planificado la construcción, sin duda, debió aumentar el costo de las viviendas.

Los ahorros

Las casas se levantaron sobre un encofrado de hierro de 25 centímetros. Luego se tendió una base de cemento y se levantaron las columnas de seis centímetros de ancho. A simple vista, los expertos estiman que las columnas de la casa no resistirán la construcción de un segundo piso. Sobre las columnas se tienden unas varas de cemento y hierro y el techo se completa con ladrillos.
Las paredes miden apenas 6 centímetros. Las reglamentaciones en los planes de vivienda popular exigen que el grueso de las paredes sea de diez.
Ni el agua ni la luz ni los servicios sanitarios fueron instalados dentro de las casas. De modo que los tanques de agua producen charcos en la entrada de las viviendas.


MOCHILA ESCOLAR

Cuando el ministro de Gobierno, general (r) Frank Vargas, fue a la inauguración un grupo de niñas de una Escuela de Quito, le gritaron ¡hey, general! El general tornó la mirada y sonrió a las pequeñas. Entonces, las niñas le preguntaron: ¿Dónde están las mochilas? Las niñas vieron como el general Frank Vargas se sonrojó.
¿Dónde están las mochilas? Notas de prensa posteriores al anuncio del lanzamiento del Programa Emergente "Mochila Escolar", dan cuenta de que las mochilas no llegaron nunca a su lugar de destino. Apenas tres mil mochilas fueron entregadas, luego de que las maestras asistentes al gran acto de inauguración del Programa, reclamaron que se entregara una a sus alumnas. Y, nunca más apareció una sola mochila.
La mochila escolar fue uno de los primeros programas sociales del gobierno bucaramista. Se trataba de entregar, en cuatro años, un millón 200 mil mochilas, que contenían una toalla, un jabón, un peine, un cepillo de dientes y un tubo de crema dental. Tenía también útiles escolares: 12 lápices de colores, bolígrafo, sacapuntas, regla, dos escuadras, transportador de 180 grados y cinco cuadernos de 50 hojas.
Esto significaría, en total, 29 millones 760 mil dólares. Incluía, a parte de las mochilas, 800 mil libros impresos en papel bond de 50 gramos a color, con 150 páginas cada uno y con contenidos definidos por el Ministerio de Educación, que costaban cuatro millones 400 mil dólares.
Se pensaba también la adquisición, con un costo de un millón 584 mil dólares, de tres consultorios médicos móviles que tenían un millón 200 mil libros para colorear, historias clínicas, cinco mil pares de anteojos y 500 audífonos pediátricos. En terrenos de 300 metros donados por el Estado, se iba a construir 100 restaurantes de 100 metros cuadrados con capacidad para 100 estudiantes, obras que costarían cuatro millones 256 mil dólares.
Extrañamente, el multimillonario proyecto fue autorizado aplicando un decreto ejecutivo que se utiliza solamente en casos de emergencia nacional, pero que tiene la gran ventaja de pasar por alto los procedimientos de licitación y concurso de precios. Los argumentos que aparecen en el decreto 197, publicado en el Registro Oficial No. 50 del 21 de octubre de 1996, para justificar el carácter emergente se fundamentan en un absurdo.
El decreto en mención dice que "las familias ecuatorianas afectadas gravemente por la pobreza y obligadas a realizar gastos para el ingreso de sus hijos a establecimientos de educación fiscal demandan el apoyo del Gobierno Nacional; que las situación económica y social de ellas, de no ser atendida en forma urgente originaría emergencias cuyas repercusiones causarían alteraciones graves en la sociedad en su conjunto".
Según el bucaramato, la estabilidad de la sociedad ecuatoriana dependía de que el Gobierno entregara a los niños de pre-escolar y primer grado una mochila con lápices y cuadernos. Un argumento que se cae por su propio peso.
Semejante lógica, sin embargo, sirvió de base para que el Gobierno ecuatoriano solicitara al Ministerio de Finanzas la firma de un contrato de préstamo de 40 millones. Así reza el decreto ejecutivo del martes 3 de diciembre de 1996.
Curiosamente, el préstamo debía ser otorgado por la empresa colombiana "Promotora de Intercambio S.A", que tiene apenas 300 mil dólares de capital pagado. ¿Cómo podía una empresa con este capital ofrecer un crédito de 40 millones de dólares al Gobierno ecuatoriano?
Extrañamente, el ex presidente Abdalá Bucaram Ortiz manejó personalmente la negociación de los términos del contrato de la mochila escolar. Y la trama no termina ahí.
Bucaram exigió que Ministerio de Finanzas y Crédito Público entregase un anticipo de seis millones de dólares para el inicio del Programa. Existen versiones de que esos seis millones de dólares nunca llegaron a su destinatario.

* Martín Pallares es editor nacional de HOY.
* Marcia Cevallos es coeditora del suplemento investigativo BLANCO Y NEGRO


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